No politicen la tragedia es una de las frases más repetidas tras el doblete sísmico vivido en Venezuela. El dolor no tiene tintes políticos y las víctimas permanecen demasiado afectadas como para señalar culpables; sin embargo, en Ciudad Guayana la sociedad civil asegura que el tamaño de la tragedia evidencia el abandono estatal en el que los venezolanos permanecen desde hace años.
“Soy un ciudadano que quiere darle gracias a Dios, a los países que nos han ayudado. Gracias al pueblo de Venezuela que demostró su solidaridad. Demostramos de lo que estamos hechos. Este gobierno ha quedado al desnudo delante del mundo, es ahora cuando debemos decir la verdad. Nos dicen que no politicemos, pero hay que guardarles lealtad a todas las víctimas”, expresó César Marcano, participante de la manifestación.
Marcano, trabajador de Ferrominera Orinoco, lamentó que durante las primeras 48 horas de la emergencia, la respuesta no tuvo la celeridad necesaria, lo que, a su juicio, impidió salvar vidas.
“Después que salen, vemos los videos que dan es pena, guardias nacionales, Cicpc, Fuerza Armada… en vez de ayudar, lo que están es metiéndose a saquear, eso lo que da es pena. No estuvimos ni preparados para esto, un bombero no tenía ni una linterna”, denunció.
Las declaraciones hacen referencia al anuncio hecho por el Ejecutivo, donde admitieron que efectivos policiales estaban robando en las zonas de desastre, hechos por los que fueron destituidos de sus cargos y expulsados de los organismos policiales.
Se puso de manifiesto la fragilidad de nuestro sistema
Para Maolis, madre de la localidad, el sacudón que se vivió en el país aplastó los sueños de muchos niños y jóvenes venezolanos, quienes estaban llenos de proyectos y cuyas vidas no pudieron salvarse ante la ausencia de un sistema óptimo para afrontar desastres naturales.
“Quedaron allí sin cumplir sus sueños. Eso duele. Nos duele que los desaparecidos se hayan quedado sin respuestas, aún esperamos respuestas por todos los desaparecidos. Nos destruyeron. Aquí se puso de manifiesto la fragilidad que tenemos como sistema. Todos los venezolanos lloramos lágrimas de sangre porque son nuestros hermanos quienes quedaron bajo los cimientos. Hoy no se habla de color político, aquí el único color que nos cubrió a todos es el del polvo y la sangre de los caídos”, vociferó.
El defensor de derechos humanos, Ramón Bejarano, la situación evidencia una ausencia total de cultura de prevención, lo que se extrapola al sector laboral y a distintas áreas del país. El expreso político consideró que la seguridad nunca ha sido prioridad para la gestión chavista.
“No podemos esperar que otras construcciones que haya hecho el gobierno estén en esta situación, no podemos esperar que ocurra otro temblor, todo eso hay que revisarlo. Dicen que van a reactivar Tocoma y no se ha revisado el riesgo que hay en esa construcción. No hay cultura de prevención, nosotros necesitamos gente preparada que prevenga estas situaciones”, destacó.
Durante la emergencia, Venezuela ha recibido más de 25 delegaciones y, al menos, 6 mil rescatistas internacionales, en el caso del grupo chileno, expusieron que en las construcciones hay irregularidades en cuanto a la ingeniería, los materiales y la firmeza de las estructuras, lo que exacerbó la magnitud de la tragedia.
Recuperar las instituciones y acatar estándares internacionales
El llamado hecho por los manifestantes fue a recuperar las instituciones, respeto de los estándares de construcción, tanto en la región capital como en todos los estados del país.
Henry Arias, dirigente sindical de Alcasa, aseguró que el Ejército venezolano pudo haber estado en La Guaira a las horas de ocurrido el doblete sísmico, ya que el momento lo exigía.
“Esos rateros vestidos de militares que robaron televisores, cocinas o neveras… ese no es el ejército que estuvo en el incendio de Tacoa, no es el ejército que estuvo en el terremoto de Cariaco, no es el ejército que estuvo cuando cayó el avión de Conviasa aquí. Esos compañeros son secuaces de un grupo de Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello”, reflexionó.
Los presentes también se enorgullecieron de aquellos mineros y bomberos locales que viajaron hacia Caracas con el fin de ayudar a las víctimas: esa es Guayana, afirmaron.
“Viajaron desde la Gran Sabana, desde El Callao, desde Tumeremo a rescatar vidas. Los bomberos se fueron en autobús como pudieron, pero el gobierno no pudo hacer nada. Este socialismo tiene al país sepultado y tiene que acabarse”, afirmó.









