La economía venezolana ha estado envuelta en un proceso de depresión económica con una pérdida del Producto Interno Bruto (PIB) por seis años consecutivos de 60%, a lo que se suma una hiperinflación que lleva dos años y una constante devaluación de la moneda.

TalCual

La caída en la entrega de préstamos por parte del sector bancario venezolano ha generado una serie de efectos adversos en la economía. Una de ellas es la dificultad del sector productivo para acceder a nuevos financiamientos, pero también ha desvirtuado el negocio bancario.

Cifras de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) revelan que los ingresos por el cobro de comisiones por servicios prestados, tanto de la banca pública como privada, duplicaron el monto de los ingresos obtenidos por la entrega de créditos durante el año 2019.

El informe anual publicado recientemente por Sudeban señala que hasta diciembre pasado, los ingresos operativos del sector cerraron en 5,1 billones de bolívares, de los cuales Bs. 4,4 billones corresponden a ingresos por comisiones. Este último rubro tuvo -por cierto- un aumento de 17.280% con respecto a 2018; mientras que los ingresos totales por cartera de créditos sumaron Bs. 2,2 billones y reflejaron un incremento de 7.280% entre enero y diciembre de 2019.

Los bancos del Estado muestran una situación similar al del resto del sistema. El Venezuela, por ejemplo, obtuvo ingresos por comisiones por el orden de los Bs. 439.610 millones, mientras que lo devengado por préstamos asciende a Bs. 203.484 millones. El Bicentenario finalizó el año con Bs. 238.891 millones en ingresos por las tarifas cobradas y de Bs. 69.502 millones en ingresos por créditos. Entre tanto, el Banco de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Banfanb) obtuvo recursos por Bs. 157.073 millones por comisiones y Bs. 60.988 millones por los préstamos otorgados.

 


 

Para el exsuperintendente de Bancos Alejandro Cáribas, el corazón del sector bancario local en la actualidad son las operaciones que hacen los usuarios, a través de los puntos de venta, transacciones bancarias, entre otros, cuando antes lo que constituía a la banca era su cartera de crédito, conociendo que el propósito de ésta es la intermediación. Ni las tarjetas de crédito que durante muchos años fueron una importante palanca de financiamiento para los venezolanos, hoy en día no son una opción.

Explicó que la medida de encaje legal impuesta por el Banco Central de Venezuela (BCV) ha impactado de manera significativa en el sector bancario.

“En líneas generales el encaje legal está ubicado en diversos países entre un 7%, 14% o 15% del total de las captaciones que realiza la banca, en Venezuela eso se llegó a respetar hasta llegar quizás a un 20%. Pero en febrero del año 2019 fue fijado el encaje por parte de las autoridades financieras al 100%, de manera que toda captación que realice la banca va a la reserva excedentaria del Banco Central”.

La economía venezolana ha estado envuelta en un proceso de depresión económica con una pérdida del Producto Interno Bruto (PIB) por seis años consecutivos de 60%, a lo que se suma una hiperinflación que lleva dos años y una constante devaluación de la moneda; esto ha afectado a todos los sectores productivos del país, incluso a la banca que en años anteriores era de los pocos que mostraba resultados positivos.

Por otra parte, las medidas del BCV con relación al encaje legal, ha impedido que el sector bancario otorgue mayores préstamos tanto a las empresas como a las personas naturales.

El informe de Sudeban indica que la cartera de créditos del sector bancario finalizó 2019 en Bs. 10,1 billones, lo que refleja un alza de 2.113%. De este monto, 83,2% se concentró en 10 de los 31 bancos públicos y privados: Banesco, Provincial, Venezuela, Mercantil, Banfanb, Exterior, BOD, Del Tesoro, Bicentenario y Nacional de Crédito.

 


Sin los ingresos por comisiones, la banca estaría reportando importantes pérdidas, aunque sí ha perdido su razón de ser, su rol de intermediador financiero. De acuerdo a los datos oficiales, este indicador tuvo una caída de 18,03 puntos porcentuales en todo el año 2019, al ubicarse la cartera de créditos bruta sobre las captaciones totales en 13,7%. Esto significa que por cada 100 bolívares que capta la banca en ahorros, solo logra prestar 13,70 bolívares, cuando en 2018 la intermediación financiera era de 55%.

En marzo de 2019 el BCV autorizó, por segunda vez en un año, a la banca un incremento significativo de las tarifas y comisiones. En algunos rubros el máximo llegó a 363%. Sin embargo, en 2016 ya había aprobado un ajuste de hasta 900%.

Las medidas -no obstante- del Banco Central como el encaje legal y nuevas leyes creadas por el Ejecutivo podrían afectar aún más al sector. El economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela, Leonardo Vera advierte que la nueva normativa que aprobó la Asamblea Constituyente relacionada a la cartera productiva nacional le da un poder de más discrecionalidad a las autoridades sobre quién y adónde dirigir los recursos crediticios.

Sostiene Vera que es contradictorio presentar una ley que trate de promover el crédito hacia el sector productivo cuando mantiene este esquema de encaje legal. “En Venezuela se sigue teniendo el esquema de gaveta (cartera de créditos obligatoria) porque no hay una definición clara del crédito productivo y no hay una directriz de la dirección de dichos créditos”.

Resalta que en la asignación de un crédito se debe tener en cuenta el riesgo no debe ser puesto de un lado, se debe tener un balance entre que el destinatario del crédito lo utilice para un buen objetivo desde el punto de vista productivo, pero por otro lado también se debe velar por la posibilidad de que ese crédito sea devuelto y en ese sentido el análisis de riesgo es importante.

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