domingo, 7 junio 2026

FAO validó cinco métodos científicos para controlar el Unomia

La organización tecnológica y ambiental, Unomia Solutions, usó la succión con ultrasonido, una tecnología avanzada capaz de separar, succionar y desnaturalizar el coral en áreas complejas y sustratos sueltos.
  • Extracción manual, láser ultravioleta, mantos impermeables, compuestos bioactivos, succión con ultrasonido. Estos son algunos de los componentes de los procedimientos científicos que rindieron buenos resultados al aplicarlos sobre el Unomia stolonifera, el coral invasor que ha colonizado al menos 300 hectáreas de arrecifes en Venezuela, desde la costa oriental hasta el centro del país.

    Unomia stolonifera es una especie marina que desplaza a las especies nativas y devasta los ecosistemas costeros. Se expande rápidamente, pone en vilo la biodiversidad marina e impacta directamente en las comunidades pesqueras. Combatirla se ha convertido en una necesidad.

    Los métodos se aplicaron gracias al proyecto Fortalecimiento de la gestión para combatir las amenazas de las especies exóticas invasoras acuáticas en Venezuela, que financia el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés), asiste la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) e implementa el Ministerio de Ecosocialismo.

    En octubre de 2025 comenzó la aplicación de estas técnicas en la bahía de Conoma, cerca del Parque Nacional Mochima, en el estado Anzoátegui, considerada el punto cero de la invasión desde 2021. Allí se determinó que el Unomia cubría hasta 80% del fondo marino en algunos sectores.

    A pesar de la amenaza, el ecosistema mantenía una “biodiversidad notable” por lo que era clave intervenir la zona con precisión para controlar al invasor sin dañar el resto de los organismos que allí persisten.

    Tres meses después de que se aplicaran los procedimientos, los investigadores constataron que los avances eran prometedores.

    “Los resultados son alentadores. Hemos observado que, en las áreas tratadas, la reaparición de Unomia stolonifera es más lenta de lo previsto. Esta evidencia es clave para definir intervenciones recurrentes y, sobre todo, para respaldar con datos científicos la toma de decisiones y el diseño de políticas públicas más certeras y pertinentes para su control”, señaló en enero pasado Carlos Pereira, miembro de la Unidad de Gestión del proyecto y líder del equipo de investigación, de acuerdo con una nota de prensa de la FAO.

    Ciencia para controlar al invasor

    El equipo científico del proyecto decidió que para monitorear el equilibrio natural de la zona, usaría a las esponjas como indicadores del impacto de los métodos de control.

    “Estos animales son un excelente modelo para descartar efectos no deseados del control de la especie invasora ya que viven fijos al fondo marino, tienen estructuras sensibles a la manipulación y son lo suficientemente abundantes para ser monitoreados”, explica la nota de la FAO.

    Los métodos se aplicaron sobre cuadratas experimentales -una técnica que cuantifica, en un área de un metro cuadrado, la presencia de diferentes especies- y se contaron y registraron con precisión la cantidad de organismos bentónicos (animales, plantas y microorganismos que viven adheridos al fondo en los ecosistemas acuáticos) que estaban en el lecho marino en ese espacio. De esa manera se observó la efectividad en el control del Unomia.

    Uno de los métodos validados fue la extracción manual controlada: el retiro minucioso del coral invasor hecho por buzos expertos para evitar que los fragmentos se esparzan. También se hizo esta extracción con luz láser ultravioleta (UV), una tecnología física para debilitar el tejido del coral y esterilizar la zona. Ambos procedimientos los aplicó la organización no gubernamental Fundación Pilares Marinos.

    El Instituto Oceanográfico de Venezuela de la Universidad de Oriente junto al Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) utilizaron mantos de asfixia: coberturas impermeables en el fondo marino que privan al Unomia de luz y oxígeno y los eliminan en solo 5 días. También usaron otros mantos impregnados con bioactivos naturales (Árbol de Neem), que aceleran químicamente la descomposición del coral de forma segura.

    Por su parte, la organización tecnológica y ambiental, Unomia Solutions, usó la succión con ultrasonido, una tecnología avanzada capaz de separar, succionar y desnaturalizar el coral en áreas complejas y sustratos sueltos.

    La nota de la FAO destaca que todos los métodos demostraron ser eficaces en condiciones distintas, aunque requieren elementos de mejora. Por eso, la organización concluye que “no existe una única solución y la respuesta debe adaptarse al entorno”.

    La importancia de las comunidades

    El proyecto no solo incluyó a equipos de científicos, sino también a comunidades costeras. “En Valle Seco (estado Anzoátegui), más del 80% de las personas encuestadas reconoce a Unomia stolonifera como una amenaza real para los corales y la pesca”, reseña la nota.

    Más de la mitad de la comunidad se mostró dispuesta a participar en brigadas ambientales de control, una actitud que, para la FAO, “es tan valiosa como cualquier herramienta técnica”, ya que considera que “la conservación de los ecosistemas solo es sostenible cuando las comunidades que dependen de ellos son parte activa de la solución”.

    “Lo que se está haciendo en este proyecto es destacable: sentar a la comunidad científica en una misma mesa y definir en qué condiciones es más apropiado cada método, usando un protocolo coordinado. Un trabajo de esta naturaleza no tiene precedentes en la región”, afirmó Sergio Zalba, especialista de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.

    El plan de trabajo prevé que durante este mes de junio se validen otros métodos. Uno de ellos es el control químico con sulfato de cobre, desarrollado por el Centro de Química del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y el Instituto de Zoología y Ecología Tropical de la Universidad Central de Venezuela. Otro es el bioencapsulamiento con polímeros marinos, que presentó la Universidad Marítima del Caribe. Tras su evaluación podrían sumarse a los cinco procedimientos que pretenden restaurar los arrecifes de coral venezolanos.