El viceprimer ministro de Cuba, Ramiro Valdés Menéndez, falleció este domingo en La Habana a los 94 años de edad, según informaron medios estatales de la isla. Considerado una de las figuras más influyentes del proceso revolucionario iniciado en 1959, Valdés formó parte del círculo histórico que acompañó a Fidel Castro durante décadas.
La noticia fue anunciada por el portal oficial Cubadebate, que señaló que el dirigente murió durante la mañana de este 21 de junio. En el comunicado, las autoridades cubanas destacaron su trayectoria política y militar dentro de las estructuras del Estado y del Partido Comunista.
Valdés fue uno de los participantes del asalto al cuartel Moncada en 1953, acción liderada por Fidel Castro que marcó el inicio de la lucha armada contra el gobierno de Fulgencio Batista. Posteriormente integró la expedición del yate Granma. Además combatió en la Sierra Maestra junto a otros líderes insurgentes, entre ellos Ernesto Che Guevara, según reseñó la agencia de noticias EFE.
Trayectoria de Ramiro Valdés
Tras el triunfo de la revolución, ocupó diversos cargos de relevancia dentro del Gobierno cubano. Asimismo fue considerado durante años una de las figuras más poderosas del aparato político y de seguridad del país. Su influencia se extendió a sectores estratégicos vinculados con la defensa. Además tuvo impacto en las telecomunicaciones y la infraestructura estatal.
El comunicado oficial resaltó que Valdés recibió reconocimientos como Héroe de la República de Cuba y Héroe del Trabajo. Además destacó su permanencia en posiciones de liderazgo dentro del gobierno revolucionario.
A lo largo de su carrera política estuvo identificado como uno de los dirigentes históricos más cercanos a Fidel Castro. Posteriormente mantuvo presencia en las estructuras de poder durante los gobiernos de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel.
Con su fallecimiento, desaparece uno de los últimos sobrevivientes de la generación que protagonizó la revolución cubana. También él ocupó posiciones de máxima influencia en la construcción y consolidación del sistema político instaurado en la isla tras la caída de Batista.
Las autoridades cubanas no ofrecieron detalles sobre las causas de la muerte ni informaron de inmediato sobre los actos fúnebres previstos para despedir al dirigente.








