







“Él era una persona de contextura grande y ahorita parece un cadáver”, afirma su esposa tras visitarlo recientemente en el penal de Yare III, donde se encuentra recluido actualmente.

Los periodistas Gabriel Guerra y Ramón Centeno están señalados como parte de la operación “manos de hierro”, que se sigue para acabar con una supuesta red de narcotráfico que involucra a funcionarios del alto gobierno.