







Honesto a carta cabal, bien dado a la búsqueda de acuerdos y entendimientos básicos que impidan una tragedia mayor y con suficiente coraje para enfrentar las dificultades y superar los obstáculos de esta hora dramática.

Nuestra esperanza crece diariamente. Nadie duda sobre el muy mayoritario respaldo que tiene Edmundo ni del cada día mayor rechazo hacia Nicolás Maduro. El pueblo no lo quiere como presidente, pero también rechaza al régimen que supuestamente dirige.

Todas las decisiones están a la vista de un pueblo indignado y resuelto a ponerle fin a estos veinticinco años terribles.

Venezuela entera, los países del continente y del mundo que aspiran continuar viviendo en democracia o lograrla, tenemos mucho que reconocer y agradecer el enorme esfuerzo que realiza María Corina Machado en esa dirección.

El continente y el mundo entero están atentos. Ya conocemos la posición de unos cuantos mandatarios y dirigentes latinoamericanos. Sorpresa ingrata para Maduro quien esperaba respaldos incondicionales.

La campaña que se avecina ofrece todas las oportunidades para llenar ese supuesto vacío frente a un oficialismo encabezado por alguien que por ser superconocido goza del rechazo de más del ochenta por ciento de la población electoral del país.

Los pobres y la clase media de esta nación conocen en profundidad el drama existencial que viven. Crece en ellos la indignación y el deseo de que se produzca un cambio radical y urgente en la conducción del país.

Cierran montones de emisoras de radio y chantajean a los dueños de los pocos medios de comunicación existentes para que eliminen programas opositores o simplemente críticos del régimen.

Están cometiendo muchos errores graves que tienen repercusiones internacionales enormes. En las múltiples intervenciones, normalmente en cadena de los pocos medios de comunicación existentes, se nota un peligroso nerviosismo que obliga a estar alertas ante lo que puede suceder.

En nombre y representación de Venezuela dieron un ejemplo de lo que puede lograr la voluntad y el deseo de estar a la altura de las obligaciones que debemos asumir cuando corresponde hacerlo.