







Este 2026 se cumplen 421 años de la publicación de El Quijote, el más universal de nuestros héroes, que nos hermana en lo diverso de la hispanidad.

El texto actualiza los hechos más recientes vinculados al proceso de beatificación y canonización de José Gregorio, reivindicándolo no solo como un referente religioso, sino como un personaje cultural profundamente arraigado en la identidad venezolana.

La obra, resultado de tres años de investigación, reúne interrogantes comunes sobre la biografía del beato trujillano, desde detalles familiares y lugares donde vivió, hasta aspectos curiosos de su vida cotidiana.

Gustavo tributa a la imaginación que viene de la memoria, del legado. Sabe, desde el inicio, que posiblemente, y gracias a los misterios del tiempo heideggeriano, de este libro posiblemente sobrevivan los escombros. Hay una conciencia clara de la duración y la perennidad.

Rayma nos ha dicho que Venezuela estará allí donde lata su corazón. En este reside lo que en apariencia nos había faltado encontrar y poseen los judíos desde tiempo inmemorial, como su equivalente, una Torá.

Vivió hasta los 89 años con una vibrante y vigorosa intensidad. Sin rehuir, y arrostrando con valentía todo aquello que demandase posiciones firmes y valientes, como las brutales tiranías que asolan nuestro continente.

Sería bueno comenzar a hablar de “libros” y “obras literarias” como dos conceptos que pueden entenderse de forma independiente: toda obra literaria es un libro, pero no todo libro es una obra literaria.

El geólogo e ingeniero de minas atendió la ausencia de libros técnicos sobre vías férreas en nuestro país. Cuenta ya con una primera obra editada y con otra lista para publicar.

Codehciu y Paperstina realizaron una nueva edición del taller Arteterapia, donde mujeres sobrevivientes de violencia de género plasmaron sus historias a través de la pintura, como parte de su proceso de sanación.

El proyecto plantea obtener un recetario por municipio, puesto que Guayana es una biblioteca neta y como decía José Rafael Lovera, uno de los fundadores de la academia, “la geografía gastronómica de Bolívar es importantísima por ser diversa y plural”.