El escenario más probable para Venezuela en el corto plazo es una normalización de la economía que avanza muy rápido, sin una democratización, de acuerdo con prospectivas de expertos presentadas en un foro del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno (CEPyG), de la Universidad Católica Andrés Bello.
El director del CEPyG, Ángel Oropeza, describió cinco escenarios salidos de los análisis de prospectiva política trazados en este prestigioso centro de pensamiento que reúne expertos en varias áreas.
Ellos son: Radicalización autoritaria (mayor represión, control y eliminación de la disidencia); transición forzada (donde el aumento de presión externa altera el cálculo del costo beneficio de la permanencia en el poder del chavismo y los obliga a negociar).
El tercero es una salida de fuerza (escenario de ruptura que puede presentarse como colapso institucional o una intervención directa); fragmentación sistémica (desintegración del poder central y aparición de múltiples centros de poder) y normalización autoritaria sin democratización política (apertura económica controlada, estabilidad sin democracia y simulación de normalidad).
Un escenario de cristal
Según Oropeza, este último escenario sería el más probable para Venezuela hoy, dada el estado de las variables en juego.
“El gran problema con este escenario, no sólo para los venezolanos sino también para la administración estadounidense, es su altísima fragilidad e inconveniencia”, según la presentación de Oropeza, reseñada por los servicios de información de la UCAB.
De acuerdo con la literatura de estudios sobre transiciones, una eventual transición dirigida por la misma gente que conformaba el gobierno autoritario que se aspira a superar, es históricamente la que registra el mayor porcentaje de reversión autoritaria y, por ende, de fracaso.
Interinato de Delcy es impopular
El gobierno interino tiene una base social muy precaria, acompañada de alta desaprobación, percepción de mala gestión y dudas sobre su legitimidad. Esto dificultará afrontar problemas como el creciente malestar social o la implementación de reformas como la reducción del tamaño del Estado.
De hecho, una encuesta de opinión pública levantada por la firma Delphos en junio de este año para este foro semestral revela que 61,8% de la población tiene percepción negativa del país. El 87,6% cree muy necesario un cambio político, y 74,1% considera debe producirse mediante elecciones.
Según Féliz Seijas, director de Delphos, el tablero político ha cambiado. En cuanto a la autoidentificación política, el chavismo ahora apenas representa a 16,3% de la población, de ese porcentaje 7% está resteados con el gobierno y 9,3% son chavistas descontentos.
La oposición concentra 43% de la población: 29,1% apoya a la líder María Corina Machado, 3,3% apoya otro liderazgo y 10,6% no apoya liderazgo alguno.
La medición, efectuada en junio, revela que 58,9% de los consultados se mostró esperanzado, pero 61,8% tiene percepción negativa del país.
El 54,6% se mostró de acuerdo con los hechos del 3 de enero, y 35,7% en desacuerdo.
La encuesta de Delphos muestra que 66,8% de las personas evalúan la gestión de la presidenta interina como negativa y solo 23,5% la ve como positiva.
Para 55,6% el actual gobierno es igual que el de Maduro y 35,2% lo percibe distinto.
Sobre la pregunta acerca de qué tan necesario es un cambio de gobierno, mientras en noviembre de 2025 el 77,1% pensaba que era muy necesario, en junio 2026 ese porcentaje sube a ese 87,6%.
El 74,1% considera que ese cambio debe producirse mediante elecciones (en noviembre 38,1% apostaba por esa opción).
Cuando le pregunta a la gente qué es más prioritario: economía o elecciones, 55,7% se inclina por la primera opción.
Economía venezolana crece 8,5% en 2026
En la misma jornada, el economista Asdrúbal Oliveros señaló que se espera crecimiento de 25% en el producto interno bruto (PIB) petrolero para el cierre de 2026, pero la reactivación en el país se dará por olas.
“Para el cierre de este año proyecta un crecimiento de 8,5% en la economía y una inflación de 235%”, dijo Oliveros en su presentación.
Hasta ahora la población no siente mejoría porque apenas está arrancando la dinámica petrolera.
Venezuela entra en otra trayectoria donde se puede esperar mayor crecimiento y una relación más estrecha con EE UU que funciona con una política de tutelaje. La expansión de la actividad petrolera y de minería son los mayores generadores de divisas, lo que cambia mucho la dinámica del país.
EE UU aprieta el control
Oropeza destacó que Estados Unidos está avanzando exitosamente en su estrategia de control que va más allá de lo estrictamente financiero, y que se amplía ahora hacia una tutela territorial y de seguridad interna.
Esta estrategia de control más ampliado y progresivo se inscribe además en la percepción que tendría Washington de que la presidenta interina Delcy Rodríguez resultaría para ellos “más predecible” que la líder opositora María Corina Machado.
Es un escenario de política internacional que privilegia la previsibilidad por encima de diferencias ideológicas.
El objetivo principal del Gobierno venezolano es mantener una supervivencia temporal y gestionar la variable tiempo a su favor. Lo hace mientras se conforma una autocracia operativa que satisfaga intereses económicos internos y foráneos, pero sin alternabilidad democrática, al menos en el corto y mediano plazo, observa Oropeza.
“El Gobierno venezolano compró el esquema impuesto por Washington, pero solo las dos primeras fases: estabilización y recuperación; la tercera no. Porque para el gobierno interino, la tercera fase deseada no es transición política sino permanencia o continuidad sin alternancia democrática”, destacó Oropeza.
Es decir, trata de imponer una normalización económica tutelada sin concesiones políticas de riesgo para ellos. “El problema para el gobierno es que los intentos de normalización económica no se están traduciendo en legitimidad política”.
Perdón sin olvido
Seijas, de Delphos, explicó que en las consultas sobre los niveles de tolerancia en caso de una transición política, 28,2% mostró aceptación alta a favor de un posible perdón político a cambio de transición pacífica, 20% reveló aceptación media y 46,8% baja.
“Mantener figuras clave del gobierno en el poder para evitar vacíos solo es viable para un 22%. También hay un alto rechazo (48,5%) a establecer una alianza con el oficialismo para lograr una transición estable, y 45% espera que haya castigo para todos los responsables de violaciones de derechos humanos”, según la información.
El rector de la UCAB, Arturo Peraza, recalcó en su intervención: “Los procesos de transición no solo dependen de los gobiernos y de los políticos, sino también de la sociedad civil”. “Cada transición es muy propia, y nosotros tenemos que crear nuestra propia transición: la transición venezolana. Como universidad estamos comprometidos, igual que muchísimos otros actores, y seguimos trabajando para que este horizonte sea de libertad para todos los venezolanos”, dijo Peraza.








