En un firme testimonio de fe, acción social y profunda corresponsabilidad frente a la tragedia que embarga al territorio nacional, el arzobispo de Ciudad Bolívar, monseñor Ulises Gutiérrez, anunció el despliegue inmediato de las capacidades logísticas y humanas de la Iglesia Católica local para asistir a las miles de familias damnificadas en distintas regiones del país.
“Esta dolorosa realidad nos obliga a todos a movilizarnos y a dar lo mejor de nosotros, el pueblo venezolano siempre se ha caracterizado por su nobleza y esta es una oportunidad crucial para demostrarlo”, manifestó el prelado.
La máxima autoridad eclesiástica de la región detalló que la Arquidiócesis y Cáritas arquidiocesana ya se encuentran plenamente abocadas a mitigar el sufrimiento en las zonas de mayor desastre, incluyendo Caracas, el litoral central, y los estados Aragua, Carabobo y Falcón (específicamente en los ejes costeros de Tucacas y Boca de Aroa).
12 puntos de recepción activos
Monseñor Gutiérrez informó que, gracias a un esfuerzo de articulación civil, ya se encuentran operativos 12 centros de acopio organizados en Ciudad Bolívar. Dentro de este engranaje, las Cáritas Parroquiales se erigen como espacios fundamentales y seguros para la recepción de los aportes ciudadanos.
Las autoridades eclesiásticas instaron a la colectividad a priorizar la entrega de alimentos no perecederos y agua mineral, medicamentos esenciales e insumos de primeros auxilios, ropa, calzado limpio y sábanas.
Contención emocional ante la incertidumbre
Más allá de la asistencia material, el arzobispo alertó sobre el grave impacto psicológico que el siniestro está generando en la población local.
Debido a que un alto porcentaje de residentes en el estado Bolívar posee nexos consanguíneos en la capital del país y en las zonas de alto riesgo -y muchos de ellos aún no han logrado establecer comunicación con sus seres queridos-, la Iglesia ha activado un servicio de asistencia médica-emocional.
“La falta de información sobre el paradero de los familiares está generando cuadros severos de angustia en nuestra gente. Por ello hemos dispuesto un equipo de profesionales de la salud mental para brindar apoyo psicológico gratuito y especializado en este momento tan complejo”, puntualizó monseñor Gutiérrez.
Finalmente enfatizó que la Iglesia arquidiocesana se mantendrá en jornada extraordinaria y permanente de trabajo, recordando que ante la emergencia “cada minuto es oportuno para salvar vidas y aliviar el dolor”.










