miércoles, 17 abril 2024
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La presión social por encajar en los patrones de belleza que pone en riesgo la vida de venezolanas

Según estimaciones de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética, en su última encuesta realizada en el 2021, Venezuela se ubica en el puesto número 20 de los países con más cirugías plásticas realizadas.

Un estudio de la Red de Mujeres Constructoras de Paz y el Instituto de Prensa y Sociedad Venezuela (IpysVe) determinó que la presión social por encajar en los patrones de belleza pone en riesgo la vida de las venezolanas.

Los estándares de belleza siempre han estado presentes, y para las venezolanas se le agrega el peso de haber nacido en el país con “las mujeres más bellas” o con más coronas universales. Desde niñas se siente la presión de encajar en cualquier entorno, en ser la más bella del salón de clases, la más destacada en las disciplinas que práctica, pero sobre todo, ser la mejor vista dentro del círculo familiar. De acuerdo a esto, las mujeres crecen idealizando tener una apariencia perfecta, envidiada  o admirada, alejadas de aceptar su imagen y la transformación propia que el cuerpo tiene conforme avanzan los años.

Lariana Núñez, una joven periodista y modelo, a sus 23 años relata que durante años añoró el aumento de sus mamas para dejar de ser señalada por su apariencia, sobre todo, por aquellas personas que eran muy queridas por ella, y quienes irónicamente, ejercían mayor peso en el señalamiento y la estigmatización sobre su cuerpo.

“Siempre recibí comentarios de mi cuerpo que me hacían sentir mal, porque cuando estás creciendo, cuando eres adolescente cualquier cosa te la tomas personal y desde los 14 o 15 años empezó mi anhelo de hacerme un aumento de mamas. Hubo un punto donde estaba prácticamente obsesionada porque seguía todas las cuentas de cirujanos de Venezuela y de Colombia y deseaba esa transformación”, reflexiona.

Lariana recuerda que durante su paso por bachillerato fue víctima de cyberbullying, un fenómeno asociado al acoso o abuso psicológico a través del uso de herramientas como las redes sociales, internet, telefonía móvil, videojuegos, entre otros.

“Hay que promover la diversidad de cuerpos”

En el análisis sociólogo, Nolmelys Rojas, especialista en el área, asegura que este fenómeno basado en estereotipos físicos, relacionados con la perfección de la mujer, está desencadenando consecuencias que se ven reflejadas en el autoestima, salud mental y bienestar social de las féminas.

“Se debe promover la diversidad de cuerpos porque es de aceptar la belleza en todas sus formas, la valoración de las mujeres por sus logros, capacidades y cualidades más allá de su apariencia física. También es fundamental fomentar la autoaceptación, el autoestima y el empoderamiento de las mujeres para poder desafiar los mensajes negativos sobre su cuerpo y valor como persona”, agrega.

Al rechazar cualquier parte del cuerpo, la cirugía plástica se convierte en la primera opción para mejorar estéticamente ese “algo” que no le permite a la mujer encajar en un mundo de perfección estética.

Camino hacia la perfección

Según estimaciones de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética, Isaps por sus siglas en inglés, en su última encuesta realizada en el 2021, Venezuela se ubica en el puesto número 20 de los países con más cirugías plásticas realizadas. Lista liderada por Estados Unidos, Brasil y Japón.

La Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica en su portal web reseña que en el país existen 654 profesionales de la medicina que están preparados y certificados para realizar este tipo de procedimientos quirúrgicos, sin embargo, alertan el incremento de personas no médicas que están usurpando esta profesión para realizar procedimientos estéticos sin conocer la responsabilidad y los daños que pudieran ocasionar al paciente.

La doctora Ana Bravo, reconocida cirujana plástica y reconstructivo de la ciudad de Cumaná, asegura que desde la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica evalúan constantemente las necesidades de cada paciente, más allá de lo que éstas solicitan a nivel físico, asegurando que existen otros factores que deben ser considerados antes de someter a una mujer a un procedimiento estético.

Durante sus 10 años como cirujana plástico, Ana Bravo asegura haberse enfrentado a casos inesperados, como jóvenes que desean transformarse antes de la edad estimada, mujeres que después del post parto buscan retomar la forma de su cuerpo, incluso aquellas que asisten al consultorio por interés de otros y no de ellas mismas.