miércoles, 17 abril 2024
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Herkis Duno: La violencia psicológica contra las mujeres ensancha la brecha de la desigualdad

“La familia es un factor esencial, pero debe ser la escuela ese agente socializador donde se trabaje la igualdad de género con cotidianidad, porque seguimos viendo patrones de desigualdad en las escuelas desde los primeros años”.

La violencia contra la mujer ha sido producto de una estructura patriarcal que enaltece el rol del varón por sobre todas las cosas, donde los hombres crecen pensando que tienen un papel dominante alimentado por la figura materna, que justifica la subordinación de la mujer.

Según el Observatorio Venezolano de Violencia Falcón (OVV), para disminuir la violencia contra la mujer es necesario que el Estado establezca políticas efectivas que aborden el problema, destacando que la violencia de género no tiene lugar en una sociedad que aspire a la justicia, igualdad y los derechos humanos, señaló el equipo de este observatorio.

El diario La Mañana Digital consultó la opinión especializada de la presidenta del Centro de Estudios Sociales para el Desarrollo Integral y Empoderamiento de la Mujer (Cesdim), Herkis Duno, en materia de violencia de género contra las mujeres, por lo que su perspectiva ofrece un análisis enfocado en el camino a seguir para que las cifras de violencia contra la mujer puedan reducirse.

– El activismo en cuanto a la lucha por disminuir los números en materia de violencia contra la mujer ha tomado importancia en los últimos años. ¿Es relevante el trabajo del activista para visibilizar los casos de violencia de género?

–  El activismo en cuanto a la lucha por disminuir los números en cuanto a la violencia contra la mujer ha tomado importancia en los últimos años, en especial  en pandemia y postpandemia, para visibilizar el trabajo de la violencia por razones de género, ya que de alguna forma la naturalización de la violencia que hay en la sociedad producto de los roles de género va más de verla como un problema de relaciones de pareja o de familia.

De alguna manera el día a día, la determinación y el activismo de los derechos de las mujeres es fundamental para conocer las causas y levantar la voz por aquellas que no la tienen. El activista acompaña a las mujeres violentadas y hemos visto de cerca los casos de violencia.

La violencia de género contra la mujer tiene en la actualidad cifras bastante altas, por los patrones patriarcales que existen en la sociedad, que la invisibilizan. El papel de las activistas es visibilizar ese tipo de patrones y buscar herramientas para prevenirla, mitigarla y atender a las mujeres sobrevivientes.

– Prevención y datos de violencia contra la mujer en Falcón, desde la familia. La mujer como víctima y victimaria. ¿Continúa siendo el femicidio un eslabón preocupante dentro de las cifras de violencia de género?

–  Son pocos los registros oficiales que podemos manejar, solo aquellos que ofrecen los medios de comunicación y las oenegés encargadas de registrar casos de violencia contra las mujeres. En el caso del Cesdim el registro de los casos que acompañamos, por ello cifras exactas deben ser ofrecidas por los entes receptores de denuncias.

Como se ha naturalizado la violencia de género, por ello suponemos que hay un subregistro que debe ser mucho mayor al que se muestra en medios de comunicación. Existe la posibilidad también que las mujeres sufran de violencia y no la reconozcan, esa es la violencia silente, aquella que no es denunciada y seguramente puede superar cualquier cifra que podamos manejar a nivel de organización. Ciertamente en Falcón, de acuerdo al Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) en la entidad, en septiembre de 2023, señaló que los delitos registrados cometidos en mayor número correspondieron a la violencia contra la mujer, y solo en ese mes de septiembre de 24 casos de delitos registrados, 10 fueron de violencia contra la mujer por parte de sus parejas o exparejas, lo que genera alarma.

En Falcón, oficialmente en el 2023 no se reportaron femicidios, sin embargo, desde el Cesdim, acompañamos la lucha de los familiares de Harian De León, porque creemos firmemente que hay diversos componentes que determinan que lo sucedido no fue un homicidio en ejecución de un robo, sino un femicidio por todo el tema de ensañamiento contra la chica por parte del agresor.

El femicidio es la expresión máxima de la violencia de género, mientras exista violencia contra la mujer está latente que continúen existiendo muertes de mujeres por el solo hecho de serlo, porque una de cada tres mujeres sufre de alguna forma de violencia.

En cuanto a la mujer como victimaria, los casos son muy reducidos, y sabemos que este concepto es utilizado para tapar las acciones machistas. La realidad a nivel mundial en cuanto al número de violencia femenina es altísima, por eso es que hay tribunales y fiscalías especializadas en este tipo de delitos. Sigue siendo irrelevante la violencia basada en género que puede sufrir un hombre al que sufre una mujer, porque los hombres no sufren de acoso callejero, en cambio a las mujeres le mutilan hasta sus genitales. Hay toda una construcción social basada en lo que es el patriarcado que invisibiliza la violencia contra la mujer.

– Datos que propicien desde el gobierno las estrategias contra la violencia hacia la mujer. ¿Sigue siendo el entorno familiar el espacio donde más violencia contra la mujer se da, o ya traspasó la categorización social?

–  Las herramientas por parte del Estado no pueden ser solamente estrategias de un ministerio en particular, porque el problema es estructural. Es importante, por ejemplo, desde el ámbito educativo, establecer algunas propuestas que permitan atacar más que el problema, las causas de la violencia contra la mujer. Debemos recordar que la familia, la religión, la escuela; son agentes socializadores y trasmiten valores basados en una cultura patriarcal donde se ve la hegemonía de los hombres en algunas áreas.

Hay que lograr la transversalización del enfoque de género en todas las políticas públicas, que debe ser fortalecida por el Estado. Hay que prestar especial atención al concepto de disfuncionalidad familiar, porque en una sociedad patriarcal las relaciones funcionales como las conocemos: papá y mamá están juntos, muchas veces no funciona porque existe un círculo de violencia. De alguna manera, sigue siendo una de las formas en que puede darse la violencia de género, pero también está el abuso sexual, el acoso que se sucede en el seno del hogar por personas conocidas de relación afectiva con la víctima.

– ¿Cuáles son las formas más comunes de violencia contra la mujer?

– En nuestra experiencia como organización de acompañamiento de mujeres sobrevivientes de violencia de género, las formas más comunes que ha destacado en la actualidad es la violencia psicológica, primer eslabón y que muchas veces es difícil identificar, aun cuando es la más grave por su tendencia a anular a la víctima; los femicidios en grado de frustración, el acoso u hostigamiento y una que identificamos que no está incluida en la última reforma de la Ley para el Derecho de la Mujer a una Vida Libre de Violencia, que es la violencia vicaria, donde los hijos son utilizados para manipular para ejercer violencia sobre las mujeres.

Es preocupante los altos índices de violencia sexual con o sin penetración a las que son sometidas mujeres y niñas, incluyendo a las mujeres dentro de la propia relación de pareja.

– ¿Cuáles son principales causas de la violencia de la mujer?

– La violencia basada en género contra la mujer tiene su causa principal en la normalización de la cultura machista, donde la condición social, económica y jurídica del hombre y el desconocimiento de los derechos que tienen las mujeres, ofrecen un espacio a la impunidad y la revictimización.

Fundamentalmente está anclado en que el hombre ve a las mujeres como inferiores, y donde hay desigualdad hay altas posibilidades de que exista violencia, porque lo hegemónico es la superioridad del hombre. Otra de las causas es la impunidad que sigue promoviendo la violencia porque no hay castigos ejemplarizantes, cuando además estamos en tiempos en que el poder económico del hombre, que le hacía parecer superior; ya no es tan  importante, debido a que las mujeres en muchos de los casos ganan más. Es más difícil para la mujer dependiente económicamente de un hombre romper el ciclo de violencia.

– ¿La búsqueda de la mujer por la igualdad con el hombre ha acrecentado la violencia machista?

–  Sin duda ha sido un factor determinante en cuanto a incrementarse la violencia machista. Las mujeres se están atreviendo a exigir sus derechos en una sociedad donde te recuerdan que el rol es de cuidar y estar siempre cuando se necesiten y callada. Las mujeres están entendiendo que no tienen por qué callar y se dan cuenta que no están solas y comienzan a establecer patrones de compensación por derecho, lo que conlleva a un choque con el sexo contrario y hasta en lo familiar porque toca intereses que siente que solo le corresponden a ellos.

– ¿Son acertadas las estrategias del gobierno en cuanto a minimizar la violencia contra las mujeres? ¿Es necesario concienciar desde la familia y grupos ciudadanos contra este tipo de delito?

–  Más allá de si son acertadas o no, es importante reconocer que no han sido suficientes. La gran tarea es un problema estructural que involucre a todos los organismos, en especial en lo educativo, formar para crear conciencia de respeto hacia la mujer. Es necesario salir de la institucionalidad, porque es un problema que debe admitir políticas públicas en todos los sectores en materia de violencia de género. Toda la política pública debe tener un enfoque de género y contar con el presupuesto sensible a esta tarea.

La familia es un factor esencial, pero debe ser la escuela ese agente socializador donde se trabaje la igualdad de género con cotidianidad, porque seguimos viendo patrones de desigualdad en las escuelas desde los primeros años.

– ¿Alguna vez las estadísticas de violencia contra las mujeres podrán descender de manera significativa?

–  Creo que las estadísticas de la violencia contra la mujer basada en género deben reducirse, por ser un problema de salud pública. El objetivo para el desarrollo sostenible es eliminar toda forma de violencia contra las mujeres y niñas. Es necesario acortar la brecha de las desigualdades y la discriminación, promoviendo acciones de prevención y transformación de las normas sociales de género, que en resumen es una tarea de hombres y mujeres. Entender que una nueva forma de ver la masculinidad es posible, que para tener un mundo en paz debe existir igualdad, y no la guerra de sexos.