domingo, 12 julio 2026

Casas de adultos mayores temen que emergencia acabe con la poca ayuda que reciben

La gestión de las organizaciones civiles e internacionales durante la catástrofe natural ha cubierto de forma directa los vacíos de asistencia a los adultos mayores en un contexto donde este grupo es uno de los más vulnerables.
  • Tras el doble terremoto ocurrido el pasado 24 de junio, la vulnerabilidad de los adultos mayores en Venezuela ha quedado una vez más al descubierto. Mientras los esfuerzos se concentran en los grandes albergues, la realidad tras los muros de las casas hogares del país revela un panorama de abandono estructural, donde la supervivencia de la tercera edad depende casi exclusivamente de la fe y la bondad ciudadana.

    Al oeste de Caracas, en Mamera, iniciando la vía nueva hacia El Junquito, se encuentra la Casa Hogar Madre Teresa, dependiente de la Fundación El Buen Samaritano. El deterioro de sus instalaciones está a la vista; la crisis aquí se ve en camas, colchones e infraestructura. En este lugar, donde el Estado nunca se ha acercado, conviven hoy 70 adultos mayores: 20 mujeres y 50 hombres. La mayoría llegó allí tras ser trasladados por familiares, por encontrarse en situación de calle o por el boca a boca. Aquí hay cupo para 80 adultos mayores, sin embargo, las instalaciones se encuentran severamente deterioradas, pues los años no pasan en vano y la falta de políticas públicas para apoyar este tipo de iniciativas es evidente.

    La directora del lugar, Nelida Shaoran, cuenta cómo vivieron en este lugar el terremoto. Aquí la emergencia se vivió de forma distinta, los residentes se encontraban en su habitual tarde de oración y, a diferencia del resto de la ciudad, ninguno corrió. Tampoco tenían hacia dónde ir, pues la casa queda en una colina a la que solo se accede en vehículo particular o caminando. El terremoto dejó secuelas físicas en esta estructura, un muro que divide la casa hogar de un barranco se cayó. Hoy, la separación está clausurada de forma improvisada con tablas, cintas y unos pipotes, evitando así que los adultos, “que hoy son niños”, se acerquen y pueda ocurrir un accidente.

    Shaoran manifiesta de forma contundente “tener miedo” de que, ante la magnitud del daño ocasionado por este desastre, la atención y las donaciones sobre ellos se desvíen por completo. La autonomía del centro es total y precaria, la comida, la ropa y hasta los medicamentos de los pacientes dependen de la buena voluntad de la gente. A pesar de las carencias y de que les falta de todo, comida, medicinas, hipertensivos, pañales de adultos y sillas de ruedas, desde la institución aseguran que si se presentan las condiciones y se le ayuda a equipar las 10 camas que le quedan de cupo, recibirían a adultos mayores afectados por el doble terremoto que hayan perdido su hogar.

    Espacios de recreación son vitales en este momento

    La crisis postraumática también ha reactivado las alarmas en el sector privado y digital. Génesis Recine, CEO y fundadora de Yeyito, una aplicación privada que da acompañamiento, ayuda y recreación a adultos mayores, señala que de forma directa en sus grupos de tercera edad “no tenemos afectados”. Sin embargo, destaca el impacto psicológico colectivo del sismo sobre esta población. Para ella, “las personas mayores ven todo completamente diferente, ellos han pasado por diversas cosas”.

    A pesar de no haber sufrido pérdidas directas en su infraestructura o usuarios, Recine advierte que la huella emocional del sismo es innegable. “Hay miedo, sensibilidad, aunque no haya sido una persona directa, al fin y al cabo si hay esa sensibilidad y esa manera de entender que está pasando en el país”.

    Relata que, tras dos semanas sin verse por la contingencia, la reanudación de los encuentros cara a cara fue muy emotiva para el grupo. “Ellos siempre dicen que las cosas van a pasar… ellos han pasado por muchas cosas y saben que, aunque estemos pasando un momento mal, esto es transitorio”. El regreso físico evidenció la necesidad de contención: “Ayer cuando llegaron se abrazaban entre todos porque tenían dos semanas sin verse, fue impactante la situación”.

    La conversación del entorno nacional gira en torno al desastre. “No importa con quien hables… el terremoto es el tema de conversación”, enfatiza. Frente a esta realidad, la empresa busca masificar la atención primaria a través de herramientas tecnológicas. “Nosotros estamos justamente volviendo a configurar nuestro chat bot de IA diseñado para conversar para el apoyo emocional de las personas, nuestro plan fuerte y masivo”, anuncia.

    Internamente desde la comunidad, tanto presencial como digital, el abordaje se ha realizado de forma ininterrumpida. “Lo hemos tomado desde que pasó, que sea motivacional, de apoyo, todos los días a las 6:00 de la tarde. Este chat bot es gratuito al igual que la comunidad virtual y aquí se ofrecen distintas formas de recreación para adultos mayores”.

    Para Recine, el soporte colectivo constituye la principal barrera contra el trauma. “Mantenernos en comunidad es clave, entender que no estamos solos pasando por esto. Nuestra principal campaña, mantener ese abrazo, la cercanía, que nuestras redes son parte de ese apoyo que quizás necesitas”.

    Bajo esa premisa, justifican el retorno a su plataforma de desarrollos de inteligencia artificial. “Por eso estamos volviendo a la IA, para que personas que no se sientan tan cómodas hablando con otros puedan tener cierto grado de acompañamiento. Tips de respiración, llamadas frías, psicológicas…”.

    La comunidad digital dirigida por Recine es gratuita y está dirigida a personas de más 65 años. Informa que están trabajando en la creación de un canal para “familiares que también necesitan apoyo”. El objetivo, según dice, es ofrecer ayuda emocional y recomendaciones de cuidados adaptados a la situación actual.

    Adultos mayores afectados en La Guaira

    El equipo de TalCual visitó varias casas hogares, tanto públicas como privadas para conocer el estado de los adultos mayores tras el doble terremoto. Entre los sitios visitados, estuvo el Centro de Servicio Social Residencial Dr. Joaquín Quintero Quintero, ubicado en la UD-2 de Caricuao. Se pudo conocer que a este recinto fueron trasladados adultos mayores provenientes del estado La Guaira, la entidad más afectada por los sismos, sin embargo, las autoridades se negaron a dar declaraciones.

    En el caso de los adultos mayores que viven en La Guaira, la organización Convite, encargada de velar por los derechos de las personas de tercera edad, informó a través de sus redes sociales que en la Unidad Educativa Santa Eduvigis, ubicada en Catia La Mar, frente al Aeropuerto Internacional de Maiquetía, se estableció desde el miércoles 8 de julio un albergue para recibir únicamente a esta población víctima del desastre. De acuerdo con lo publicado, a través de un código QR se podrá conocer la lista de adultos mayores alojados en este lugar.

    Asimismo detallaron que tras una reunión con el viceministro de Organización y Participación del Registro Nacional de Personas Adultas Mayores, Diógenes Linares, en el centro de refugio, “se estableció un primer acercamiento para la articulación de esfuerzos, que permita fortalecer la prioritaria atención que se brinda en este centro a las personas mayores afectadas por el terremoto”.

    Hoy sostuvimos una reunión con el viceministro de organización y participación del Minaamp, Diógenes Linares, en el Campamento Transitorio UEBN Santa Eduvigis (Catia La Mar).

    Ante la magnitud de la crisis y las fallas logísticas que la ciudadanía ha denunciado por parte del sector oficial, el monitoreo y la distribución independiente ha ganado terreno. Desde Convite informaron su despliegue operativo en la región central: “Desde el jueves 2/6 hasta la mañana de hoy, hemos llegado a 23 entidades de atención a personas mayores”.

    El listado de centros abordados incluye a la Casa Hogar Angelita, Casa Galipán, Asilo La Providencia, Casa Hogar Madre Teresa de Calcuta, Hogar San Pedro Claver, Casa San Miguel, Residencia La Mano de Dios, Casa Hogar Madre Teresa (La Salina), Casa Hogar Padre Pío, Casa Hogar Colinas de Bello Monte, Casa Hogar Carmen José, Casa Hogar Virgen de la Zerpa, Casa Hogar Santo Domingo, Casa Hogar Santa Isabel, Casa Hogar Caridad del Cobre, Casa Hogar Doña Rosa, Casa Hogar Cocoon 2, Residencias Cocoon 1, Casa Hogar San Judas Tadeo, Hospital San José – Pariata, Cáritas Macuto y el Campamento Santa Eduvigis – Catia La Mar.

    A través de estos operativos, la organización ha logrado canalizar recursos críticos de higiene para las personas que se encuentran en estas casas de reposo. “Totalizamos 632 paquetes (6320 unidades de pañales distribuidos). En los próximos días continuaremos apoyando, las ayudas nos permiten apoyar con este tipo de necesidad puntuales”, precisó la oenegé.

    La gestión de las organizaciones civiles e internacionales durante la catástrofe natural ha cubierto de forma directa los vacíos de asistencia a los adultos mayores en un contexto donde este grupo es uno de los más vulnerables.