domingo, 5 julio 2026

El arte se convierte en vía para acompañar a la infancia en el Parque del Oeste

“La intención es mantener una agenda permanente los días sucesivos y además incorporar una parte formativa donde los chamos también dibujen, pinten y hagan manualidades para mantenerlos ocupados en medio de esta situación”, afirmó Erick Sandoval.
  • Desde el doblete sísmico del pasado 24 de junio, el Parque del Oeste Alí Primera se convirtió en un refugio improvisado para los damnificados provenientes de La Guaira. A una semana de la tragedia, ya han sido varias las actividades de esparcimiento que se han realizado para los niños y niñas que habitan con sus familias este “espacio transitorio”.

    Erick Sandoval, director de una escuela de circo social y trabajador del Ministerio de Cultura, ha sido uno de los encargados de hacer el enlace con artistas y docentes voluntarios para armar la programación cultural del refugio con diferentes expresiones artísticas: música, títeres, pintacaritas, cuentacuentos, circo y magia.

    “La intención es mantener una agenda permanente los días sucesivos y además incorporar una parte formativa donde los chamos también dibujen, pinten y hagan manualidades para mantenerlos ocupados en medio de esta situación”, comenta Sandoval.

    TalCual acompañó a un grupo de artistas y educadores musicales que se congregaron en el anfiteatro del parque para brindar recreación a los niños y niñas de uno de los trece campamentos que están distribuidos a lo largo de todo el recinto.

    Juego sencillo y libre

    Las actividades se desarrollaron al compás de los pequeños que se iban acercando. María Fernanda Montero, violinista, pedagoga musical y directora del taller de iniciación musical Los Colores de la Música, desplegó una alfombra redonda de colores para que los niños y niñas se sentaran a colorear una hoja de papel bond llena de dibujos, mientras cantaban canciones didácticas acompañadas del cuatro.

    “El encuentro con los niños es siempre mágico, su energía nos recarga. Su alegría, su dulzura y su confianza nunca deberían ser traicionadas”, afirma Montero, quien también forma parte del Movimiento Artístico por la Infancia (MAPI), una iniciativa creada en mayo de este año por organizaciones, artistas, músicos, creadores y profesionales dedicados a la infancia.

    Antes de instalarse se toparon con otros docentes provenientes del municipio Acevedo de Barlovento, estado Miranda. 27 de ellos habían llegado más temprano y ya estaban por todo el parque haciendo actividades recreativas bajo el nombre de “Educadores Unidos”.

    Adriana Martínez, docente de educación especial y miembro de este grupo, recibía a los niños con pintacaritas y se unió a la actividad de Montero jugando como una niña más, y destacó que “en medio de tanta tristeza” su objetivo era “servir y dar el amor que nosotros tenemos como docentes a los niños”.

    Detrás del anfiteatro había una pared con afiches reportando personas desaparecidas y un poco más adentro, entre los pasillos de uno de los campamentos, estaban el cantautor, docente y multiinstrumentista David Domínguez, junto a la percusionista y también profesora de música Hilda Hernández, en una ronda cantando canciones y haciendo percusión corporal con los niños y niñas que se acercaban.

    Domínguez fue quien inició la convocatoria a través de sus redes sociales para agrupar al gremio artístico y docente para hacer el voluntariado en los refugios en una iniciativa que bautizó como “Abrazo en Armonía”.

    “Vimos mucha emotividad, diferentes caras y diferentes reacciones”, cuenta Domínguez, refiriéndose a la receptividad de los niños y niñas y de sus representantes. También afirma que “somos un pueblo resiliente y que todos tenemos las ganas y la actitud para salir adelante”.

    Mucha presencia policial y la orden de “cada niño en su carpa”

    En los alrededores del parque circundan desde bebés en pañales, hasta niños, niñas y adolescentes concentrados en pequeños grupos pero siempre a la vista de sus representantes.

    Algunos van descalzos, otros en sandalias de goma y cada cierto tiempo les reparten chupetas y cotufas.

    “Independientemente de las cosas que han pasado, de personas que no han debido entrar aquí, hacen recorrido todas las noches para brindarnos seguridad a nosotros y a los niños”, afirma Elizabeth Galvis, quien llegó al refugio el 25 de junio con su familia. En su carpa están once personas, incluyendo tres niños.

    Durante la actividad de los recreadores, ella se dedicó a observar a uno de sus hijos participando mientras esperaban que les repartieran el almuerzo. Galvis afirma que los han tratado bien “a todos por igual” y que les han donado colchones, ropa para los niños y también los han afeitado.

    Se pudieron ver efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana, el Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (Conas), y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) que estuvieron recorriendo el parque constantemente.

    También funcionarias del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), se encontraban haciendo entrevistas carpa por carpa.

    Invitan a “no caer en rumores”

    Erick Sandoval, el coordinador de la programación recreativa del refugio, afirma que “la seguridad se ha ido incrementando” debido al flujo de entrada y salida de personas, además del incidente ocurrido el pasado 30 de junio, en el que se vieron involucrados una menor de edad y un hombre de 21 años.

    Sobre este hecho, Yris Valera, presidenta del Consejo Municipal de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Cmdnna) del municipio Libertador, declaró a Globovisión que “hubo una confusión” con respecto a lo sucedido y que será el Cicpc el que comunique si hubo alguna agresión. Afirmó que la investigación del caso se encuentra en curso.

    Hasta ahora no existe un registro oficial de cuántas personas están refugiadas en el parque, pero Sandoval afirma que están empezando a censar las familias y estima que 80% de ellas provienen de La Guaira y actualmente hay unos mil doscientos niños y niñas en los campamentos.

    “Hay que desmentir muchos rumores que han circulado con respecto a la situación del parque. Dentro de lo que nos está sucediendo como país, aquí hay niveles de control. A la gente no le ha faltado comida ni ropa y hay carpas suficientes”, comenta Sandoval y agrega que “la atención está”, pero que ya queda por parte del gobierno asegurar la reubicación de las personas.