miércoles, 21 febrero 2024
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25 años sin Humberto Medina

Gozó del respeto de sus colegas y por ello en dos oportunidades lo eligieron como presidente de Apuneg y representante profesoral ante el Consejo Universitario de la UNEG

La educación fue un elemento esencial en la vida de Humberto Medina. Motivo de reflexión, análisis, estudio e investigación, de lo cual quedó testimonio en sus libros publicados. El primero, Evolución Constitucional de la Educación en Venezuela (1996), le permitió combinar su formación académica como licenciado en educación y abogado. Ambos títulos obtenidos en la Universidad Central de Venezuela, que le marcaron el camino como docente y hombre de pensamiento, que estaba en el aula pero que no dejaba de meditar sobre la educación en general y el quehacer pedagógico en particular.

Un año después de publicado aquel libro -reconocido tanto en nuestra región como en otros estados del país- Humberto muere en un accidente de tránsito el último día de abril de 1997. Sobre la mesa quedó el último capítulo de la primera versión de su tesis doctoral, que sería defendida en la Universidad Carlos III de Madrid, donde había culminado la escolaridad del doctorado en Derechos Humanos en tiempo récord, gracias a su constancia, dedicación y disciplina.

Entendimos que ese trabajo debía seguir su recorrido, primero como investigación académica y luego como libro. Fue enviado a España a la Universidad Carlos III, donde sus compañeros la presentaron ante las autoridades de esa institución. En tanto, el grupo que junto con él fundó la revista Parima decidió publicarlo con el apoyo de la Asociación de Profesores de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Apuneg) y la Fundación para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (Funacite).

El último número de la revista Parima cedió sus páginas al libro El Derecho a la Educación en Venezuela.  Investigación que profundiza en su invariable línea de trabajo, enriquecida con los estudios doctorales en Derechos Humanos realizados en la madre patria.

El 30 de abril se cumplen 25 años de su partida y como nos negamos a que el olvido borre su recuerdo de nuestras vidas, queremos evocarle porque es una manera de preservar lo que representó para nosotros en esta ciudad aluvional-industrial. A la que Humberto llegó en 1987, contratado por una institución que daba sus primeros pasos en el estado Bolívar. Se trata de la UNEG, fundada en 1982, que se inició con estudios de postgrado, justo para formar al personal docente que se requería para el pregrado. En ese momento el Dr. Sócrates Medina -primo de Humberto- era el rector, designado por el presidente Luis Herrera Campins.

En 1987 Aline Lampe era la rectora de la UNEG y bajo su mandato se hace un llamado nacional a un concurso de credenciales. Humberto -quien trabajaba en la UCV- envía su currículo y es seleccionado para trabajar en esta joven institución, con una estructura que rompía con ciertos cánones de las universidades tradicionales. A los vicerrectores académico y administrativo se les denominaba gerentes, en tanto se mantenía al rectorado y la secretaría con el nombre y las funciones que le son propias, de acuerdo con la ley de universidades.

El carácter experimental de la UNEG permitía que sus autoridades fuesen designadas en los cenáculos de poder. Esto alimentó su discrecionalidad y la multiplicación de arbitrariedades. Excesos entre quienes, tampoco, contaban con una carrera académica en las universidades. Por eso, la abusiva decisión de botar a docentes en ejercicio detonó un conflicto en 1990, que tuvo repercusión regional y nacional. Humberto era el presidente electo de la Asociación de Profesores de la UNEG, y tuvo que dirigir y encarar esta difícil situación, cuya solución se inicia con la llegada de una suerte de equipo interventor.

Si bien designan en 1992 a Oswaldo del Castillo Saume como rector, en la práctica puede hablarse de una transición hacia la democratización de la UNEG. La misma que tiene su punto de partida en la elección de sus autoridades y la elaboración de un reglamento, que contó con la participación de la comunidad unegista. Fueron hitos que consolidaron a esta institución como la universidad pública de la región. Hoy con presencia en ocho de los once municipios del estado Bolívar.

Humberto Medina (1946-1997) nació en Curimagua, estado Falcón, pero se fue a Caracas donde estudió y trabajó. Lector apasionado, también escribió poesía y ganó premios con su trabajo literario. Gozó del respeto de sus colegas y por ello en dos oportunidades lo eligieron como presidente de Apuneg y representante profesoral ante el Consejo Universitario de la UNEG. Noble, humilde y culto, se supo hacer a sí mismo en medio de dificultades y adversidades.

Agridulces 

Predecible la dedocrática, peseuveca y gatopardiana escogencia de los magistrados del tribunal de suprema injusticia. Lo de Gladys Gutiérrez como sustituta de Maikel Moreno en la presidencia, desde el principio, fue un secreto a voces.