jueves, 30 mayo 2024
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El largo viaje de la Novena de Beethoven a Berlín

En la Biblioteca Estatal se guardan en una sala oscura acorazada, a 18 grados de temperatura y con 50% de humedad, más de 200 hojas encuadernadas en tomos rojos.

La partitura original de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven no está en Bonn, su lugar de nacimiento, ni en Viena, donde hace 200 años se estrenó. Está en Berlín, donde llegó tras sufrir varias divisiones y sortear el impacto de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.

En la Biblioteca Estatal de Berlín se guardan en una sala oscura acorazada, a 18 grados de temperatura y con 50% de humedad, más de 200 hojas encuadernadas en tomos rojos, explicó a EFE la directora del Departamento de Música, Martina Rebmann.

El original sólo sale de la habitación en contadas ocasiones. Pero este martes lo hace con motivo del bicentenario del estreno de la última gran obra de Beethoven el 7 de mayo de 1824 en Viena.

Expuesto en una vitrina está el tomo principal, que contiene los movimientos I a III de la sinfonía, y también parte del movimiento final, “porque allí aparece la frase: ‘Freude, schöner Götterfunken’ que quiere ver la gente”, señaló Rebmann (traducible como “Alegría, hermosa chispa de los dioses”).

Que sea posible admirar en Berlín la partitura original en su conjunto es todo un logro.

La obra, que pone música en su movimiento final a la Oda a la Alegría del poeta alemán Friedrich Schiller, estaba terminada en los primeros meses de 1824 como un paquete de más de 200 hojas sin cortar, grapadas en varios fajos y sin un formato uniforme.

Tras la muerte de Beethoven en 1827, la partitura quedó en posesión de su ayudante y biógrafo Anton Schindler. Estaban los movimientos I-III completos, pero sólo una pequeña parte del movimiento final.

Schindler envió dos hojas al pianista y compositor Ignaz Moscheles en Londres, que quería un recuerdo de su amigo. En 1956 acabaron en la Casa Beethoven de Bonn.

Tres hojas del movimiento IV pasaron a un destinatario desconocido y están actualmente en la Biblioteca Nacional de París.

“La primera oferta para comprar el tomo principal se hizo a la biblioteca en 1843, pero no se compró hasta 1846, porque se pedía un precio muy alto y el Departamento de Música acababa de fundarse”, explicó Rebmann Bethoven.