







De acuerdo con el periodista Roberto Deniz, de Armando.info, cuando De la Espriella asumió la defensa de Saab, ya existían indicios de que era una persona cercana a Maduro.

El comentario de la diputada oficialista se produce a casi cinco meses después de la captura de Maduro y los bombardeos en Caracas, Miranda, La Guaira y Aragua.

El proceso lo lidera el fiscal Michael Berger, especializado en casos criminales internacionales, junto a agentes del FBI, Investigaciones de Seguridad Nacional y la sección de Investigación Criminal del ISR, el fisco estadounidense.

Con su cola de caballo, sus lentes en la frente y su mono gris se le ve muy tranquilo en tierras norteñas. Allá está protegido por ser un testigo de excepción, que ha colaborado y seguirá colaborando con la justicia norteamericana, porque tiene información cuantiosa y valiosa.

Corren a los folios del proceso criminal que se le siguió al referido Saab ante la Corte Sur de Florida, EE UU, hasta que el presidente Biden lo indultó cuatro comunicaciones con la firma de Delcy Rodríguez, entonces vicepresidente de Venezuela (ver actuaciones 189 y 190) en las que la actual jefa de Estado (e) certificó el carácter de venezolano y diplomático al servicio de exterior de Venezuela, del hoy preso.

Nacida en Roma, ocupó cargos en el gobierno del expresidente Nicolás Maduro como viceministra para la Comunicación Internacional entre junio de 2025 y febrero de 2026 y presidió el programa Gran Misión Vuelta a la Patria.

Saab habría participado en la creación de una red de empresas para ocultar pagos de sobornos, según la acusación del Departamento de Justicia de EE UU, donde aparece identificado como “Coconspirador 1”.

La partida coincide con un giro radical en la retórica del chavismo en Caracas. Altos funcionarios del gobierno, entre ellos el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y el ministro del Interior, Diosdado Cabello, se han distanciado públicamente de Saab, refiriéndose a él como “ciudadano colombiano”.

El caso de 2026 dice algo distinto: Saab y otros acusados habrían usado sobornos para obtener contratos del CLAP, simular o manipular importaciones de alimentos, quedarse con parte del dinero destinado a esas compras.

Al terminar la audiencia de Saab, entregó el equipo de traducción simultánea y volvió a su asiento custodiado por un US Marshall.