







El obispo de Ciudad Guayana inició su décima visita pastoral en la Parroquia Nuestra Señora de Coromoto, enviando un mensaje de resiliencia a las familias venezolanas y ratificando el compromiso de la Iglesia con el rescate histórico y social de la región.

La Diócesis de Ciudad Guayana celebró este 31 de marzo la misa crismal, un encuentro de unidad sacerdotal y renovación de votos, en una jornada que convocó a feligreses. El obispo Carlos Cabezas presidió la eucaristía junto al obispo emérito Mariano Parra.

Bajo el lema Sanar la herida y abrazar la vida, esta iniciativa busca ir más allá de una recaudación económica para convertirse en un proceso de sanación colectiva ante la crisis social y emocional que atraviesa el pueblo venezolano.

Un numeroso grupo de fieles recorrió 6.6 kilómetros en una procesión que partió al amanecer desde la alcabala La Chinita y culminó con una misa concelebrada por tres obispos en el histórico sitio donde se inició la evangelización en la región.

El máximo representante de la Iglesia local manifestó su honda preocupación por el auge de la inseguridad, señalando que la juventud -el presente y futuro de la patria- está siendo diezmada por la crueldad.

Monseñor Carlos Alfredo Cabezas Mendoza tomó posesión de su cargo el 25 de febrero en una misa solemne presidida por el cardenal Baltazar Porras y a la que asistió casi la mitad del episcopado nacional.