sábado, 22 junio 2024
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¿Qué contempla el protocolo de atención de abuso contra niños aprobado por la Arquidiócesis de Caracas?

El cardenal Baltazar Porras, arzobispo metropolitano de Caracas, sostuvo que el documento está prescrito por el Vaticano.

Este 26 de mayo, la Iglesia Católica, por medio de la Arquidiócesis de Caracas, aprobó un protocolo para prevención, detección y atención de casos de abuso sexual, de poder y conciencia contra niños, niñas y adolescentes.

El cardenal Baltazar Porras, arzobispo metropolitano de Caracas, sostuvo que el documento está prescrito por el Vaticano.

“Y cada una de las diócesis y parroquias deben tener un protocolo, este es un documento que indica lo que usted puede en un momento dado hacer, poner una denuncia por abuso de poder, por abuso sexual, por abuso de conciencia, por cualquier razón que usted se sienta con plena libertad de poder hacerlo”, manifestó Porras.

De acuerdo con el comunicado, el protocolo tiene como objetivo “garantizar ambientes seguros y de respeto para todos los miembros de la Iglesia y contempla la colaboración con las autoridades civiles competentes en caso de que así se requiera”.

Estos son los principales aspectos que contiene el protocolo aprobado por la Iglesia:

– La prevención debe ocupar un puesto primordial en la acción pastoral de la Iglesia. Dicha acción debe ir acompañada por la voluntad firme de no encubrir ningún tipo de abuso. “No se puede aceptar ningún silencio u ocultación sobre el tema de los abusos”, dijo el papa Francisco en una de sus alocuciones.

– Las manifestaciones físicas de afecto de clérigos, religiosos y agentes de la iglesia respecto de los niños, niñas y adolescentes deben hacerse con mesura, respeto, y nunca parecer desproporcionadas.

–Procurar estar visibles cuando se realicen actividades con niños, niñas o adolescentes y asegurar que los menores no entren o permanezcan en lugares escondidos o con la puerta cerrada, mientras están en compañía de clérigos, religiosos y agentes de pastoral. Evitar instaurar cualquier tipo de relación preferencial, incluyendo regalos con un niño, niña o adolescente, discriminando al resto del grupo.

– Ningún niño, niña o adolescente podrá habitar o fijar residencia en la casa de un clérigo, a no ser que sea un familiar y esté debidamente autorizado.

– El sacerdote debe tener la mayor prudencia al momento de tomarse fotos personales con menores de edad, sobre todo si serán compartidas por servicios de mensajería o por las redes sociales.

– Queda prohibido ingerir bebidas alcohólicas en actividades pastorales o sociales que incluyan la participación de menores de edad.

– Cuando la actividad consista en un rato de esparcimiento en piscina, río o playa, el sacerdote llevará un traje de baño apropiado. Si la actividad pastoral prevé la realización de dinámicas que impliquen contacto físico, el sacerdote no participará en ellas.

– El clérigo que considere que uno de sus hermanos pueda estar involucrado en algún comportamiento inapropiado debe primero hablar con él; en caso de que no haya un cambio de actitud, deberá hacerlo del conocimiento del obispo.

– Atender debidamente a la víctima y garantizar el debido proceso y la defensa del presunto agresor. Recibir, escuchar y acompañar a quienes afirman haber sido víctimas de explotación, abuso o abuso sexual, así como a sus familias

– Velar por los derechos y necesidades de los niños, niñas y adolescentes y las personas vulnerables y prevenir cualquier forma de violencia o abuso física o mental.

– Si se conforma algún grupo de mensajería por las redes sociales (WhatsApp o similar con jóvenes) ha de incluirse a algunos adultos que sirvan de garantes y supervisores de contenido.

– Las parroquias tendrán grupos de monaguillos o acólitos, bajo la coordinación de un sacerdote y de adultos. Para desempeñar este ministerio, los menores de edad deberán contar con el consentimiento escrito de sus padres o representantes.

– Fomentar un proceso penal efectivo en los casos de cualquier abuso contra menores o personas vulnerables cometidos en jurisdicción de la Arquidiócesis Metropolitana de Caracas.

– Remover de sus deberes a la persona condenada por haber abusado de un menor o una persona vulnerable y, al mismo tiempo, ofrecerle apoyo para la rehabilitación psicológica y espiritual con el propósito de la reintegración social.

– Crear una comisión arquidiocesana de protección de menores y personas vulnerables, así como capacitar a personas sobre los riesgos en materia de explotación, abuso sexual y maltrato de menores y personas vulnerables.

– Asegurar que todos los clérigos y religiosos que ejerzan una labor pastoral cumplan con todas las exigencias que este protocolo de conducta requiere. En ese sentido es perentorio brindar a los clérigos y religiosos un manejo apropiado con niños, niñas, adolescentes y personas vulnerables, a través de supervisión, apoyo y entrenamiento.

– El obispo tiene el deber de amonestar e incluso imponer alguna sanción a cualquier clérigo o religioso que incumpla estas orientaciones y normas, se exponga a malentendidos o cometa algún error

– Las denuncias deben ser canalizadas por el correo electrónico [email protected]