domingo, 12 julio 2026

Amelie Flores se proclamó campeona de kata y kumite en Juegos Escolares de Roraima

La karateca venezolana recibió la doble premiación de oro en el Estadio Canarinho, Brasil, el pasado 9 de julio.
  • ■ Mariángel Mercie

    La karateka oriunda del estado Bolívar, Amelie Ysabel Flores Carrasco, se proclamó campeona y obtuvo dos medallas de oro en las categorías de kata y kumite en los Juegos Escolares del estado de Roraima, Brasil 2026, representando a la Escola Estadual Profa. María das Neves Rezende, en la categoría de 12 a 14 años. Flores acumula ya 11 medallas de bronce, 10 de plata y 9 de oro en torneos locales.

    El pasado 4 de julio, Flores Carrasco se impuso ante 16 atletas de la categoría en kata durante cuatro rondas de ejecución. Mientras que el 5 de julio en la modalidad de kumite (categoría +54 kg) remontó el marcador 5-4 en los últimos 14 segundos tras ir perdiendo 4-0.

    La remontada encadenó un puño (1 punto), una patada (3 puntos), y un golpe final (1 punto). Posteriormente recibió ambas medallas en el Estadio Canarinho del Estado de Roraima.

    “En el momento que yo gané la medalla de oro, yo quedé impactada. No me la creía. O sea, estaba temblando, nerviosa, llorando. Ese fue un momento que me marcó muchísimo aquí. Siento alegría porque, como te digo, yo estaba inesperada y yo no me imaginaba. A mí jamás me llegó en la cabeza esto. Solo sabía que gané por mi país. Gané por mi familia y gané por mí, por mi academia, por mi escuela, por todo”, expresó la joven.

    Este doble triunfo no solo premia su disciplina, sino que garantiza su participación en los prestigiosos Jogos Escolares Brasileiros que se celebrarán el venidero mes de septiembre en Brasilia. De igual manera, mediante su victoria, aseguró su participación en la Copa Amazónica de Karate 2026 el próximo 28 de julio.

    El padre de la atleta, Jortin Flores, explicó en entrevista con Correo del Caroní que la asistencia de Amelie a esta copa es fundamental, ya que, es una competencia invitacional donde la joven se fogueará, conocerá diferentes técnicas y estilos que le ayudarán en su preparación para la competencia en Brasilia.

    Formada entre dos tierras

    Actualmente Amelie Flores tiene 14 años, pero su historia en las artes marciales comenzó en Venezuela a los 7 años, específicamente en Ciudad Bolívar, su ciudad natal. Para ese momento vivía con su hermano menor y abuelos paternos. Su padre se encontraba en Santa Elena de Uairén por motivos de trabajo y su madre emigró a Estados Unidos en busca de un mejor porvenir.

    Amelie para ese entonces practicaba ballet, pero tras un momento de quiebre familiar por el fallecimiento de su abuela paterna en la pandemia de 2019 y con el objetivo de corregir la conducta de su hermano menor, la familia optó por ingresar al niño a una academia de taekwondo, Yokung Teka. Aunque la joven se encontraba dedicada al ballet, al ver las dinámicas de combate despertó su interés por este deporte.

    Aunque la madre no estuvo de acuerdo, durante un tiempo combinó la danza y las patadas bajo el permiso de su padre. En la academia -antes mencionada- Yokung Teka junto al profesor Wilfredo, la joven aseguró ascender su cinturón de blanco a amarillo en un año (lo que duró su practica en mencionada academia).

    “Estuve viendo a mi hermano haciendo taekwondo y yo dije, en ese momento estaba haciendo ballet, me gustaría probar una clase para ver cómo es. Mi papá dijo, está bien. Me colocó un día y yo le dije, papá, me quiero quedar, me gustó bastante”, relató Amelie.

    “La verdad no es algo fácil mirar a tus hijos pelear. Claro. Es algo que uno no se los demuestra, pero eso. Ellos están más nerviosos que uno o uno está más nervioso que ellos. No se sabe cómo uno expresa esa situación”, expresó Flores.

    En 2021, el padre decide trasladar a los niños a Santa Elena de Uairén (Gran Sabana), donde Amelie inició formalmente su andar en el karate dentro del Dojo Gran Sabana, bajo la tutela del sensei Daniel Villalobos, durante un año.

    Buscando optimizar la educación de sus hijos y evitar el desgastante trayecto diario entre la frontera venezolana y Pacaraima, la familia se mudó definitivamente a Boa Vista en 2022.

    “Yo quería que los niños estudiaran otro idioma, entonces el estrecho era como 30 kilómetros Santa Elena a Pacaraima todos los días para ir a la escuela era como muy forzado. Yo comencé a ver la posibilidad de mudarme acá para Boa Vista, monté un negocito y empecé entre Santa Elena y Boa vista”, explicó el padre.

    Fue allí donde la atleta se integró a su actual academia, Ichiban Dojo, un espacio donde logró adaptarse a las barreras del idioma hasta convertirse, hoy en día, en una atleta de cinturón morado bajo la guía del sensei Rogerio Uchoa. La joven mencionó haber cambiado de cinta verde a morada justo antes de los Juegos Escolares.

    “Sonará raro, pero a mí me gusta pelear. Aunque me encanta el kata porque es como un baile donde vas marcando las posiciones, últimamente me estoy desarrollando más en la pelea y es lo que más estoy disfrutando”, confesó la atleta.

    “La diferencia es que en el kata él se da más a la potencia, se dedica más a marcar sus movimientos. En el taekwondo ellos son más de patadas, es donde más vuelan las patadas”, enfatizó.

    La victoria inesperada

    A pesar de su talento y preparación, Amelie admite que uno de sus mayores retos es luchar contra su propia mente. “Tengo una mentalidad un poco negativa y siempre veo a mis contrincantes con un potencial grandísimo”, comentó.

    En la edición 2025 de los Juegos Escolares, la joven ganó una medalla de plata en kumite tras caer exhausta en la final, y no logró superar la primera ronda en kata.

    Sin embargo, en estos Juegos Escolares la preparación rindió frutos. Aunque se enfocó principalmente en el kumite, su sorpresa fue en el kata venciendo en la final a su “archienemiga” deportiva con una puntuación de 5 banderas a favor. Pocas horas después, consolidó su dominio ganando también la categoría de combate.

    “Este año me dediqué más a la pelea. Y yo dije, bueno, si no gano en kata, por lo menos en pelea. Y yo no, inesperadísimo, yo no pensé que iba a ganar en kata. porque yo no me preparé mucho en eso”, manifestó la joven.

    Sueños y futuro

    La karateca celebra sus logros con la mirada puesta en el futuro. Aunque sueña con alcanzar el cinturón negro, también sueña con un espacio para otros hobbies como el k-pop.

    “Me encanta bailar, soy fanática del k-pop. Soy súper fanática del k-pop y me gustaría mucho entrar en clases de k-pop. Le he dicho a mi papá”, manifestó la joven.

    Concluyó la entrevista dejando un claro mensaje para otros jóvenes que al igual que ella tienen grandes sueños. “Si tienen un sueño, no lo dejen. Háganlo hasta que lo consigan, porque después pasa el tiempo y te puedes arrepentir de no haber hecho lo que querías. Hay que aprovechar el tiempo de ahora”.