viernes, 5 junio 2026

Vecinos dependen de jornadas y hornillas eléctricas ante fallas en suministro de gas en UD-145

Quienes no logran surtirse en estos operativos se ven forzados a recurrir al “bachaqueo”, donde una bombona puede alcanzar hasta los 15 dólares o deben trasladarse hasta Puerto Ordaz pagando fletes adicionales.
  • La falla en la venta de gas en la UD-145 de San Félix, desde hace al menos dos años, ha obligado a los vecinos a recurrir a las hornillas eléctricas e ingeniarse fogones o comprar gas “bachaqueado” para subsistir la cocción de alimentos para su hogar.

    El uso de cocinas eléctricas y el alto costo del combustible en el mercado informal obligan a las familias de la calle Olavo Bilac, UD-145, a destinar hasta el 20% de su presupuesto semanal para garantizar la cocción de alimentos.

    Entre el mercado negro y riesgo eléctrico

    Aunque la comunidad recibió cilindros llenos hace aproximadamente dos semanas tras una jornada puntual de venta, la irregularidad en los despachos mantiene a los vecinos en un estado de vulnerabilidad constante.

    Quienes no logran surtirse en estos operativos se ven forzados a recurrir al “bachaqueo” en San Félix, donde una bombona puede alcanzar hasta los 15 dólares o deben trasladarse hasta Puerto Ordaz pagando fletes adicionales.

    Esta situación ha derivado en un uso intensivo de hornillas eléctricas que ya muestra consecuencias: los residentes reportan el recalentamiento del cableado en las cuadras y la necesidad de reparar o comprar múltiples equipos debido a los constantes bajones de luz, expresó Mariana Méndez.

    Estrategias de supervivencia ante contingencia

    La falta de un cronograma de despacho fijo por parte de los jefes de calle o el CLAP, responsables de la entrega del servicio, ha transformado la rutina doméstica en una logística de resistencia. En los días de lluvia, cuando la leña se moja y las fallas eléctricas impiden el uso de cocinas, las familias se ven obligadas a comprar comida preparada, lo que incrementa significativamente sus gastos mensuales, señaló Méndez.

    A pesar de los esfuerzos por evitar el uso de fogones para proteger la salud respiratoria de niños y adultos mayores, el presupuesto familiar se ve mermado sistemáticamente, dejando a la ciudadanía a la espera de que las jornadas de venta dejen de ser un evento eventual y se conviertan en un servicio regular y no pasar aproximadamente 6 meses sin recarga de gas.