domingo, 5 julio 2026

El horror: armas sí, palas no

El país que caminaba a trompicones hacia fases establecidas por el Departamento de Estado de Estados Unidos, con el dramático cuadro que ilustran los hechos de la tragedia se fue de bruces y entramos en una espiral de peligrosas amenazas.
  • @OttoJansen

    Ha pasado una semana de los sismos del 24 de junio que estremecieron al país, dejaron víctimas mortales estimadas por la ONU en aproximadamente 10 mil; familias sin hogares, un altísimo impacto emocional para los venezolanos apresados en cuadros previos de precariedad y dificultades sociales y económicas. Con la constatación de un Estado inútil, inexistente para la gestión y la decencia; obsesionado en la saña contra la ciudadanía.

    Una vez más se pone a la vista colectiva del país lo tortuoso de tratar con la verdad. Ya no debería haber excusas para aligerar un proceso de reinstitucionalización que ha de acompañar la reconstrucción de Venezuela. Tanto la que se ha acumulado por un proceso de total descomposición, desde la aplicación del modelo revolucionario, destructor de los cimientos en todas las áreas de la sociedad durante 27 años, como la que ahora por la tragedia de los sismos catapulta el sufrimiento, la involución y la miseria. No debería, pero existen las maniobras y las justificaciones. La verdad, que es en definitiva lo que viene jugándose por años en el país y la que muchos factores, sin incluir a los responsables directo de la estafa bolivariana, han negado, otros han claudicado, a la par que la población ha buscado de alcanzar por las vías de la civilidad. La conmoción del drama humano impacta; conmoción circunscrita a puntos de los estados centrales -con mayor rudeza en La Guaira- pero que se sintió en toda Venezuela, es de tal grado, con claridad suficiente para que se aborden definiciones hasta el momento puestas en el cedazo de los cálculos y escenarios estadísticos. Sin embargo, la POLÍTICA sigue girando con inescrupulosa frialdad y el impresionante número de cuerpos sin vida no amilana ni conmueve a los elementos del poder implicados en la ecuación de los venezolanos que aspiran libertad, derechos, desarrollo y felicidad. Hoy, por hoy, la entrada o no, de la líder María Corina Machado al país, mide escenarios posibles de: atraso y más pobreza, la permanencia del horrible cuadro actual, anarquía de la sociedad indignada, el Estado tutelado por las corrientes más despóticas de la administración Trump o el avance definitivo hacia la transición con las elecciones libres y justas que es oración al igual que al dolor y luto del sentimiento popular.  

    El doblete sísmico como lo califican los expertos evalúa a muchas de las aristas de una sociedad sin respiro de tranquilidad, observando, cuando parecían enrumbarse las cosas después del 3E con la extracción de Nicolás Maduro, como el ritornelo de las argucias de la revolución van cobrando – muertos políticamente y sin pueblo- los mismos derroteros que los venezolanos descartaron de su cínico e hipócrita juego por mantenerse en el poder. Ahora aparecen signos de la estrategia norteamericana, penetradas por los intereses de funcionarios supuestamente convencidos de la necesidad democrática (lo indican la postura del señor John Barret, encargado de negocios, por ejemplo) solo que han enfilado únicamente (porque estos asuntos siempre están en las relaciones de las naciones) hacia la ganancia económica: La moral, los derechos y la soberanía, desaparecen por completo.

    Voz de pueblo es voz de Dios

    El país que caminaba a trompicones hacia fases establecidas por el Departamento de Estado de Estados Unidos, con el dramático cuadro que ilustran los hechos de la tragedia, se fue de bruces y entramos en una espiral de peligrosas amenazas en el que el resultado es quedarnos prisioneros del modelo bolivariano con la jefatura del interinato chavista, reforzado, por las razones que fuere, por el protectorado de USA.

    En declaración oficial la Embajada estadounidense ratifica el plan de tres fases, pero lo que parecía hace semanas un plan compartido, ahora se ha llenado de aprehensiones y quizás de desconfianzas mayores. En lo que hay coincidencias en las distintas miradas del análisis es sobre el férreo sentimiento venezolano de respaldo absoluto al cambio y a la transformación de sus instituciones. Hoy nadie puede negar la rudeza de un panorama trágico para el país que se constata con los registros que han hecho los medios de comunicación y los ciudadanos mediante las redes sociales. La exigencia máxima de la población para actuar con grandeza a la par de encarar el duelo de encontrar familiares vivos o muertos. El estoicismo de la solidaridad, movilización civil impresionante, motor de conciencias y aprendizajes a lo que el interinato, sin capacidad, teme y enfrenta. De allí que el proceso de resistencia sigue y seguirá, ahora con la disyuntiva potencial -compleja y difícil- de continuar, pero con distancias importantes con los aliados del norte, con todo lo que ello significa.

    En todo caso, aun con las suspicacias a la real politik, que puede favorecer e inmediatamente cambiar de posición, un escenario concreto sigue estando enfocado en los avances, razón para no errar con la emocionalidad (de imprescindible actuación en el horror), lo que deriva en tener que posponer, por ejemplo, pasos o también retroceder, aunque sean milímetros, para mantenerlos. María Corina es expresión de legitimidad y si esta no es suficiente, de la máxima confianza de la nación reducida y destruida. Su voz está más allá de lo simbólico en la esencia de cualquier proceso que apunte a los derechos y a la libertad, por lo que tarde o más temprano, el protectorado con sus intereses no necesariamente coincidentes, o las masas desesperadas tendrán que echar mano de ese signo. No va quedando tiempo; aquello de esperar, tan manoseado por los análisis y el sentido común de todos, se terminó con los terremotos del 24J. O hay avances visibles o vamos directo a más retrocesos que puede traducirse en anarquía por años o dictadura (moderna y tecnificada) por otros cuantos años más.

    Trocitos… No pudimos personalmente acompañar los grandes operativos realizados en Lima, donde estamos, de recolección de insumos de ayuda humanitaria para nuestro país. Uno de estos se llevó a cabo en el distrito de Surquillo organizado por las asociaciones venezolanas de ayuda migratoria. De sus preparativos pudimos conversar con el joven periodista Robert Barboza en nuestro live de Instagram. Del otro, en el Parque Kennedy de Miraflores, que también contó con otras sedes como al frente en la que se ubicaba la Embajada de Venezuela, organizado -entiendo- por agrupaciones partidistas encabezadas por Vente Venezuela, en este país, no pude tener contacto que explicaran las dinámicas y esfuerzos. Lo intentamos con mensajes a los que suponemos son los responsables, nunca tuvieron respuestas; quizás lo laborioso de la excelente labor lo impidió.