martes, 5 de julio de 2022

Internet: tabla de salvación y espacio para el ciberdelito

Con el confinamiento por la pandemia las rutinas cambiaron, incluyendo las de los delincuentes. Internet se convirtió en un salvavidas para muchos, pero también en camino para el fraude, las estafas, el secuestro y la pornografía.

Con el confinamiento por la pandemia las rutinas cambiaron, incluyendo las de los delincuentes. Internet se convirtió en un salvavidas para muchos, pero también en camino para el fraude, las estafas, el secuestro y la pornografía.

Internet es una red de comunicación global que permite la interconexión para el intercambio de información. Esta nueva manera de interactuar de manera inmediata ha tenido un impacto en el quehacer cotidiano de la gente y de las organizaciones y empresas.

De hecho, la mayoría de las actividades que realizan las personas están necesariamente vinculadas con el uso del internet.

De la población internauta, 14 millones pertenecen a perfiles activos en redes sociales, lo que representa 49% de la población. Del total, 86,6% accede a través de sus dispositivos móviles.

El mayor tráfico web lo lideran el comercio electrónico y las campañas publicitarias. Internet se ha convertido en un atractivo mercado para acceder a bienes y servicios, para el intercambio económico y para la difusión de contenido noticioso y educativo.

“Venezuela posee uno de los mercados de redes sociales con mayor penetración en Latinoamérica: 96% (3,1 millones de personas)”, refiere el estudio.

Pero también destaca, la pésima conectividad en el país.

La velocidad media de descarga tanto en redes móviles como en banda ancha fija se ubican actualmente en 29,55 Mbps y 59,75 Mbps, respectivamente.

Pese a ello y a la brecha digital que existe en el país, el acceso a internet dejó de ser un lujo. Internet es un derecho humano, así fue declarado por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas el cual aprobó, en julio de 2016,  una resolución, según la cual el acceso a la web debe ser considerado un derecho básico de todos los seres humanos.  Ya antes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos había establecido lineamientos de similar categoría.

Durante la pandemia, el internet se convirtió en un salvavidas. Para las empresas, los gobiernos, las organizaciones y para los ciudadanos. Se erigió como la alternativa para la atención médica.

Como la que brinda la doctora Ligia Llovera, especialista en Nutrición y Cirugía Bariátrica. Muchos de los pacientes a los que ha operado han migrado. Pero el seguimiento médico ha continuado pese a la distancia. El internet ha saltado esa brecha física.

Esta alternativa que le brinda internet le ha permitido mantener el control médico que requieren los pacientes operados, que en su mayoría necesitan mucha motivación por parte de sus médicos tratantes.

Llovera ha mantenido esta rutina profesional, en principio una vez al mes y luego trimestral. Sus pacientes están en España, Estados Unidos, Panamá y Bogotá, por ejemplo.

Hace poco -cuenta- me contactó una paciente operada hace 6 años y que vive en Argentina.

Enseñar y aprender

Internet se convirtió en la herramienta indispensable para la continuidad del proceso educativo. Y aunque muchos niños y adolescentes no cuentan con el acceso a la web, hubo gente ingeniosa que encontró alternativas para seguir enseñando.

Como Valeria Torres, una jovencita de 17 años de edad, estudiante de quinto año de bachillerato que, en el 2021, decidió ayudar, en principio, a sus primos que tenían dificultades para las tareas escolares. Lo hacía de manera presencial desde su casa en el barrio La Pedrera de Maracay, pero la agudización de la pandemia por el COVID-19 la obligó a repensar su disposición para ayudar.

Valeria no cuenta con internet fijo en su casa, pero tenía que investigar para ponerse a tono con las exigencias de sus “alumnos”. Así que los padres de los muchachos la ayudaban con pequeños aportes económicos con los que recargaba su teléfono celular cada dos días.

La joven navegaba por internet con discreción. También tenía que indagar en la web sobre sus obligaciones escolares. Apenas podía costear recargas telefónicas equivalentes a un dólar. 

Delitos en la web

Con el confinamiento por el COVID-19, las rutinas cambiaron, incluyendo la de los delincuentes. Y así como el internet se convirtió en un salvavidas para muchos, para otros ha sido el camino para el fraude, las estafas, el secuestro y la pornografía, por ejemplo.  A esta parte de la World Wide Web se le asocia con la Dark Web, que tiene acceso restringido y anónimo, lo que la hace muy atractiva para los delincuentes. Aunque la mayoría de sus páginas son de contenido inofensivo.

En agosto del 2021, el Cicpc detuvo a tres mujeres en el edificio Natalie, ubicado en Cagua, municipio Sucre del estado Aragua. Desde allí, las mujeres operaban una banda dedicada a la prostitución que habían integrado a través de las redes sociales.

Eglyner Sarays Sánchez Vásquez, de 19 años; Lidibeth Andreína Arévalo Álvarez, de 28, y Grimar Roxana Blanco Otomand, de 19 años, captaban a niñas y a adolescentes bajo el engaño de ofrecerles trabajo. Pero las mujeres retenían a las víctimas en contra de su voluntad y las obligaban a prestar servicios sexuales, que también ofrecían a través de internet.

Durante el procedimiento policial, una jovencita de apenas 16 años de edad, que tenía varios días en cautiverio, fue rescatada.

Los delincuentes encuentran a sus víctimas en Facebook o en Instagram. Mantienen contacto con ellas a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería y para reclutarlas para luego explotarlas sexualmente.

En abril de 2021, Pascual González, jefe de Investigaciones de la División de Delitos Informáticos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), señaló a Crónica.Uno, que se han elevado los casos de delitos por la plataforma de comercio Marketplace de la red social Facebook. La compraventa de celulares es uno de los delitos más frecuentes por esa vía, pero también ha adquirido mucho auge, la supuesta compra venta de vehículos.

El 16 de mayo cuatro personas fueron secuestradas en la población de Magdaleno, estado Aragua, en donde bandas delictivas se han dedicado a la estafa online con la supuesta venta de carros.

Las víctimas provenían de Caracas y se habían dirigido a la localidad de Magdaleno con la finalidad de concretar la compra de un autobús modelo Encava, por un monto de 10 mil dólares y cuya venta fue publicada por Marketplace.

La Policía Nacional Bolivariana logró recuperar un vehículo en el que se trasladaban los compradores y mantiene un dispositivo para dar con el paradero de una quinta persona.

Entre el 15 y el 23 de mayo, también en Magdaleno, dos ciudadanos fueron asesinados y un militar resultó herido en medio de la venta fraudulenta de vehículos ofertados a través de la plataforma Marketplace de Facebook.

Las redes sociales significaron 34,7% de todos los minutos online en Venezuela con visitantes con una media de 8 horas, es Facebook la más usada con 13 millones de usuarios alcanzados, según el último informe de Comscore Latam, un consorcio para la planificación, transacción y evaluación de medios en las diferentes plataformas.

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