Un silencioso proceso de contracción del paisaje bancario se vive en Ciudad Guayana. La red bancaria física se ha reducido en al menos un tercio durante los últimos seis años, dejando a solo nueve entidades financieras operando con sucursales confirmadas frente a las 17 que existían anteriormente. Este fenómeno, documentado en informes del sector y reportes sindicales, ha llevado al cierre de sucursales de entidades como BBVA Provincial, Mercantil, Banesco y Banco Caroní.
Aunque alineado con una tendencia global, este proceso encuentra en la crisis económica venezolana y en una compleja maraña regulatoria sus principales aceleradores, impulsado por la combinación de una recesión económica prolongada, el aumento del encaje legal y una migración forzada hacia la banca digital, han contribuido a la disminución de las oficinas tradicionales, dejando a su paso desempleo y profundizando la brecha de acceso a servicios financieros para adultos mayores y trabajadores de la economía informal.
A nivel nacional, el sector contaba con 2.587 sucursales en diciembre de 2022, una reducción de 868 desde 2018 según la data sobre el sector que publica la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban).
Una contracción con rostro local
Un análisis detallado de la red bancaria local confirma esta tendencia. De 17 entidades financieras evaluadas, solo 9 mantienen una presencia confirmada y verificable en Ciudad Guayana, según un informe reciente sobre el sector. La red se ha concentrado estratégicamente en Puerto Ordaz, mientras que San Félix ha visto una reducción más severa en sus puntos de atención.
El caso del Banco Caroní ejemplifica el impacto local. Hace una década, esta entidad era líder financiera en Guayana y el oriente del país, con una amplia y cómoda red de agencias.
Sin embargo, hoy su realidad es otra. En 2016, trabajadores protestaron en Ciudad Guayana denunciando el cierre abrupto de 10 agencias en el estado Bolívar cinco de ellas en el municipio Caroní, incluyendo las de Vista al Sol, centro de San Félix y Castillito. Estos cierres dejaron a 60 empleados sin trabajo y se produjeron, según reportes sindicales, sin explicaciones oficiales.
Este patrón de consolidación afecta a otras entidades. Bancaribe, por ejemplo, con autorización de Sudeban, cerró definitivamente su oficina en San Félix y en el Orinokia Mall en diciembre de 2024, trasladando todas sus operaciones a su sucursal en Puerto Ordaz.
Recientemente, en febrero de 2025, el Banco Mercantil anunció el cierre temporal de su oficina en el Orinokia Mall, consolidando sus servicios en su sede del centro de Puerto Ordaz, en conjunto con sus oficinas.
Frente a esto, entidad bancaria como Banesco, también han impulsado la disminución de sus sucursales con el cierre de su sede en Castillito, Unare y Sidor. Sin embargo, apuestan por mantener una presencia consolidada con cinco agencias (cuatro en Puerto Ordaz y una en San Félix).
Mientras que el BNC (Banco Nacional de Crédito) en el año 2022 marcó el cierre de sus sucursales en el Hotel Porto Fino, Orinokia Mall y Chirica. Actualmente cuenta con cuatro sucursales en Puerto Ordaz y una en San Félix.
Los otros bancos distribuyen sus agencias de la siguiente forma:
| Bancaribe | Puerto Ordaz | Puerto Ordaz | Calle La Urbana entre calle Aripao y Las Bonitas, Edif. Banco del Caribe, Ciudad Bolívar | 8:30 am a 6:00 pm |
| Banplus | Puerto Ordaz | Puerto Ordaz | Edf. Tamanaco, avenida Cuchivero | 8:30 am a 4:00 pm |
| San Félix | San Félix | CC Auyantepuy, avenida Manuel Piar | 8:30 am a 4:00 pm | |
| Del Sur | Principal | Puerto Ordaz | Edf. Delsur, calle Caicara | 8:30 am a 3:30 pm |
| Popular | Puerto Ordaz | Edf. Riviera, vía Caracas | 8:30 am a 3:30 pm | |
| San Félix | San Félix | Edf. Cristal, calle Ramírez | 8:30 am a 3:30 pm | |
| Fondo Común | Puerto Ordaz | Puerto Ordaz | Torre Continental, Urb. Alta Vista | 8:30 am a 3:30 pm |
| BDT | Unare | Puerto Ordaz | Edf. Bicentenario, avenida Paseo Caroní | 9:00 am a 4:00 pm |
| Torre Bell | Puerto Ordaz | Centro Corporativo Torre Bell, avenida Guayana | 9:00 am a 4:00 pm | |
| San Félix | San Félix | Calle Bolívar con calle Sucre | 9:00 am a 4:00 pm | |
| Mercantil | Puerto Ordaz | Puerto Ordaz | Edf. Mercantil, avenida Venezuela | 9:00 am a 4:00 pm |
| Puerto Ordaz Centro | Puerto Ordaz | Edf. Oricagua, avenida Vía Caracas | 9:00 am a 4:00 pm | |
| Empresarial Matanzas | Puerto Ordaz | Zona Industrial Matanzas, Sidor | 9:00 am a 4:00 pm | |
| Unare | Puerto Ordaz | Edf. San Venancio, Zona Industrial Unare | 9:00 am a 4:00 pm | |
| San Félix | San Félix | Edf. Mercantil, carrera 5 | 9:00 am a 4:00 pm | |
| Caroní | Puerto Ordaz | Puerto Ordaz | CC Unare II, Paseo Caroní c/c Cupire | 9:00 am a 4:00 pm |
| Alta Vista | Puerto Ordaz | CC Ciudad Traki, avenida Las Américas | 9:00 am a 4:00 pm | |
| Castillito | Puerto Ordaz | Edf. Banco Unión, Vía Caracas | 9:00 am a 4:00 pm | |
| San Félix | San Félix | CC Mariño, calle Sucre | 9:00 am a 4:00 pm |
Por otra parte, los clasificados como “bancos pequeños”, según Sudeban, se destacan instituciones bancarias con una única sede en todo el municipio, siendo el caso del Banco del Tesoro en el CC Zulia, el Banco
Plaza en el CCC Alta Vista II y Banco Activo en el Centro Comercial Ciudad Traki.
Una situación similar la presenta Banco Exterior con su agencia en el centro de Puerto Ordaz, 100% Banco con sede en la Torre CEM, el Banfanb con su agencia en el CC Trébol III y Bancamiga con dos agencias, una en el CC Topacio y otra en Unare.
Los comunicados de los bancos se centran en promover sus plataformas digitales -como Provinet de BBVA Provincial o BDVApp del Banco de Venezuela-, mientras evitan anunciar los cierres físicos, en una estrategia que algunos analistas han calificado como de “desaparición silenciosa”. Tal caso se le puede atribuir al Banco de Venezuela, principal institución financiera del país y que, aunque sigue manteniendo una amplia cantidad de agencias en el municipio, cerró de sin notificación las sucursales que se encontraban el en CC Artica en el centro de Puerto Ordaz.
Factores globales, aceleradores nacionales
A nivel global, la banca se reconfigura hacia lo digital. Sin embargo, en Venezuela, esta transición fue forzada. La hiperinflación que pulverizó el valor del bolívar hizo impracticable el uso de efectivo, obligando a la población a migrar masivamente a transferencias y pagos móviles. La pandemia de COVID-19 actuó como catalizador. Para los bancos, la digitalización se convirtió en una vía para optimizar costos en un entorno económico extremadamente difícil.
“Mantener una red de sucursales físicas es una de las mayores cargas operativas. En un contexto de hiperinflación y contracción económica, la necesidad de reducir costos para mantenerse viable se intensifica”, explica el análisis sobre el sector.
Laberinto regulatorio e impacto humano
Esta lógica choca con la política regulatoria. Aunque la ley solo exige notificar a la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) con 60 días de antelación, reportes indican que el organismo ha bloqueado sistemáticamente las solicitudes de cierre de bancos privados, como las de BBVA Provincial, en un intento por mantener un acceso físico mínimo para la población.
El impacto más severo recae en los adultos mayores y la economía informal. Las largas colas frente a las pocas agencias que permanecen abiertas son testimonio de la dependencia del efectivo y la atención personalizada. Para los pequeños comerciantes, la dolarización ha creado una nueva necesidad: cambiar billetes de alta denominación por sencillo, una operación que las plataformas digitales no pueden resolver.
La paradoja digital
La promoción gubernamental de la ‘economía digital’ ha impulsado la transformación hacia canales electrónicos. Mientras los puntos de venta se dispararon a 826 mil en 2022, los cajeros automáticos se desplomaron a 4.700 en el mismo periodo, reflejando la caída del uso del dinero en efectivo y el cambio de prioridades.
No obstante, la banca digital no es un sustituto perfecto. Fallas recurrentes en las plataformas bancarias y la desconfianza por transacciones no autorizadas y estafas, socavan la confianza del usuario, creando una paradoja: la población se ve forzada a depender de un sistema digital que no siempre es confiable, mientras el soporte físico desaparece.










