







Sociedad guayanesa aseguró que la fragilidad del sistema venezolano dejó indefensas a las más de 30 mil personas que se encontraban en las zonas de desastre durante el terremoto del pasado 24 de junio.

Los manifestantes aseguraron que más allá de continuar pidiendo salario o beneficios, protesta que han impulsado desde hace más de una década, exigen un cambio de gobierno que legitime a las autoridades y pueda dar un nuevo rumbo a la política salarial venezolana.

Los dirigentes sindicales exigen que los cambios que se viven en el país se traduzcan en bienestar, calidad de vida y beneficios para toda la clase trabajadora de Guayana.