domingo, 21 abril 2024
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Venezuela: Un país bendecido por cuatro beatos

En el camino hacia la santidad se transitan varias fases. El proceso comienza cuando la autoridad eclesiástica de un país postula a un candidato, iniciando el iter canónico formalmente.

Venezuela, tierra de fe y devoción, se enorgullece de tener cuatro beatos en su camino hacia la santidad. Sus vidas inspiradoras son un faro de esperanza para el pueblo venezolano que se encuentra sumergido en una severa crisis social, económica y humanitaria.

Sus obras de caridad y su profunda devoción a Dios son un legado que continúa inspirando a las nuevas generaciones. Son un tesoro invaluable que la Iglesia Católica venezolana ofrece al mundo como símbolos de luz y esperanza.

El “médico de los pobres”, José Gregorio Hernández, la madre María de San José, la madre Candelaria de San José y la madre Carmen Rendiles son ejemplos de entrega y servicio a Dios. Conozcamos sus historias y el legado que inspiran.

Ejemplos de amor a Dios y al prójimo

Madre María de San José. Fue la primera beata de Venezuela. Nació el 25 de abril de 1875 en Choroní, estado Aragua, y murió el 2 de abril de 1967. El milagro por el cual fue beatificada ocurrió en 1982 cuando sanó a la hermana Teresa Silva que quedó inválida por una penosa enfermedad y la madre le había profetizado su curación años antes.

“La madre María es una mujer que supo fundir de manera admirable oración y acción, consumándose en un amor ilimitado hacia Dios y en la práctica de la más genuina caridad hacia el prójimo”, expresó El 7 de mayo de 1995 el papa San Juan Pablo II cuando la declaró oficialmente beata.

Madre Candelaria de San José. Es la segunda beata del país, luego de que su beatificación fue aprobada por el papa Benedicto XVI en Roma el 24 de abril de 2008. Según la Congregación para la Causa de los Santos, en 1995, Rafaela Meza de Bermúdez, residente en Altagracia de Orituco, estado Guárico, le fue diagnosticado un embarazo de alto riesgo donde estaba en peligro la vida de su hija. Tras conocer el dictamen, Rafaela oró con mucha devoción a la madre Candelaria de San José y vio nacer a su niña sana y salva. La beata murió el 31 de enero de 1940.

Madre Carmen Rendiles. Nació el 11 de agosto de 1903 y murió el 9 de mayo de 1977. La decisión de la Santa Sede de beatificar a Rendiles luego de que se le atribuye la sanación del brazo de la médica cirujana Trinette Durán de Branger, quien había recibido una descarga eléctrica que afectó la movilidad de su brazo derecho, recuperándola el 18 de julio de 2003, tras la intercesión de madre Carmen para su curación.

Doctor José Gregorio Hernández. Nació el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, estado Trujillo, y murió el 29 de junio de 1919, luego de golpearse la cabeza con el borde de una acera como consecuencia del impacto recibido por un automóvil en la esquina de amadores, en Caracas. En 1986 su santidad, el papa Juan Pablo II declaró solemnemente sus virtudes heroicas, por lo cual se le otorgó el título de venerable.

El 27 de abril de 2020 la Arquidiócesis de Caracas anunció que la Comisión Teológica de la ciudad del Vaticano aprobó el milagro del siervo de Dios en la curación de Yaxury Solórzano, una niña de 10 años de edad que recibió un disparo en la cabeza durante un asalto a su padre el pasado 10 de marzo de 2017.

Proceso de santidad de los beatos

En el camino hacia la santidad se transitan varias fases. El proceso comienza cuando la autoridad eclesiástica de un país postula a un candidato, iniciando el iter canónico formalmente. Desde que es aceptada la causa con el nulla osta -autorización de la Iglesia-, el postulado es considerado siervo de Dios, primer título en el recorrido.

Al terminar la fase diocesana en el país de origen o en el lugar de su muerte, el expediente sobre las virtudes del postulado llega a la fase romana en espera del decreto de venerabilidad; el segundo título.

De ocurrir un presunto milagro, requisito necesario para el proceso de beatificación y canonización (a menos que la causa sea introducida por vía de martirio), será estudiado por la Comisión Médica, Comisión Teológica y Plenaria de Cardenales y Obispos. Una vez transcurrido ese camino, si son positivas estas tres reuniones, se llega a la emisión del decreto de beatificación, que se celebra en el país de origen del candidato.

Así como la beatificación se debe constatar a través de la existencia de un primer milagro por su intercesión, la canonización se confirma mediante un segundo milagro que debe ocurrir posterior a la declaración de beatificación, siguiendo el mismo iter canónico hasta llegar a ser decretado en el Vaticano.