sábado, 28 de mayo de 2022

Encovi revela drástica caída de la cobertura escolar en la educación inicial y universitaria 

La Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) remarca que 35% de las personas entre los 3 y 24 años no tuvo acceso a la educación en 2021 y quienes lograron proseguir con sus estudios lo hicieron en un contexto de rezago académico, restricciones a internet, y falta de dispositivos electrónicos. | Foto William Urdaneta

La Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) remarca que 35% de las personas entre los 3 y 24 años no tuvo acceso a la educación en 2021 y quienes lograron proseguir con sus estudios lo hicieron en un contexto de rezago académico, restricciones a internet, y falta de dispositivos electrónicos. | Foto William Urdaneta

@mlclisanchez

Durante la alarma sanitaria por la pandemia de COVID-19, la cobertura educativa disminuyó drásticamente para todas las edades en Venezuela, pero especialmente para la educación inicial (niños entre 3 y 5 años) y universitarias (jóvenes entre 18 y 24 años).

La educación a distancia y el deterioro de la calidad de vida de cada grupo familiar mantienen con tendencia al alza el ausentismo y deserción escolar en el país, revelan los nuevos resultados de la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) para el período 2020-2021, estudio realizado por la Universidad Católica Andrés Bello.

Durante la presentación del informe, la profesora Anitza Freites, coordinadora del proyecto Encovi, explicó que de 11 millones de personas entre tres y 24 años que están demandando educación, apenas 65% se pudo inscribir en alguna institución educativa. 35% de esta población dejó de inscribirse en colegios y universidades en este período académico por falta de recursos, y otras razones.

 

Al menos 20% de los estudiantes entre 12 y 17 años tienen dos o más años de rezago académico sin poder contar con un programa de reinserción escolar

 

Eso quiere decir que entre 2014 y 2021 la cobertura escolar disminuyó al menos 8%.

El informe resalta que hubo pérdidas de oportunidades educativas diferenciadas según las necesidades económicas, sociales y pedagógicas de niños, niñas, adolescentes y adultos jóvenes.

Los niños entre tres y cinco años de edad tuvieron acceso crítico a la educación inicial, especialmente quienes viven en hogares con bajos ingresos e imposibilidad para acceder a servicios básicos.

Esto impactará directamente en su desenvolvimiento académico a futuro, dado que la etapa inicial permite a los niños desarrollar competencias básicas como lectura y escritura que los capacita para asumir procesos educativos más avanzados.

Además de esto, al menos 20% de los estudiantes entre 12 y 17 años tienen dos o más años de rezago académico sin poder contar con un programa de reinserción escolar. La especialista resaltó la necesidad de reforzar los procesos de acompañamiento estudiantil y otros apoyos que reduzcan los riesgos de exclusión, como recursos para el aprendizaje, alimentación y transporte.

Solo 17% de personas entre 18 y 24 años estudia 

Los índices de exclusión académica entre personas de 18 a 24 años son alarmantes. De acuerdo con la especialista, apenas 17% de estas personas se mantiene estudiando.

“Hay una población excluida por la educación pública sin poder insertarse en el mercado laboral por falta de empleo”, explicó Anitza Freites | Fotos William Urdaneta 

Esto por el deterioro de las condiciones de vida, la precariedad de la infraestructura de las casas de estudios públicas, y la imposibilidad de costear una educación privada.

La especialista señaló que esta población joven deserta del núcleo académico para intentar insertarse en un mercado laboral donde la oferta de empleo es mínima, lo que los lleva a la inactividad.

Esto sucede en un contexto en el que los núcleos familiares intentan oxigenar sus ingresos económicos para procurar el alimento diario y gastos en salud. “Es alto el costo de seguir estudiando en ese escenario”, dijo la especialista. 

Conforme aumenta el rango de edades de los estudiantes, disminuye la cobertura educativa según el grado de pobreza de la familia.

Sin herramientas de estudio 

En cuanto a insumos para estudiar, 38% de los estudiantes no tiene acceso a dispositivos electrónicos como computadoras, tabletas o celulares para estudiar a distancia. La falta de estos recursos junto a la falla de servicios básicos solo aumenta las brechas de desigualdad en el proceso educativo.

Apenas 3% de los padres o representantes se apoyó en el programa Cada familia una escuela transmitido vía televisión o radio porque requería para ellos un esfuerzo adicional.

45% de la población encuestada utilizó la impresión de materiales y guías pedagógicas pese a que no es la opción más económica. Además de ello, utilizaron información en carteleras y copias a mano en cuadernos, lo que representa un retroceso de al menos 40 años en estrategias de aprendizaje, de acuerdo con la especialista.

Sobre los hombros de las madres… 

En la mayoría de los hogares (78%) la responsabilidad de apoyar a los hijos durante la educación a distancia recae principalmente sobre las madres, quienes además deben atender tareas domésticas y extra domésticas, lo que las lleva a solicitar reducción de jornada laboral, o las lleva directamente a la inactividad laboral forzada.

38% de los estudiantes no tiene acceso a dispositivos electrónicos como computadoras, tabletas o celulares para estudiar a distancia

A esto se le suma la falta de acceso a orientación durante las clases a distancia. 57% de los encuestados manifestó que no interactúa frecuentemente con personal docente.

De hecho, 38% de los encuestados manifestaron que necesitan más orientación y contacto con especialistas.

Ante la falta de acompañamiento, el proceso de aprendizaje recae sobre padres y cuidadores que a menudo carecen de herramientas especializadas para abordar la situación, especialmente familias a cargo de niños y adolescentes con condiciones especiales.

El Colegio de Profesores de Venezuela ya manifestaba preocupación a inicios del período académico por el retroceso de la educación en el país, pues hasta el momento no hay un plan coherente de clases a distancia.

Declive de la alimentación escolar 

Apenas 14% de los estudiantes pueden contar con el Programa de Alimentación Escolar (PAE) todos los días, mientras que 46% reportó que pueden contar con el servicio esporádicamente y un 40% de los estudiantes no cuenta con el servicio casi nunca.

La cobertura del PAE decayó drásticamente en comparación con 2020, año en que el 28% de los estudiantes reportaron que contaban con el servicio todos los días, 65% casi todos los días, y 7% casi nunca.

Esto quiere decir que, de 4,5 millones de estudiantes, apenas 1,3 millones asegura que el PAE funciona en sus escuelas. Esto sucede en un contexto en que la mayoría de los niños padece algún grado de inseguridad alimentaria y, por lo tanto, el PAE supone la esperanza de al menos una comida diaria.

Al final, el período académico no contó con estrategias diferenciadas para la educación a distancia con los recursos necesarios para apoyar a familias y docentes que además son mal remunerados y tienden a migrar a otros sectores económicos para paliar la emergencia.

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