La noche del 2 de agosto de 2024, la vida de María Emily Delgado, madre de Jorgen Guanares, cambió para siempre. Su nuera Reidy Roa la llamó para preguntarle si su hijo había llegado a su casa. Había salido unos minutos antes, cerca de las 11:00 pm, para esconderse tras haber recibido amenazas. Para las 11:30 pm, el teléfono ya estaba apagado y, desde entonces, se desconoce su paradero.
Guanares vivía en la ciudad de Rubio, en el estado Táchira, desapareció y no quedaron rastros de ningún tipo. Desde hace casi dos años, su madre ha recorrido oficinas del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), Ministerio Público, Defensoría del Pueblo, tribunales y cárceles en varios estados del país en busca de una fe de vida e información de su único hijo y ninguna autoridad le ha dado una respuesta.
El caso de Jorgen Guanares forma parte de #DóndeEstán, un seriado de TalCual que busca documentar y visibilizar las historias de venezolanos desaparecidos dentro del país en diferentes contextos, así como la lucha de sus familiares para exigir información a las autoridades.
“Él no fue detenido. Yo en realidad no sé quién se lo llevó, ahí es donde está toda la situación”, expone María Delgado, de 63 años de edad.
Guanares tenía 33 años cuando desapareció. Es fotógrafo, diseñador gráfico y padre de dos niñas, que en la actualidad tienen seis y dos años de edad. Su madre afirma que no es político, pero cuenta que el día que María Corina Machado, líder de la oposición, visitó el estado Táchira como parte de la campaña electoral en favor de Edmundo González, él estuvo en la actividad, hizo un video y lo publicó. También participó en el conteo de votos el 28 de julio y documentó las protestas poselectorales.
“Él se encerró en la casa y no salió para nada”, afirma su madre, luego de los reclamos por los resultados electorales ofrecidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE). Jorgen Guanares solo le había comentado a un tío que había sido amenazado y “que lo tenían en una lista”, pero no detalló quiénes eran ni qué le decían.
“Le dijo (a su esposa) que se fueran juntos porque estaba siendo amenazado”, relata la madre, pero ella se negó porque la niña más pequeña apenas tenía cinco meses de nacida y la mayor cuatro años. Guanares salió de su casa a pie en busca de un lugar seguro.
Los días siguientes, la familia buscó asesoría de abogados del Foro Penal y comenzaron a indagar si aparecía en listas de detenidos en San Cristóbal y San Antonio, pero no había registros. “Yo albergaba la esperanza de que estuviera escondido y que no podía llamar”, dice entristecida María Delgado.

El caso de Jorgen Guanares está a cargo de la Fiscalía Octava de San Antonio del Táchira. Su madre va todos los meses a solicitar información y la investigación permanece sin resultados: “Ellos nunca llaman, yo voy siempre. Primero, iba cada 15 días”.
La desesperación de esta madre la llevó a Caracas. Luego de un año de que su hijo hubiese desaparecido, Delgado visitó la sede de la Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público y el Ministerio para el Servicio Penitenciario; en este último, le dijeron que su hijo estaba en Tocorón (Centro Penitenciario de Aragua), pero allá le negaron esa información.
Después surgió la versión, de acuerdo con el testimonio de un apresado, que Guanares estaba recluido en El Rodeo, estado Miranda, pero allí tampoco lo encontró: “He ido a todas partes y nadie me da respuestas”, enfatiza la madre.
La ausencia de información oficial llevó a María Delgado a introducir un habeas corpus en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y le notificaron que el caso había sido enviado al estado Táchira, donde le indicaron que el documento no era “procedente porque no se sabe quién se lo llevó: si el Sebin, la Dgcim o el Conas”.
Hasta la fecha, la madre de este joven desaparecido no ha podido ver el expediente de su hijo. Amnistía Internacional calificó la situación de Jorgen Guanares como una desaparición forzada, luego de las “detenciones sin rastro” ocurridas en el contexto de las elecciones presidenciales de 2024 y solicita que se determine su paradero y se investigue su desaparición, con información veraz para la familia.
Mientras la madre de Jorgen Guanares espera información por parte del Estado, la vida de esta familia está marcada por la zozobra de la incertidumbre: la niña de seis años de edad sufre a diario preguntando por su padre: “La última vez que fui a Caracas me preguntó: ‘¿Encontró a mi papá?’, comenta Delgado vía telefónica a TalCual y rompe en llanto, al reconocer que es una situación muy difícil la que viven como familia, que les hace un “enorme daño psicológico”.
María Delgado recuerda que su hijo la acompañaba a hacer mercado, resolver diligencias y la ayudaba económicamente, sobre todo para el gasto de medicamentos. En la actualidad, afirma que prácticamente no sale de su casa: cuida de las nietas y va a la iglesia: “Me cambió la vida”, admite.
Delgado piensa en Jorgen Guanares a diario: en qué condiciones lo tendrán, en su estado de salud, pues padece de dermatitis, hemorroides y sinusitis, y en el silencio que rodea su caso: “Me pregunto por qué en dos años no le han permitido una llamada”. Detalla que no ha regresado a Caracas a exigir más información porque carece de recursos para costear el viaje.
La exigencia de María Delgado a las autoridades es una respuesta: “Pido una fe de vida de mi hijo porque lo he buscado por todas partes y no se consigue”.
El caso de Jorgen Guanares es uno de los muchos que permanecen sin respuesta en Venezuela. Si desea conocer otras historias publicadas por TalCual, puede consultar los trabajos bajo la etiqueta #DóndeEstán. Si conoce a una persona desaparecida o quiere compartir información sobre algún caso, puede escribirnos al correo: [email protected].









