lunes, 26 febrero 2024
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17 años de retardo, rectores encargados y una sentencia son saldo de universidades sin elecciones

Las elecciones en la Universidad Central de Venezuela han sido un hito luego de más de una década sin realizarlas, como consecuencia de una decisión del Tribunal Supremo de Justicia.

Las elecciones para renovar autoridades en la Universidad Central de Venezuela reavivaron la discusión en todas las casas de estudios del país. Sobre el tema, Miguel Barone, director de la alianza Todos por la Educación, destaca que los 15 años sin elecciones no solo deterioraron ampliamente la autonomía universitaria, sino que dejaron al cuartero rectoral a medias, y a buena parte de los decanatos encabezados por figuras “encargadas”.

En el caso de las cuatro máximas autoridades solo se mantuvieron dos cargos intactos desde la última elección. La rectora, Cecilia García Arocha, y el secretario, Amalio Belmonte.

El vicerrectorado académico quedó vacante en 2022 tras la muerte de Nicolás Bianco, puesto que fue designado luego por el Consejo Universitario. Dos años antes, el vicerrector administrativo, Bernardo Méndez renunció, por lo que Belmonte asumió las riendas de la secretaría y el vicerrectorado al mismo tiempo.

En el caso de las regiones, Barone explica que hay que tener voluntad para llegar a puntos medios y destrabar el sistema electoral universitario.

Un escenario similar se vive en Lara, donde Juan Quintero, representante de Todos por la Educación en la región explicó que, en el caso de la Universidad Experimental Politécnica Antonio José de Sucre, las autoridades son las mismas, solo que llevan años con el período vencido.

En la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, la situación es mucho más densa. “Son más de 13 años sin celebrar elecciones”, afirma Quintero y relata que la primera ausencia en el tren rectoral se dio en 2014 cuando el secretario renunció al cargo. En ese momento el Consejo Universitario y el rector escogieron a un nuevo secretario, contando con el respaldo del ministerio y las autoridades.

En 2017 el rector falleció, dejando solamente a ambos vicerrectores como únicos cargos originales electos. Para ese entonces la vicerrectora académica asumió el puesto, pero en 2020 renunció. “Es decir, el vicerrector administrativo es también el académico y el rector”.

Situaciones como estas llevaron a la comunidad universitaria a considerar el tema de la renovación como un “tabú” que nadie quería tocar. “Todos esperaban una intervención del gobierno que nunca ocurrió”.

Por ahora, Quintero se ha reunido con miembros del sector sindical para conocer sus perspectivas sobre el futuro proceso electoral. También ha conversado con profesores con pretensiones electorales.

En el caso de la Universidad de Oriente el escenario no dista del de los anteriores. Nicolás Millán es dirigente de esa casa de estudios y aliado de Todos por la Educación, quien precisó que la UDO se encuentra sin renovación desde 2006.

“Un día antes de llevarse a cabo las elecciones para renovar a las autoridades, el Tribunal Supremo de Justicia sacó la famosa sentencia”.

Desde entonces el movimiento estudiantil viene exigiendo elecciones de gobierno y co-gobierno, a través de cartas que se han introducido a consejos de núcleo y universitario, en asambleas de estudiantes, medios de comunicación. La respuesta siempre ha sido la misma, no a causa de la sentencia del TSJ.

Las últimas cartas y comunicados datan de 2018. En la actualidad se están reactivando las exigencias después de los comicios en la UCV.

Sin dudarlo Millán considera que en todo este tiempo la autonomía universitaria se ha perdido. “Hay una desconexión de las autoridades con la universidad y su gente. No se sienten representados ya que no tienen a nadie que vele por sus derechos”.

El líder ejemplifica que la inactividad del transporte universitario y de otras áreas, como el comedor o los baños, es prueba de esa desconexión. “Hubo estudiantes que tuvieron que hacer necesidades en el monte por dicha situación”.

Hace al menos una semana Millán intentó conversar con las autoridades para conocer si dentro del cuarteto o en los decanatos habían ocurrido renuncias o muertes y cómo lo habían resuelto, sin embargo, estos no han recibido al dirigente alegando estar “ocupados”.

En la Universidad de Carabobo ya se han dado pasos. Públicamente el 12 de junio la Comisión Electoral Universitaria (CEU) presentó un estatuto ante el Consejo Universitario, el cual fue discutido el 16 de junio. Se trata del estatuto transitorio para la elección de autoridades de la Universidad de Carabobo.

Una vez obtenido el visto bueno, se dará a conocer el cronograma de actividades. Se prevé que las elecciones sean para finales del mes de noviembre del año en curso, declaró a los medios Evelin Ruiz, presidenta de la comisión.

En la UC las elecciones se harán por tandas, la primera incluirá a los 18 cargos mayores, desglosados en cuatro rectores, sietes decanos y siete integrantes del Consejo de Apelaciones.

Mientras que en 2024 estiman que votarían para escoger a los representantes profesorales. Dichos comicios serían de dos vueltas en el caso de que los candidatos no obtengan el 50% más 1 de los votos, como establece la ley. El método manual fue el escogido para llevar a cabo las elecciones.

La presidenta de la comisión detalló que el porcentaje para las elecciones será: 25% para estudiantes, 10% para el personal administrativo, 10% para obreros y 5% para los egresados. Los docentes son 1 a 1.

Además informaron que durante los comicios de la Universidad Central de Venezuela, miembros de la Universidad de Carabobo asistieron a las elecciones para monitorear el proceso, entre ellos, la rectora Jessy Divo de Romero. (Con información de la alianza Todos por la Educación)