viernes, 14 junio 2024
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Al genuino político opositor

Aprecio el valor de nuestros políticos opositores que levantan su voz para rescatar el sentido profundo de la libertad. Que tienen proyectos y propuestas para encaminar al país por la ruta del voto, que es el camino de la democracia.

La oposición política en dictadura lleva sobre sus hombros la amenaza permanente del castigo, la sanción, la venganza, la penitencia, el destierro, la muerte civil y hasta la muerte física. El poder totalitario es dueño y señor de todo lo que respira en sus dominios -especialmente de sus enemigos- y se vale de múltiples recursos para acosarlos, perseguirlos, encarcelarlos y someterlos a los vejámenes y afrentas más despiadadas. Ser considerado enemigo es lo único que se necesita para que se activen los engranajes de la maldad -siempre muy bien aceitados- para sacar de raíz cualquier brote disidente que los incomode, y roce su paranoica sensibilidad izquierdópata.

Enemigo -para la elitesca cúpula- es todo aquel que haya proferido algunos sujetos con sus predicados, con los que abierta o implícitamente cuestione su omnímodo poder, al que se han aterrajado con garras, dientes y todo el armamento a su disposición. Para ser enemigo de esta tiranía es suficiente con parecer sospechoso. No tienes que haber participado en conjuras y/o conspiraciones. Basta que te pongan el ojo y que tu nombre haya circulado por salas situacionales. Esos lugares que sirven para montar brainstorming, de las que salen ocurrencias para desviar la atención de los súbditos y se arman estrategias para dividir a la oposición. Esas que van desde la administración del miedo hasta la más vulgar compra de voluntades, a pleno sol. Para que se sepa quién es el chivo que más micciona en estos parajes socialcomunistas.

Al pensar en salas situacionales me viene a la memoria J.V. Rangel, y tengo para mí que las impuso para sus prácticas más sucias y tenebrosas. Algo que hacía como nadie, pues pocos conocían a este país y a su gente como él. Fue una inteligencia al servicio de los más innobles propósitos, que se llevó por delante a todo aquel que se interpuso en su camino. Sus más aventajados alumnos aprendieron del maestro y hoy forman parte del primer anillo.

En 24 años hemos visto que el combustible que activa el sistema circulatorio de la cúpula es un coctel envenenado de odio y resentimiento, autoreciclable, capaz de inocular toneladas de sevicia y vileza. Por eso tienen enemigos del pasado, a cuyos descendientes se les mantienen las facturas. Están los del presente de indicativo, subjuntivo e imperativo, monitoreados por el ojo del poderoso, al que no dejan ni a sol ni a sombra. Claro, también, hacen sus cálculos y llevan las cuentas de los enemigos del futuro, para quienes planifican las formas de controlarlos, comprarlos, expulsarlos o silenciarlos.

Los enemigos de la dictadura están marcados -como en el fútbol- por militantes, patriotas cooperantes, espías del G2, cuerpos policiales, militares y otras especies de esta misma fauna. Por lo visto, todos se dedican, simultáneamente, al mismo objetivo. Se pisan la manguera en un afán de eficiencia, que deberían mostrar contra la delincuencia común y la organizada, la corrupción y la violencia desbocada que tiene contra la pared a la ciudadanía en general. Tienen los recursos tecnológicos para grabar hasta la más banal de las conversaciones, que no dudan en difundir -cuando lo consideran conveniente- a través de los medios oficiales, y los que gustosos viven rodilla en tierra al servicio del régimen.

Ser un genuino político de oposición es ser -indefectiblemente- enemigo de la élite dominante. Por eso valoro la perseverancia y valentía de esos venezolanos que se han mantenido firmes durante 24 años, enfrentando las tropelías, abusos e injusticias del más represivo de los regímenes hasta ahora conocido. Cómo no admirar a quienes han podido irse y todavía viven en su país, aguantando el hostigamiento, la persecución y la descalificación de la macolla dominante.

Aprecio el valor de nuestros políticos opositores que levantan su voz para rescatar el sentido profundo de la libertad. Que tienen proyectos y propuestas para encaminar al país por la ruta del voto, que es el camino de la democracia. Esos que luchan contra la más brutal de las dictaduras, pero han trazado un sendero hacia unas primarias, que han movilizado a los venezolanos, sacándolos de la resignación, la apatía y la indiferencia en la que muchos se habían escondido. Esos que jamaquearon el miedo que recorre el cuerpo y el alma de los venezolanos y les ofrecieron una salida, que convoca a la lucha para recuperar al país que nos arrebató el socialcomunismo.

Agridulces 

Primera vuelta en Argentina con un Javier Milei crecido, que puede ganar la contienda, y ahorrarle el balotaje a un pueblo que sufre la segunda inflación más alta del mundo, con uno de los peores gobiernos de su historia. Amanecerá y veremos.