jueves, 29 febrero 2024
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Mary Colmenarez: El costo de un quintal de café supera los 200 dólares, pero se está pagando entre 140 y 160 dólares

La productora e ingeniera agroindustria indica que pocas veces un quintal de café se cotiza con base a precios internacionales, porque los costos de producción son más elevados que el resto de las economías cafeteras de América Latina.

Dedicarse a la producción en el campo venezolano siempre ha sido una tarea ardua, pero en la actualidad es apta solo para espíritus heroicos o temerarios.

Porque en lugar de recibir incentivos, asesoría técnica, auxilio financiero y protección legal, el productor, y en especial el pequeño, no solo está enteramente desasistido por el sector oficial, además padece los fenómenos atmosféricos, las plagas, el pésimo estado de la vialidad, la proliferación de alcabalas, el encarecimiento de los insumos; y, cuando al fin, luego de tantos sacrificios llega la esperada hora de la cosecha, entonces es el precio fijado por terceros lo que los aplasta y arruina.

Es la desesperante situación por la que atraviesan, ahora, los caficultores del municipio Andrés Eloy Blanco, en Lara.

En Venezuela, históricamente, los precios de un quintal de café pocas veces se cotizan con base en los precios internacionales, porque nuestros costos de producción referentes a la mano de obra son más elevados que el resto de las economías cafeteras de América Latina, nos explica la ingeniera agroindustrial y productora Mary Andreina Colmenarez.

A eso debe agregarse que la gasolina y gasoil, gratis hace tres años, ahora se cancelan en dólares, y los fertilizantes, exentos de subsidio alguno, están por las nubes tras la guerra en Ucrania.

Nos toca autofinanciar el cultivo, reparar la vialidad y cubrir infraestructuras del servicio eléctrico. El costo de producción de un quintal de café supera, en el país, los 200 dólares, pero se los están pagando a razón de entre 140 y 160 dólares.

Azotados por ese cúmulo de calamidades, decidieron realizar una marcha pacífica, en Sanare. Lamentablemente la respuesta oficial se redujo a la amenaza del gas lacrimógeno, la agresión física a productores y la citación a los despachos policiales de quienes han elevado su voz de protesta.

La ingeniera Colmenarez apuesta por una voluntad política que haga posible un acuerdo satisfactorio para el caficultor y el Estado. “La Corporación Venezolana del Café está llamada a buscar los mecanismos que permitan resucitar al sector cafetalero nacional”, concluyó.