lunes, 27 de junio de 2022

Hospitales centinelas en Guayana encaran segunda ola de contagios de COVID-19 sin insumos de bioseguridad

Trabajadores sanitarios denuncian que la dotación de equipos de protección personal disminuyó drásticamente durante el repunte de casos en Caroní. Tampoco cuentan con jabón, alcohol o gel antibacterial. | Foto William Urdaneta

Trabajadores sanitarios denuncian que la dotación de equipos de protección personal disminuyó drásticamente durante el repunte de casos en Caroní. Tampoco cuentan con jabón, alcohol o gel antibacterial. | Foto William Urdaneta

@mlclisanchez

Una caja de guantes que debe durar dos guardias, overoles que se reutilizan más de cinco veces, una mascarilla cada ocho o 10 días, sin batas, ni gorros, ni botas: es así como el personal sanitario del área COVID-19 de los hospitales centinelas de Ciudad Guayana deben permanecer en la primera línea de atención a infecciones por coronavirus en la segunda ola de contagios.

Los trabajadores de la salud denunciaron que la dotación de insumos de bioseguridad dentro del área COVID-19 disminuyó drásticamente en comparación con la primera ola de contagios.

Desde que inició el repunte de casos, a finales de febrero 2021, el personal de las áreas COVID de los hospitales Uyapar y Dr. Raúl Leoni, de Guaiparo, no recibe suficiente dotación de mascarillas, guantes, overoles, gorros ni botas. Señalan que tampoco cuentan con suficiente alcohol, gel antibacterial ni cloro para limpiar el área.

Pese a que el desabastecimiento de insumos azota a los hospitales desde hace cuatro años, y esto recrudeció durante la pandemia, el área COVID era la mejor abastecida de equipos de protección personal en comparación con las otras que permanecen contaminadas y desasistidas, aunque están bajo la responsabilidad del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS).

La disponibilidad de equipos de protección se debía en parte a que las áreas COVID también recibían apoyo de la sociedad civil, que por un tiempo les entregó kits de bioseguridad a través de diferentes iniciativas.

“En esta segunda ola, la directiva se volvió loca”

“Ahora el que puede recicla lo que hay, pero el que no puede trabaja con lo que consiga. En esta segunda ola, la directiva se volvió loca… no nos dotan, esto es crítico y es nuestra protesta porque hasta nos dan paños para que hagamos botas y gorros improvisados, esto no puede ser”, manifestó una de las trabajadoras del área COVID del Hospital Uyapar.

“No nos dejan alcohol, jabón ni gel antibacterial. Yo tengo que comprar mi gen, mi alcohol, mi cloro, mi jabón… yo me los llevo porque es mi seguridad pues. Pero eso no debe ser, porque eso lo debe dotar el hospital”, agregó.

El Hospital Uyapar sobrepasó su límite de atención a pacientes en el área COVID, aunque hay una capacidad de 15 camas, hay al menos 17 pacientes hospitalizados de acuerdo con información extra oficial.

De nuevo instalaron el hospital de campaña en las adyacencias de Mundo Sonrisas en Puerto Ordaz, con el propósito de aumentar la capacidad de atención y, aunque los voceros oficiales aseguran garantizar todos los insumos necesarios para pacientes y trabajadores de la salud, el hospital de campaña no está funcionando todavía, no hay suficiente personal y no hay dotación de insumos de forma regular, ni siquiera en los hospitales centinelas.

“Mi overol lo tengo que reciclar, lavar dentro del hospital y llevármelo para mi casa, no puedo desecharlo porque no tendré otro con qué protegerme. Estamos esperando que nos doten…”, lamentó la trabajadora del área COVID-19.

En el Hospital Dr. Raúl Leoni de Guaiparo -recinto con más casos de COVID-19 en Ciudad Guayana- la situación no es diferente. “No nos están protegiendo, los trajes nos dan hasta alergia de tanto usarlos, están rotos. No tenemos material descartable cuando la dotación debe ser diaria”, reportó una licenciada del área.

“Si trae pantalón y camisa, no trae gorro, ni cubre bota. Desde el nuevo brote nos están faltando muchas cosas”, reclamó. La licenciada informó que desde que el hospital volvió a llenarse de casos de COVID confirmados y sospechosos, les surten una caja de guantes que debe durarles dos guardias, cuando el cambio de guantes debe ser constante y por paciente.

Las mascarillas deben durarles entre ocho y 10 días, cuando tienen una vida útil de entre cuatro y seis horas, las quirúrgicas, y ocho horas las N95.

Otra trabajadora sanitaria del área COVID de este hospital informó que ya ni siquiera pueden bañarse en el recinto después de cada guardia, que es lo que habitualmente se hacía durante la primera ola de contagios, para desinfectar al personal al salir del ala COVID y así evitar un foco de contaminación en otras áreas del hospital.

“Antes teníamos un baño después de las guardias, nos daban gel, alcohol, y jabón… pero ahora no tenemos nada de eso, el baño ya no está en condiciones”, lamentó.

Hasta la fecha hay unos 250 casos de COVID-19 activos en el estado Bolívar. La mayoría de ellos se detectan en El Callao, Sifontes y Caroní. Pese a que el plan de vacunación de personal sanitario sigue en pie, no viene de la mano de dotación constante de equipos de protección, mientras que las áreas de cada hospital superaron el límite de su capacidad.

Fuera del área COVID la situación no cambia, es peor. Tanto que un turno de la noche del Hospital Uyapar manifestó esta semana que no entrarían a ningún servicio del recinto hasta no ser dotados de equipos de protección personal.

El grupo resaltó que les ha tocado operar a pacientes con COVID o con sospecha de él, sin protección, pero que ya no están dispuestos a poner en riesgo ni su vida, ni la de sus familiares.

*La identidad de las fuentes fue resguardada para preservar su integridad física y laboral, ante el amedrentamiento al que son sometidos los trabajadores de la salud en Venezuela.

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