Los recientes dos terremotos registrados en Venezuela, ambos superiores a una magnitud de 7, sorprendieron no solamente por su intensidad, sino también porque ocurrieron con pocos segundos de diferencia, un fenómeno que de acuerdo con el geólogo Noel Mariño Pardo es inusual pero no imposible dentro de la dinámica tectónica del país.
“El fenómeno no es extraño”, afirma Mariño. Señaló que estos sismos ocurrieron en una zona que no registraba un terremoto de tal magnitud desde 1812, considerado uno de los más destructivos de Venezuela. Ese evento sísmico fue descrito por investigadores como un evento multifocal, es decir, originado en más de un punto de ruptura.
A partir de ese antecedente, Mariño plantea que el país habría experimentado lo que denomina un “gap sísmico”, que es un largo período de acumulación de tensiones tectónicas.
Estima que el origen de los recientes terremotos estaría vinculado a la falla de Boconó, uno de los tres grandes sistemas tectónicos activos de Venezuela, junto con las fallas de San Sebastián y El Pilar.
“En Venezuela existen tres sistemas de fallas principales generadoras de sismos: la falla de Boconó, el sistema de fallas de San Sebastián y la falla de El Pilar”, detalla.
Explicó que se trata de fallas transcurrentes, las cuales se caracterizan por movimientos laterales entre bloques de roca. “No es que uno se sube y el otro se va. Se mueven de lado. Las fallas transcurrentes tienen un parámetro. No van a pasar de 7.5 o 7.8 de magnitud. No es como Chile o México, donde pueden registrarse terremotos de 8, 8.5 o 9.5”, precisa.
¿Por qué ocurrieron dos terremotos seguidos?
Mariño Pardo recuerda que “un sismo es una ruptura. Es una masa de roca que está bajo tensión. Como si yo quisiera romper un papel: una mano hace presión por un lado y la otra por el otro hasta que el papel se rompe”.
De acuerdo con su análisis, presume que el primer terremoto, de magnitud 7,2, no liberó toda la energía acumulada.
“Rompe el primer sismo y genera un terremoto de 7.2. Pero la ruptura fue incompleta. Cuando está temblando, cuando está moviéndose, como la ruptura fue incompleta y las tensiones prometían algo mayor, rompe el segundo terremoto”.
“Siempre el mayor sismo es el principal y el de menor magnitud es el premonitorio. Hay un primer sismo, empieza la ruptura, pero no es suficiente, y debido a todos los movimientos existentes, revienta el segundo y completa la ruptura”, explica.
¿Por qué Caracas y La Guaira sufrieron más daños?
A pesar de no ser el epicentro, Caracas y La Guaira fueron las zonas del país con más afectaciones reportadas. Si bien se trata de una hipótesis personal, el geólogo Mariño Pardo considera que las ondas sísmicas pudieron propagarse a través de los sistemas de fallas conectados.
“El sistema de falla de Boconó y el sistema de falla de San Sebastián se interconectan. Eso no es que uno termina y el otro comienza. Todo eso se conecta. Se presume que posiblemente el vector de las ondas destructivas siguió el rumbo del sistema de fallas de San Sebastián”, precisamente hacia la zona afectada, señala.
Otro elemento es el tipo de terreno. Mariño recuerda que sectores de Caracas, como Altamira, Los Palos Grandes y El Marqués, están construidos sobre antiguos depósitos sedimentarios acumulados por miles de años, producto de las quebradas del Ávila.
Indicó que esos depósitos sedimentarios “funcionan como grandes recipientes rellenos de materiales blandos capaces de amplificar el movimiento sísmico (…) Agarre un frasco de vidrio, llénelo de gelatina y métalo en la nevera. Cuando la gelatina se solidifique, usted mueve el frasco como si fuera un sismo. Para el frasco y lo pone sobre la mesa, pero la gelatina sigue moviéndose. Ese es el detalle de un depocentro relleno con arcilla”, agrega.
Bajo ese análisis es que estima el porqué los terremotos afectaron más unas zonas que a otras.
Imposible predecir réplicas
Sobre las réplicas y estimaciones que se hicieron posteriormente, asegura que “nadie puede anticipar cuántas ocurrirán ni qué intensidad tendrán. Las réplicas siempre suceden porque viene un reacomodo”, explica.
El geólogo recordó el terremoto de 1766, cuyas réplicas, según testimonios recopilados posteriormente por el naturalista Alexander von Humboldt, se prolongaron durante aproximadamente un año.
Caso Guayana
Aunque no en la misma intensidad, el sismo del pasado 24 de junio se sintió en Guayana, donde hay quienes consideran que la región está completamente protegida por el macizo guayanés.
“Ese es un paradigma que hay que romper”, afirma.
Explicó que Puerto Ordaz se encuentra en el margen norte del escudo de Guayana, una zona que puede verse afectada por procesos tectónicos.
Además de la falla de El Pilar, menciona investigaciones recientes que identifican una zona de subducción cerca de Güiria, capaz de generar sismos de profundidad intermedia. A esto se suma la presencia de depósitos sedimentarios en sectores de Ciudad Guayana.
“Estamos sobre la formación Mesa y aluvión. Se puede considerar un depocentro, es decir, un relleno de material arcilloso y sedimentario”, detalla.
Por tanto, afirma que ninguna región del país puede considerarse completamente inmune a los sismos.










