







El procurador general de Colombia, Gregorio Eljach, repudió el atentado y exigió a las autoridades la inmediata captura y judicialización de los responsables.

El exdiputado nacional y presidente de la Fundación El Amparo Internacional aseguró que 190 apartamentos del Conjunto Residencial Doña Paulina, en Puerto Ordaz, pretenden confiscarse con el argumento de estar incluidos en la expropiación a Friosa.

El viernes pasado la principal disidencia de las FARC al mando del rebelde más buscado del país, alias Iván Mordisco, también anunció un alto al fuego para las elecciones.

El narcotráfico y el tráfico de oro y minerales han convertido a la Amazonía en un campo de batalla donde grupos criminales como el ELN, el PCC y Comando Vermelho operan en Brasil, Colombia, Ecuador y países vecinos con conexiones transfronterizas que alcanzan Venezuela, Guyana y Perú.

Un informe de la oenegé advierte sobre el sometimiento de los pueblos indígenas a trabajos forzados, las repercusiones en la salud y el deterioro irreversible del escudo guayanés.

La presencia de cabecillas guerrilleros en la línea limítrofe supone una amenaza para la seguridad de Colombia tras la caída de Maduro, según el Ministerio de Defensa.

No se van a sacrificar por ninguna causa noble aunque sea nominalmente. Tienen 26 años saqueando un país, como para dejarse matar, ahora, por asuntos tan triviales. En este particular no existe “chavista moderado”.

El mandatario también rechazó cualquier acusación de respaldo a regímenes autoritarios o intervenciones armadas: “¿Que yo apoyo una dictadura? No, no apoyo una dictadura, apoyo una salida política negociada y pacífica exclusivamente entre las fuerzas de Venezuela y de su pueblo, punto, porque creo en la soberanía popular”.

De acuerdo con el informe de Amazon Underworld, las comunidades indígenas, clave en la conservación forestal, son blanco del crimen organizado por sus prácticas de defensa y gestión colectiva de la tierra.

En los minutos previos a todo combate a muerte se impone una arenga. Será pronunciada vía satélite, porque resulta poco probable que el arengador se atreva a asistir personalmente a ningún sitio que huela a pólvora.