sábado, 25 de junio de 2022

Indígenas del Caura exigen a Minsalud investigar brote de 100 casos sospechosos de sarampión

Los casos están en tres comunidades del Alto Caura y fueron detectados por los médicos de la zona. La autoridad sanitaria desestimó que se trate de sarampión. | Foto William Urdaneta

Los casos están en tres comunidades del Alto Caura y fueron detectados por los médicos de la zona. La autoridad sanitaria desestimó que se trate de sarampión. | Foto William Urdaneta

@mlclisanchez 

Voceros y personal sanitario de tres comunidades indígenas de Alto Caura, municipio Sucre del estado Bolívar, alertan sobre un brote de al menos 100 casos sospechosos de sarampión. Son los niños entre los cuatro y cinco años los más afectados.

Reportan que la autoridad sanitaria del municipio Sucre desestimó que se tratase de sarampión, aunque no examinó a los enfermos presencialmente.

Los casos fueron detectados en las comunidades Anadekeña, Santa María de Erebato y Entre Ríos. Los voceros de las comunidades solicitan con urgencia que una comisión del Ministerio de Salud o de su órgano adscrito, Instituto de Salud Pública (ISP), acuda al lugar para hacer el diagnóstico preciso, controlar el brote y dotar de medicinas los módulos de salud que desde hace más de seis meses no cuentan con ningún insumo médico.

 

Las poblaciones más vulnerables son las etnias indígenas, si vemos que esto ocurre en un grupo vulnerable, y que hay muchos casos, y si tomamos en cuenta que estas comunidades tienen una baja cobertura de vacunación, con mayor razón hay que considerar el diagnóstico de sarampión e investigar”.

Los casos fueron diagnosticados en principio por dos médicos de la zona: Nixon Contreras y Román Castro, quienes hicieron el reporte vía radiodifusión. Los síntomas descritos por los doctores son erupción en el rostro de los niños, que luego se extendió hasta manos y pies, dolor de oídos, conjuntivitis, fiebre sostenida por tres días (40 grados centígrados) y síntomas de resfriado común, tos y malestar general.

Los reporteros indígenas informaron que el sábado falleció un bebé por complicaciones asociadas al sarampión. El niño pertenecía a la comunidad de Santa María de Erebato.

“Nosotros manifestamos desde acá, de Maripa, que no podemos decir que esto no es sarampión. Queremos que el ISP llegue a la comunidad para que pueda determinar la enfermedad que está afectando a la comunidad indígena”, manifestó un trabajador sanitario de la zona que por seguridad solicitó mantener su nombre en reserva.

Los voceros informaron que la médica coordinadora sanitaria del municipio, Yamilet Flores -previa conversación con el epidemiólogo Carlos Villegas-, desestimó las manifestaciones clínicas de sarampión descrita por los médicos del sector, informando que se trata de un brote de exantema súbito. El diagnóstico del epidemiólogo se hizo a distancia, sin examinar directamente a los pacientes.

“El doctor Carlos Villegas me dijo que no me preocupara mucho, que iban a hacer un plan de trabajo, que evalúan la situación del Caura para poder abordar a las comunidades indígenas, pero hasta ahora no hemos recibido respuestas de ellos”, señaló el trabajador sanitario. Desde entonces ha transcurrido casi una semana.

Reporteros indígenas informaron que el sábado falleció un bebé con síntomas sospechosos de sarampión | Fotos William Urdaneta

Las instituciones del Estado no han activado mecanismos de vigilancia epidemiológica para determinar exactamente qué es lo que está enfermando a los niños, aunque sus vidas corren peligro.

Las comunidades están alarmadas, con incertidumbre y por eso solicitan una jornada de vacunación masiva contra el sarampión lo antes posible en el sector, además de la dotación adecuada de medicinas.

Pues, aunque hay una vacuna segura contra el sarampión -que no ha llegado a este sector desde 2019-, esta enfermedad sigue siendo una de las causas principales de muerte en los niños de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS-OMS). Y son los niños con algún grado de desnutrición, malnutrición o alguna enfermedad inmunosupresora, los más vulnerables a desarrollar síntomas graves de la enfermedad como infecciones en los oídos, neumonía, diarrea intensa e inflamación cerebral.

Estas comunidades indígenas no tienen insumos para tratar síntomas graves, como sueros para rehidratación en caso de diarreas, antibióticos en caso de neumonía o infección en los oídos, antipiréticos para la fiebre y demás fármacos. La OPS señala que, en poblaciones con altos niveles de malnutrición y falta de atención sanitaria adecuada, pueden morir hasta el 10% de los niños contagiados.

“La coordinadora sanitaria del municipio emitió una nota de voz diciendo que eso no era sarampión… aunque las instituciones del Estado dicen que es un exantema súbito, nuestro doctor indígena sostiene que es sarampión y ellos tienen un proceso de diagnóstico. La comunidad está muy molesta y preocupada, eso se puede extender a las comunidades que están cerca”, manifestó por su parte otro vocero de la comunidad.

“¿Por qué no vienen con su equipo para verificar? Queremos que una comisión verifique realmente la situación, y nos envíen medicamentos, para poder salvar la vida de los niños”, agregó un líder yekwana de Maripa.

Sarampión hasta que se demuestre lo contrario…

El epidemiólogo y ex ministro de Salud, José Félix Oletta, explicó que cuando un paciente presenta un exantema (erupción en la piel) junto a un cuadro respiratorio, malestar general entre otros síntomas, se establece que es sarampión hasta que se demuestre lo contrario.

“Las poblaciones más vulnerables son las etnias indígenas, si vemos que esto ocurre en un grupo vulnerable, y que hay muchos casos, y si tomamos en cuenta que estas comunidades tienen una baja cobertura de vacunación, con mayor razón hay que considerar el diagnóstico de sarampión e investigar”, dijo.

100 casos de posible sarampión en comunidades que tienen al menos 800 habitantes es motivo de alarma. El experto insiste en que cuando se tiene sospecha de un brote epidémico que afecta a tantas personas en poco tiempo se debe activar un sistema de vigilancia epidemiológica lo antes posible.

El sarampión reapareció en Venezuela -y en las Américas- en 2017 después de haber pasado más de 10 años sin brotes. Desde 2017 y hasta 2019 se detectaron 7.054 casos y 84 fallecidos en este país endémico.

La Red Defendamos la Epidemiología Nacional en su último informe sobre sarampión en Venezuela señala que ya en 2019 había una baja vigilancia epidemiológica, además de que la vacunación era insuficiente e incompleta, especialmente en los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro.

Para entonces, en Bolívar la tasa de contagios era de 50 personas por cada 100 mil habitantes, mientras que en Delta Amacuro era de 215 contagios por cada 100 mil habitantes y Amazonas reportaba 85 contagios por cada 100 mil habitantes. Ya no hay datos actualizados de dominio público para tomarle el pulso a la epidemia, y expertos señalan que, justamente, la censura epidemiológica coincide con la reaparición de enfermedades que se consideraban erradicadas o al menos controladas.

Vacunación insuficiente e incompleta

La epidemia de sarampión estuvo activa durante tres años en comunidades que no están protegidas o no recibieron la dosis vacunal de refuerzo y donde no hay una búsqueda activa de casos. Los niños yekwana y sanema habitantes del alto Erebato están esperando ser vacunados desde 2019 y hasta ahora eso no ha sucedido.

De acuerdo con cifras no divulgadas del Sistema de Información sobre Inmunizaciones del Programa Ampliado de Inmunizaciones (Sispai) adjunto a Minsalud, entre enero y noviembre de 2020 la cobertura de vacunación del sarampión en el país fue de apenas 65% para la primera dosis, y 25% para la segunda dosis. Lo que quiere decir que 75% de los niños dejaron de ser vacunados.

Reporteros indígenas informaron que el sábado falleció un bebé con síntomas sospechosos de sarampión

En el estado Bolívar la situación es más crítica, pues el porcentaje de cobertura de vacunación para la primera dosis fue de 71%, y para la segunda dosis fue de 15%, es decir, 85% de los niños se quedaron sin inmunización completa.

Esto, aunque la OPS establece que para que la población esté segura, la cobertura de inmunización debe ser de 95%. La OPS señaló en enero de 2020 que la epidemia de sarampión en el país estaba controlada, aunque para ello se basó en datos de 2019 proporcionados por el Estado venezolano.

La información extraoficial señala que la pandemia por COVID-19 y la escasez de combustible redujo todavía más la capacidad de cobertura de inmunización del Minsalud. Una de las preocupaciones de la OPS durante la alarma sanitaria es, precisamente, que la COVID-19 amenaza el control y eliminación enfermedades infecciosas en las Américas.

Durante 2019 la organización cooperó con una campaña de vacunación contra el sarampión en Venezuela que alcanzó a casi nueve millones de niños entre los seis meses y 15 años. Pero admite que, pese a los objetivos logrados, sin vigilancia epidemiológica y sin vacunación continua, los logros se pierden fácilmente.

En ese escenario, las comunidades indígenas de Anadekeña, Santa María de Erebato y Entre Ríos en Bolívar se enfrentan sin apoyo gubernamental ni fármacos a una enfermedad de la que no tienen certeza diagnóstica y para la que no están inmunizados.

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