Un total de 1.450 personas fallecidas se contabilizan oficialmente en Venezuela tras el doblete sísmico que sacudió el país el pasado 24 de junio. Así lo informó Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional (AN), a la 1:00 pm de este 28 de junio.
Rodríguez detalló que 3.150 personas se han reportado como heridas en los centros de salud de los siete estados que se vieron afectados por los sismos de 7.2 y 7.5. En el balance previo, del 27 de junio, el presidente del Parlamento había dicho que había 3.238 ciudadanos heridos.
Asimismo dijo que la cifra de damnificados aumentó a 12.721 afectados. En el balance anterior había 3.142 familias damnificadas en las siete entidades que sufrieron daños por el desastre natural.
Hasta el momento se han contabilizado 774 de edificios colapsados, alrededor de 38 hospitales afectados, 44 centros comerciales, 1.645 estructuras de otra índole (puentes, carreteras, etc.), para un total de 2.501 infraestructuras con daños.
Rodríguez también anunció la habilitación de una página web oficial para la búsqueda de desaparecidos, la cual contiene información actualizada en tiempo real de las víctimas del terremoto que ingresan a los hospitales públicos a nivel nacional.
En cuanto a la ayuda extranjera, el balance oficial muestra que al país han arribado 2.624 rescatistas extranjeros, 137 perros, 49 vehículos de apoyo y 84,4 toneladas de equipamiento, medicamentos e insumos médicos quirúrgicos enviados por delegaciones internacionales.
De igual modo, la máxima autoridad del Parlamento dijo que el censo de voluntarios en el Poliedro de Caracas “ha venido marchando de manera casi perfecta” y detalló que 7.876 personas se han inscrito en el registro que pide el Ejecutivo para colaborar con las labores de emergencia en La Guaira, la región más afectada por el doblete sísmico.
“El desorden inicial ha sido sustituido por un orden donde los voluntarios son distribuidos según las prioridades que se establezcan”, aseveró Rodríguez.
No obstante, a través de las redes sociales, los usuarios denunciaron una marcada lentitud en el sistema de registro, así como el desalojo injustificado de personas que se encontraban en las colas y el cierre prematuro de las instalaciones del Poliedro a menos de 24 horas de la apertura del censo.









