El debate político en Venezuela se encuentra atrapado en un bucle estéril que no aporta soluciones tangibles a la realidad ciudadana, Así lo denunció Manuel Aguirre, coordinador del Centro Político Ampliado (CPA), quien alertó sobre el agotamiento de una dinámica partidista basada exclusivamente en medir liderazgos caídos o emergentes, denunciar hechos de corrupción ya conocidos y cruzar descalificaciones mutuas.
“Seguimos haciéndonos las preguntas incorrectas, atrapados en un diagnóstico crónico mientras el país real transcurre por un camino completamente distinto. El país no necesita más miseria política ni retórica; requiere referentes de reconstrucción, no analistas del desastre”, aseveró Aguirre, delineando la urgencia de superar la politización de la crisis.
Para el coordinador del CPA, el reciente evento sísmico que afectó al norte del país funcionó como un catalizador que desnudó las dos caras de la condición humana en el contexto venezolano actual.
Por un lado resaltó la respuesta orgánica, noble y empática del ciudadano común que se desprendió de sus pertenencias para auxiliar a los damnificados. Por el otro condenó lo que calificó como la máxima expresión de la miseria humana.
“La necesidad de instrumentar una tragedia natural para el beneficio político, el ataque mediático o la polarización electoral no tiene justificación alguna, convertir el dolor de las víctimas en insumo de campaña es el horror llevado al extremo”, sentenció el analista.
A su juicio, este hito demostró que la crisis venezolana no es únicamente económica o institucional, sino profundamente ética y de enfoque conceptual.
Frente a este escenario, Aguirre precisó que ser una verdadera opción de vanguardia implica bajarse del pedestal de la discusión partidista para conectar con la sociedad a través de la acción directa.
Insistió en que la diferencia con el ecosistema de la oposición tradicional y el oficialismo no se decreta con discursos vacíos, sino asumiendo el costo de proponer, organizar y reconstruir el tejido social en las comunidades.
“No podemos presentarnos ante el país como más de lo mismo pero con otro nombre, es hora de dejar de discutir sobre los actores del problema y empezar a ser los autores de la solución. El núcleo de la discusión que realmente importa es definir la acción de quienes queremos construir algo distinto”, argumentó.
El líder del Centro Político Ampliado recordó que las variables macro -como las sanciones, la influencia geopolítica extranjera y la persistencia de las cúpulas tradicionales- son realidades fácticas que no desaparecerán por decreto. Por ende, exhortó a la opinión pública y a los actores emergentes a reformular el debate.
“El diagnóstico ya está hecho y las cartas están sobre la mesa. La pregunta correcta para el futuro inmediato de Venezuela no es quién tiene la culpa o quién capitaliza más puntos en una encuesta. La interrogante que debemos responder con urgencia ejecutiva es: ¿Qué vamos a hacer nosotros y cómo lo vamos a hacer frente a esta realidad?”, concluyó.









