sábado, 24 febrero 2024
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En el PSUV quien pide primarias presidenciales es marcado como traidor

Varnagy recuerda que en tiempos recientes, solamente han ocurrido unas elecciones primarias de la oposición en el 2012 y en este 2023. Mientras que desde que se consolidó el chavismo en el poder, no ha habido primarias para definir a candidatos presidenciales.

Tras las primarias opositoras del 22 de octubre, las altas esferas del chavismo no han dejado de atacar el proceso por supuesto fraude. Hablan de que la elección no ha sido más que un intento de la “ultraderecha” por imponer a un nuevo líder político, aunque oficialistas han manifestado sentir envidia porque el sector disidente pudo discernir con la voluntad ciudadana quién será su candidato unitario para las presidenciales del 2024.

Los altos cargos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) mantienen un mismo lema: “no te vistas que no vas, el que va es Nicolás”. No asoman algún proceso de elección, pese a que puertas adentro de la tolda política más de una vez se han ventilado serias diferencias sobre la gestión del mandatario.

Maricela Gómez se considera “chavista, pero no madurista”. Es jefa de calle en Catia, en la parroquia Sucre de Caracas. Aunque asegura que se mantiene en la labor social para seguir el legado del expresidente Hugo Chávez, dice que a lo interno de las bases del oficialismo hay descontento.

Gómez señala que las primarias del PSUV en 2021 fueron una muestra de que, al menos en el partido de gobierno, esos procesos “son una perdedera de tiempo”. Comenta que desde ese momento entendió que el poder tampoco respeta los resultados.

Refiere a TalCual que está de acuerdo con que sea “el pueblo quien escoja a las personas que van a esos cargos y no todo el tiempo ellos, que se escogen entre sí”. 

Miedo a ser execrados 

Luis Pereira es parte de las juventudes del PSUV en Caracas y considera importante consultar a las bases todo tipo de decisiones. Aunque destaca que “la elección de un candidato no escapa de ello”, considera que no es necesario “unas primarias para candidato presidencial porque ya tenemos nuestro candidato”. 

Un dirigente comunal del centro de Caracas, que solicitó resguardar su identidad, dice a TalCual que “básicamente el discurso (del gobierno) es que, quien quiera primarias no es chavista realmente, sea verdad o no”.

Pese al comentario anterior la fuente reconoce que la mayoría de las personas de las bases no hablan de primarias en el PSUV. “Alguien puede hacer algún comentario de descontento puntual, pero tienen que tener claro quién es su candidato para las elecciones”.

El sociólogo Damian Alifa explica a TalCual que el PSUV al ser un partido construido desde el poder “tiende a clientelizar a sus bases en torno a las dinámicas del poder del gobierno”. Dice que se han visto casos de militantes de la tolda que administran políticas sociales que deberían tener un rasgo independiente de los partidos políticos. “Eso es un factor de cooptación de las críticas”.

Alifa destaca que hay un sustrato crítico en la base chavista que la dirigencia de la organización con fines políticos “ha intentado eludir a partir del sofocamiento de la vida partidaria, la asfixia a los espacios naturales de debate y discusión”. Agrega como ejemplo la exclusión sistemática a los sectores más críticos.

“Con estos tres aspectos, junto con una cultura de ‘disciplina’ partidaria del chavismo, que cuestiona la idea de hacer críticas públicas para no ‘darle armas a la derecha’, han logrado reducir el ruido”, afirma el sociólogo.

Sobre el tema Daniel Varnagy, doctor en Ciencia Política, apunta que los altos jerarcas del gobierno, “y en particular desde que se promulgó la Constitución de 1999”, tienen nociones centralistas, jerárquicas y hegemónicas sobre las designaciones en diversos puestos de poder.

Señala que los métodos que utiliza la democracia de base para elegir entre diversos candidatos no es muy común de ser empleada en sistemas gobernantes de izquierda. “De este modo, hay una contraposición entre el pensamiento hegemónico y el pensamiento democrático en cuanto a lo que significa la selección de candidatos de cara a elecciones”.

“Normalmente cuando en los países hay sistemas socialistas fuertemente arraigados en el poder, el partido de gobierno ejerce un férreo mandato disciplinario para extinguir, o al menos minimizar casi completamente expresiones de descontento hacia el poder”, sostiene.

Varnagy, también profesor titular de la Universidad Simón Bolívar (USB), añade que en estos casos, no es distinto que tanto el disenso como el descontento sean “extremadamente” mal vistos en la estructura central del partido de gobierno.

“Toda expresión de disenso o descontento por parte de militantes, o de miembros en general de la sociedad, es vista como una traición a los ideales revolucionarios”, agrega. 

Dos candidatos en dos décadas 

El experto recuerda que en tiempos recientes, solamente han ocurrido unas elecciones primarias de la oposición en el 2012 y en este 2023. Mientras que desde que se consolidó el chavismo en el poder, no ha habido primarias para definir a candidatos presidenciales.

“Desde que el PSUV se constituyó como partido político, nunca se produjo una discusión acerca de otros posibles candidatos presidenciales distintos a los mencionados”, rememora Varnagy, al tiempo que señala que desde la conformación del MVR, y hasta la fecha, solamente han existido dos candidatos presidenciales: Hugo Chávez que obtuvo su última victoria antes de fallecer (2012) y que durante su enfermedad designó a Nicolás Maduro como su sucesor.

La postura de Varnagy es coincidente con la del sociólogo Damián Alifa, quien señala que como el PSUV es un partido nacido desde el poder, a pesar de diferentes consultas, algunas menos restringidas que otras, se ha impuesto y reproducido la estructura de la administración gubernamental, es decir, “quienes controlan carteras ministeriales, gobernaciones y municipios tienen sistemáticamente primacía sobre otros”.

Sobre lo anterior, Alifa comenta que si bien esto no es una tendencia particular en los partidos venezolanos, sí es cierto que es un rasgo acentuado en el PSUV. “Como estructura de poder, las tensiones entre candidaturas terminan dirimiéndose fuera de la vida política del partido. En ese sentido, se realizan negociaciones entre grupos de poder para garantizar ciertos equilibrios”.

En 2021 celebró unas elecciones primarias que luego estuvieron plagadas por reclamos. El alcalde chavista del municipio Bolívar de Táchira, por ejemplo, William Gómez, denunció manipulación de las votaciones para imponer candidatos afines a la dirección regional del partido.

De acuerdo con un audio que se viralizó en redes sociales en ese momento, la autoridad municipal señaló que “cupulitas de algunos actores del equipo regional del partido” tenían intenciones de “incidir para acomodar candidatos jalabolas de ustedes”.

El 9 de agosto de ese año, el primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello, hizo una rueda de prensa en la que indicó que la dirigencia del PSUV evaluó “la conducta” de sus candidatos, reconoció que vieron “debilidades, eso quedó registrado”. Todavía estamos recibiendo denuncias de gente que se cree dueña de todo y atropellan a los demás. Tienen conducta de todo, menos revolucionaria”.

Ese día Cabello anunció que los resultados en ocho estados pasarían a “revisión” porque ningún candidato logró 40% de los votos ni 10% de ventaja. Sobre esto no hubo judicialización, aunque luego no se habló del tema, recuerdan algunos “chavistas, pero no maduristas”.

Maduro y su cúpula de funcionarios han intentado vapulear los comicios opositores, en los que María Corina Machado resultó electa con más de 2,4 millones de votos, bajo el argumento de que los números no dan. Cuestionan que el número de votantes haya sido tan elevado pese a que se instalaron 5.134 mesas electorales.

Sobre el cuestionamiento, el director de la encuestadora Delphos, Félix Seijas Rodríguez, recuerda en redes sociales que en las primarias del PSUV del 2021 se instalaron 5.124 mesas electorales y el oficialismo reportó 3,5 millones de sufragios, número que jamás fue investigado. 

Chavista sí, madurista no 

“Yo soy chavista, pero no estoy de acuerdo con algunas cosas que están pasando y si las digo me vas a poner a traicionar”, dice a TalCual una líder de comunidad de Vargas.

En la misma entidad, específicamente en la zona central, otra líder comunitaria que se identifica como Yuli comenta que “si van a hacer unas primarias como las que hicieron la vez pasada (2021) es mejor que no las hagan”.

La vocera rechazó que “bajen” de los cargos a quienes son elegidos por el pueblo con los votos. Señala que el gobierno, “todos los gobiernos”, tienen que respetar lo que dice la gente.

“Me pareció una falta de respeto lo que hicieron. ¿Para qué hicieron elegir al pueblo si después no iban a aceptar los resultados?”, reclama Yuli.

En la red social X el tema de conversación fue similar. Víctor Blanco Hernández dijo que “los defensores de la democracia se niegan a hacer primarias. Bueno, así somos”.