martes, 23 abril 2024
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Democracias a granel

No entiendo mucho toda esta discusión en torno a las elecciones venezolanas: no serán ni libres ni democráticas. Ya está. Maduro no lo disimula. Falta todo, libertades, instituciones independientes y hasta opositores.

Es aquello “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”: las elecciones son el certificado de calidad de la democracia.

El pueblo vota: vox populi vox dei.

Siendo así hoy por hoy el mayor demócrata de la tierra es Vladimir Putin, quien fue reelecto por un monto de años, de hecho por todos los que a él se le antojen, por el 88% de los votantes. ¿Qué les parece?: Rusia es la mayor democracia del planeta.

Hasta marzo el titulo lo tenía Nayib Bukele, el presidente de El Salvador reelecto en febrero pasado, con casi el 85% de los votos.

Ninguno de los dos son muy adictos a eso de la libertad de prensa o la separación de poderes, pero convengamos que Bukele comparado con el ruso es Santa Teresa de Calcuta. El salvadoreño para empezar no mata periodistas y opositores ni mete preso a disidentes a mansalva, aunque también tiene sus cositas que enturbian sus éxitos electorales. No se puede negar, empero, que sus logros en materia de seguridad le han aparejado el apoyo de la gran mayoría de los salvadoreños. En cuanto a Putin eso es difícil de palpar: Rusia es tan grande. De cualquier forma el inmediato reconocimiento y plácemes de los popes de China y de Corea del Norte, reconocidas y respetadas democracias, son pruebas irrefutables sobre el democrático proceso eleccionario. Además y esto ya es lapidario, está el veredicto de los “observadores” venezolanos.

Maduro, como garantía, digamos, envío observadores a Moscú y se espera que a la reciproca observadores de Putin certificaran el triunfo del heredero de Chávez. Así fue convenido de antemano para ambos casos, parece.

No entiendo mucho toda esta discusión en torno a las elecciones venezolanas: no serán ni libres ni democráticas. Ya está. Maduro no lo disimula. Falta todo, libertades, instituciones independientes y hasta opositores; estos, salvo los que elija Maduro.

Es todo un debate “pour la galerie”. Para lo único que sirve es para dejar al desnudo a defensores de la democracia y las doctrinas de Occidente. Toda una mezcla de acomodo económico, del olor al petróleo, de la hipocresía combinada con el miedo y la soberbia y el ajustarse a lo “políticamente correcto”, que cada día hunde más la democracia.

Fidel, que por más de medio siglo vivió de los soviéticos primero y de Chávez a lo último, se los advirtió a sus buenos muchachos: después de llegar al gobierno no hagan más elecciones y ocúpense de tomar el poder. Algunos como Ortega, Chávez y el mismo Maduro están en eso. Obedeciendo, y siguiendo sus pasos. A lo sumo cumplen con una simulación electoral pero más bien para no desairar demasiado a Biden y a Trump y a los de la Unión Europea.

Lo que más llama la atención es el apoyo que en países con democracias quizás imperfectas pero en los que hay libertad de prensa y se realizan elecciones sin trampas ni limitaciones, hayan quienes tienen como modelo a Cuba, Venezuela, Nicaragua o la Argentina de los Kirchner. Muchos son por conveniencia; porque ese es su negocio y su aspiración es ser parte de la burocracia al mando de un sistema planificado y totalitario. ¿Pero la gran mayoría que los sigue, será por la necesidad de tener tutores o por miedo a la libertad, como se ha dicho? ¿Quieren transformarse en Venezuela, en Nicaragua, en Cuba, en la Argentina de los Kirchner y todo lo que ha aparejado y estamos viendo?

¿No se han fijado en las huellas? Todas salen, ninguna que entra.

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