Un total de 231 cuerpos de víctimas del doble terremoto en La Guaira no habían sido reclamados por sus familiares hasta la noche de este 6 de julio, según informó el gobernador de La Guaira, José Alejandro Terán, en declaraciones a la prensa.
El funcionario indicó que las autoridades han recuperado unos 2.400 cuerpos, identificados “con la más alta tecnología forense y equipos de última generación”. Los cadáveres que no sean reclamados, dijo, serán trasladados al cementerio La Esperanza “para su inhumación”.
Terán negó que en el cementerio existan fosas comunes. Aseguró que cada cuerpo es enterrado de forma individual, con una cruz y una placa de identificación, y que los parientes podrán acudir en cualquier momento para reconocer a sus fallecidos “con todo el apoyo de nuestros especialistas”. El gobernador afirmó que el proceso se realiza “siguiendo todos los protocolos internacionales, bajo la supervisión de la Cruz Roja”.
La versión del gobernador contrasta con testimonios recogidos por la agencia EFE en el propio cementerio. Varios testigos consultados por esa agencia señalaron que centenares de víctimas sin identificar han sido enterradas en fosas abiertas recientemente por la emergencia.
Un trabajador de La Esperanza, que pidió mantener su identidad en reserva, relató a EFE que este lunes llegaron tres vehículos con unos 30 fallecidos sin identificar. El mismo empleado indicó que entre el 27 de junio y el 1 de julio ingresaron unos diez camiones con cadáveres, por lo que estima -sin que esta cifra haya sido confirmada oficialmente- que al menos 800 personas podrían haber sido sepultadas en el lugar. Un equipo de EFE pudo observar desde un caserío cercano los trabajos de las autoridades en el cementerio, donde se habilitó un terreno en una ladera con varias decenas de zanjas cavadas. Se trata, según describió esa agencia, de una extensión amplia donde ya se colocan ataúdes uno al lado del otro, en hileras, cada uno con una cruz blanca, en un espacio que por su tamaño podría albergar miles de féretros adicionales. Sobre el terreno, funcionarios resguardaban más cruces bajo un toldo mientras avanzaban en cubrir con tierra las urnas ya colocadas.









