lunes, 26 febrero 2024
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La táctica del salami

La “táctica del salami” es poco conocida, pero no resulta extraña en política, donde se usa para eliminar adversarios, enemigos, opositores, rivales, antagonistas y contendientes.

Supe de la táctica del salami por un artículo de la escritora española Alicia Delibes en Libertad Digital. Lo leí por curiosidad, porque pensé que trataba del culposo pero delicioso mundo de la charcutería. Pero no, abordaba una temática asociada a los mecanismos que el comunismo ha desarrollado para desplazar a quienes convierte en enemigos para, luego, acabar con ellos, sin que les quede nada por dentro. Cuenta Delibes que al finalizar la II Guerra Mundial el ejército rojo ocupó Hungría, y como es fácil suponer, los nacionales rechazaron aquella violenta acción militar, por lo que el Kremlin engendró “una nueva democracia” para ese país de Europa del este.

La Segunda Guerra Mundial finalizó los primeros días de mayo de 1945, y ya en noviembre de ese mismo año se organizaron “elecciones libres” en Hungría. Controladas por una comisión aliada, a cuya cabeza estuvo el mariscal ruso Voroshilov. Participaron las organizaciones que durante la guerra formaron el Frente Nacional de Independencia, estos fueron: los comunistas, los socialdemócratas, el partido de los Pequeños Propietarios y el de Los Campesinos. El partido comunista, dirigido por un súbdito de Stalin, obtuvo el 17% y la mayoría, el 57%, fue para el partido de los Pequeños Propietarios.

Aquello no podía ser tolerado por los camaradas, por lo que Rákosi puso en marcha su táctica del salami, con la que provocó una suerte de caza de brujas en contra del partido de los Pequeños Propietarios. Uno a uno sus dirigentes más relevantes fueron expulsados y sometidos a la rebanadora comunista. En 1947 este partido sólo obtuvo el 15% de los votos.

En 1948 los comunistas obligaron a los socialdemócratas, sus aliados, a fusionarse en el Partido Obrero, y en 1949 Hungría se transformó en una República Popular, presidida por Rákosi y sometida al poder omnímodo de Stalin. Luego le tocó el turno al propio PCH, pues algunos de sus líderes, muy populares, le hacían sombra a Rákosi. Momento y motivo para enchufar la rebanadora contra Lazlo Rajk y otros dirigentes, acusados de espionaje.

En menos de lo que canta un gallo fueron encarcelados y sometidos a juicios amañados. Los imputados se autoinculparon bajo engaños y presiones, como siempre ocurrió con las diabólicas y criminales purgas estalinistas, que acabaron con la vida de tantos inocentes. En este caso, como de costumbre, todos fueron ejecutados.

Mátyas Rákosi, hijo de carnicero, sabía de rebanadoras y de lonjas porque era su especialidad desde su más tierna infancia. Lo practicó miles de veces en el negocio familiar con enormes piezas de todo tipo embutidos. Esas que se cortan rodaja a rodaja y cuyo grosor puede regularse en función de los intereses clientelares. Rákosi no tuvo que forzar sus neuronas para trasladar aquella técnica destazadora a la política de la degollina, a la que se aficionó desde el poder. “Sólo hacía falta detectar a los distintos grupos de poder que se formaban en los partidos, después era cuestión de carecer de escrúpulos para ir cortando, una a una, las rodajas-cabezas de sus líderes”. (Alicia Delibes)

La perversión de Rákosi y lo que hizo famosa su estrategia fue su anunciado propósito de limpiar el Partido Comunista Húngaro (PCH) de los enemigos de Stalin.

Esto es sólo un fragmento de la historia de los 45 años que sufrió Hungría bajo la tiranía soviética, de 1945 a 1990. Retratada por Duncan Shieler, corresponsal del Daily Mail en Budapest. Este autor inglés recogió la tragedia de los hermanos Rajk, quienes fueron víctimas de Stalin y del comunismo soviético que azotó Europa durante casi todo el siglo XX: de 1917 a 1991.

La “táctica del salami” es poco conocida, pero no resulta extraña en política, donde se usa para eliminar adversarios, enemigos, opositores, rivales, antagonistas y contendientes. Valga decir, cualquier forma y manifestación de disidencia. De suyo, ha sido utilizada desde la antigüedad y se actualiza allí donde surja un dictador, un tirano, un déspota, un caudillo. Delibes se refiera al paracaidista de Sabaneta como ejemplo reciente en el uso de la táctica del salami. En este caso utilizada para una fragmentación mayor -convertir en polvo cósmico- a quienes osaran ser un obstáculo en su camino hacia la consolidación del poder absoluto: única y verdadera motivación de los tiranos, en especial de los comunistas que se apropian de los países hasta que la muerte los separe.

Agridulces

La vicepresidenta fue a la metrópoli cubana a impulsar “la soberanía alimentaria”. En dictadura, esta soberanía significa más hambre para el pueblo. Delcy Rodríguez y Rodrigo Cabrisas, intercambiarán conocimientos y sembrarán cereales y tubérculos. Así, que la yuca el ocumo y el ñame también vendrán de Cuba, como los ¿médicos? y el son.