domingo, 21 junio 2026

Segundo reporte académico de Cambio Climático 2025 evidencia incremento de temperatura en 0,22 °C por década en Venezuela

El trabajo destaca que cada región de Venezuela tiene un “nivel de vulnerabilidad” debido a sus condiciones ambientales propias, por tanto, cada unidad territorial puede tener una respuesta distinta.
  • La Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela (Acfiman) presentó el segundo reporte académico de Cambio Climático (Dracc) 2025 el cual sugirió un incremento de temperatura en todo el territorio nacional, con una incidencia en la frecuencia y la duración de olas de calor, especialmente en las zonas del sur del lago en Maracaibo, la península de Paraguaná y los llanos occidentales.

    A través del Programa de Cambio Climático de la Academia se realizó este trabajo que agrupó a 55 investigadores de instituciones nacionales e internacionales, y cuya recolección de datos abarcó desde el año 2020 hasta julio de 2024. El presidente de la Secretaría Académica de Cambio Climático (SACC), Antonio Machado, presentó el resumen ejecutivo del documento con los hallazgos de cada grupo.

    El Grupo de Trabajo I abordó la Ciencia del Cambio Climático, coordinado por Estrella Villamizar, investigadora de la Universidad Central de Venezuela (UCV), registró que “la temperatura promedio ha aumentado 0,22 °C por década para el período 1980-2015”.

    “Del mismo modo, el cambio climático afectará el ciclo hidrológico, la temperatura, el pH y el ciclo de nutrientes en los cuerpos de agua continentales”, aseveró Villamizar.

    A través de proyecciones se identificó que “las zonas costeras bajas del país son las que más van a sufrir este problema del aumento del nivel del mar. Este es el escenario que se espera para el 2100, el Delta desaparecería, tendríamos totalmente cubierta esa zona, inclusive hasta Ciudad Guayana entraría el agua del Atlántico”.

    Machado dijo que “la disminución de las precipitaciones potenciará sequías meteorológicas que afectarán la dinámica hidrológica del país”. Asimismo, que “los desajustes del clima y el modelaje alterarán la temporalidad, fragmentación de hábitat, áreas de cobertura y volumen de inundación de los humedales llaneros, afectando igualmente las comunidades biológicas acuáticas como plantas y peces y terrestres, como las aves”.

    Dichos fenómenos “impactarán los cuerpos de agua dulce de los Andes venezolanos”, evidencia de ello es el deshielo sistemático de los glaciares, según el reporte. 

    Asimismo afectarían las fluctuaciones severas del nivel de lagunas y lagos en la región andina y los ríos llaneros que dependen de las aguas del sistema fluvial del Piedemonte, afectando los procesos biológicos vitales en plantas y animales asociados a los humedales de tierra baja.

    El documento indicó que el cambio climático ha influido negativamente sobre los procesos ecológicos y físicos que ocurren en organismos, poblaciones, especies y comunidades que mantienen la funcionalidad de los ecosistemas como un todo.

    En este orden de ideas, Machado mencionó “la reducción de la productividad primaria de los ecosistemas marinos de la Fosa de Cariaco, lo que afecta comunidades del fitoplancton y su relación con la disminución de la pesquería de sardina en la región oriental de Venezuela”.

    Por otro lado se demostró una aceleración entre los eventos de blanqueamiento y la reducción de tasa de crecimiento de especies constructoras de arrecife coralino, importante en el Archipiélago de Los Roques.

    En áreas continentales se predijo la desaparición de gran parte de la flora de las tierras altas de Guayana, “esto podría afectar igualmente el colapso de las poblaciones de anfibios”, según Machado.

    El calentamiento, la intensificación de la sequía y la incidencia del fuego genera que se acreciente la mortalidad de los árboles y disminuyan la capacidad de los bosques y las aguas para “secuestrar” carbono a través de la fotosíntesis o de las plantas que viven en sistema de humedales como la Orinoquia y la Amazonía.

    Sobre las humedades continentales, Machado detalló que el cambio climático se sumará a los desarrollos físicos como diques y represas, lo que impactará principalmente los patrones hidrológicos, lo que incidirá en su servicio, “incluyendo los ciclos biológicos reproductivos de las plantas ávidas y peces continentales, particularmente los llanos de Venezuela”.

    De igual forma, el informe contiene los riesgos de extinción de algunas especies que necesitan determinadas condiciones de temperatura, así como la aparición de otras, lo que se traduce en una disminución significativa de la biodiversidad.

    El Grupo de Trabajo II coordinado por Alicia Villamizar, investigadora y Secretaría Ejecutiva de la SACC, documentó Impactos, vulnerabilidad y adaptación. De esta manera precisó que la disminución de los procesos agrícolas y de la población bovina, debido al deterioro de la superficie sembrada, ocasionan que sea vulnerable a los impactos climáticos. “Así se detecta la afectación en procesos agrícolas debido a la disminución del recurso hídrico”, sostuvo Machado.

    Por otra parte, Alicia Villamizar explicó que la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero han disminuido en el sector agrícola como consecuencia de la reducción significativa de las actividades económicas que mueven al país.

    De igual manera, a nivel socioeconómico se destacó que, en los últimos 10 años, el aumento de la temperatura ha contribuido con la reducción del PIB per cápita de Venezuela entre 0,97% y 1,30%. Y asomó que eventos meteorológicos diversos amenazan las actividades productivas en la costa venezolana, las explotaciones de gas y petróleo enfrentan mayores riesgos de este tipo de eventos (aumento del nivel del mar, tormentas, inundaciones, aumento de temperaturas, etc.).

    La sección concluye con aspectos del deterioro de la institucionalidad en el país, que como resultado “ha facilitado la construcción de interpretaciones de ley sesgada y de actuaciones oficiales altamente cuestionadas por la falta de resultado que la respalden”.

    “Esta situación se ha traducido en la ausencia de toma de acciones climáticas concretas acordadas por Venezuela con la Agencia Global del Clima”, subrayó Machado sobre la bibliografía consultada por los expertos.

    El Grupo de Trabajo III coordinado por la investigadora de la Universidad Simón Bolívar (USB), Davna Rodríguez, indagó sobre Mitigación y energías renovables.

    “Las oportunidades de mitigación en gestión de desechos están presentadas a partir de la gestión integral de los recursos y desechos sólidos urbanos y su disposición final, destacando la mitigación del biogás, del vertedero y la adecuación de políticas públicas en esta materia”, explicó Machado.

    Con respecto a energías renovables, se refirió a la transición energética global que se consolida como pilar fundamental dentro de estas medidas. “Este proceso implica la transformación profunda del modelo energético nacional, orientada a reducir progresivamente las emisiones de gases de efecto invernadero hasta alcanzar el balance neto cero”, declaró.

    Para alcanzar dicho objetivo debería promoverse “la disminución del uso de fuentes fósiles, el aprovechamiento de las creciente energías renovables y la mejora de la eficiencia energética mediante la electrificación de procesos industriales y del transporte”.

    Finalmente, “Venezuela cuenta con vasto potencial en diversas fuentes de energía renovable, hidroeléctrica, solar, eólica, geotérmica, undimotriz y biomasa que permanece en gran medida sin desarrollar, salvo por la hidroelectricidad. Se recomienda altamente su incorporación a futuros planes de desarrollo”, concluyó.

    El informe identificó los efectos en cadena del cambio climático, dado que “a veces nos centramos mucho en un impacto y en el daño que causa, ya sea biológico, ecológico, social y nos olvidamos que hay un encadenamiento de efectos, de impactos”, explicó Alicia Villamizar.

    De igual modo enfatizó que el análisis de la información reveló que las medidas de adaptación frente a las amenazas “no nos están protegiendo con respecto a lo que dicen las proyecciones de cambio climático y eso lo hace mucho más complejo porque conocemos muy poco acerca de esa complejidad en las interacciones entre los sistemas naturales y los sistemas construidos”, detalló Alicia Villamizar.