miércoles, 21 febrero 2024
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Escuelas en ruinas: ¿Hay condiciones para regresar a clases presenciales?

El confinamiento por la pandemia no detuvo el desmantelamiento de las instituciones educativas en Bolívar y el resto del país. Correo del Caroní y medios de varios estados visitaron escuelas para documentar y mostrar el estado actual de los centros de enseñanza. | Foto William Urdaneta
Jhoalys Siverio, Correo del Caroní; Luis Miguel Rodríguez, El Impulso; Rosecnys Zambrano, La Nación; Magalys Hassan y Luis Hidalgo, La Mañana; Javier Guaipo, El Tiempo; redacción Yaracuy al Día y Luna Perdomo y Valentina Rodríguez, TalCual.

El deterioro de las instituciones educativas del país se acentuó tras la llegada de la pandemia de COVID-19, por la ausencia de vigilancia, el aumento de robos y el vandalismo.

El pasado 12 de febrero, Nicolás Maduro anunció que en marzo de 2021, pese a la pandemia de la COVID-19, iniciarían las clases parciales y presenciales en los diferentes niveles educativos del país. Luego, indicó que sería en abril. Más tarde, el auge y letalidad de la segunda ola anuló la medida, hasta nuevo aviso.

Sin embargo, el asomo de un regreso a los planteles sin acondicionarlos antes, generó gran revuelo y protestas en el país por parte de los educadores, quienes denunciaron las pésimas condiciones en las que se encuentran las instituciones en Venezuela y el riesgo latente de contagiarse del coronavirus.

En este material audiovisual, Correo del Caroní, Tal Cual, El Impulso de Lara, Yaracuy Al Día, La Nación de Táchira, La Mañana de Falcón y El Tiempo de Anzoátegui documentan la realidad de los centros educativos. En todas se repite el abandono de las infraestructuras, llenas de maleza y basura.

Escuelas sin techos en Bolívar

En Bolívar, el desvalijamiento de la Unidad Educativa Nacional Ramón Isidro Montes, en San Félix, empezó justamente en marzo de 2020 durante la cuarentena por la COVID-19. Fue hace poco más de un mes cuando Ronald Danglad asumió la dirección de esta institución y lo que encontró fueron oficinas y salones destruidos.

El vandalismo más reciente fue el hurto del cableado de electricidad, pero los hurtos van más allá. Apenas quedan pupitres en los salones de clases, ya que de estos sacan las estructuras de hierro para venderlas como chatarra.

La cocina también fue desmantelada y apenas quedan dos fregaderos. En el anexo, donde anteriormente se daban talleres de formación, la mayor parte del techo está desmantelado. De un cuadro de Simón Bolívar, solo dejaron el marco.

El Gobierno, a través de la misión Gotita de Amor, asumió la reparación de uno de los baños de la escuela y solo dejaron destrozos -y el trabajo inconcluso- al tumbar parte de las paredes. En otros de los baños, delincuentes dejaron las pocetas rotas, que evidencian un intento fallido de llevárselas.

“Hay que tener vocación para poder recuperar y mantener un colegio. Cuando llegué a la institución me sentí muy triste, pero por otro lado hay un entusiasmo por hacer las cosas”, dijo Danglad.

Ese entusiasmo se traduce en las acciones de padres y representantes junto con los alumnos, quienes han donado bloques para comenzar las reparaciones de algunos salones y paredes destruidas, a la vez que apoyan con la limpieza interna y externa en la institución.

Actualmente tienen 32 docentes y una matrícula de 627 alumnos, con una deserción estimada de 10% en el último año escolar.

Una década de desidia

Quizás en Ciudad Guayana una de las escuelas más representativas en cuanto a abandono a lo largo del tiempo es la Escuela Básica Nacional Las Américas, en San Félix. Aunque no se pudo obtener la cifra exacta de su matrícula, se estima que está por debajo de los 500 alumnos, después de llegar a tener más de 3 mil estudiantes en el pasado.

Más del 50% de sus instalaciones están inhabilitadas, cubiertas de maleza y basura y la mayoría de sus áreas sin techo y paredes destruidas. De 15 salones, solo quedan tres. La biblioteca la habilitaron como un salón adicional, y en uno de los pasillos acondicionaron un pequeño espacio para los alumnos más pequeños. El salón de usos múltiples se activa para los estudiantes de bachillerato cuando los convoca el docente.

Por la pandemia, Unicef donó dos lavamanos y dos tanques de agua, pero el pésimo servicio de la estatal Hidrobolívar los mantiene sin agua. La comunidad, en cambio, lejos de colaborar, usa los espacios desmantelados y alrededores de la escuela como botadero de basura, denunció un trabajador.

Hace aproximadamente 10 años, el Gobierno comenzó con las reparaciones, pero fueron derribando estructuras sin hacer el trabajo de reconstrucción y reparación.