domingo, 25 febrero 2024
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Consejo Consultivo de Barquisimeto invita a ver entrega del premio Miguel de Cervantes

La transmisión televisiva se realizará en las instalaciones de la Alianza Francesa el 24 de abril, a las 6:00 am. Igualmente nuestros lectores la podrán disfrutar al abrir esta nota.


El 24 de abril el escritor y poeta barquisimetano Rafael Cadenas recibirá el premio Miguel de Cervantes en la Biblioteca Nacional de España y desde su ciudad natal se tiene previsto ver en transmisión televisiva tan emotivo acontecimiento, en una actividad organizada por el Consejo Consultivo de Barquisimeto a través de una comisión especial destinada a esta y otras actividades alusivas a tan importante ocasión. La actividad se realizará en la sede de la Alianza Francesa de la urbanización Nueva Segovia, a las 6:00 de la mañana.

La información fue suministrada por Isabel Caroto, directora del Cieca y miembro del Consejo Consultivo de Barquisimeto e integrante de la comisión que adelanta todo lo referente a la celebración de este gran logro de Rafael Cadenas, quien hoy resalta como uno de los máximos exponentes de la poesía en América Latina.

Esta comisión está integrada por Milagro Gómez de Blavia, Juan Alonso Molina, Jairo García, Milagros de Rossel, Gladys Marante, Iliana de Bustillos, Rosanna Anzola y quien suministró la información, Isabel Caroto quien señaló además que desde el pasado 21 de enero se están adelantando actividades en el marco del otorgamiento de ese prestigioso premio al poeta Cadenas.

Señaló que con motivo de tan importante ocasión, se elaboró un boletín electrónico que fue distribuido a través de las redes a las diferentes instituciones y personalidades ligadas al quehacer cultural en la región, a fin de dar a conocer la obra del insigne poeta Rafael Cadenas, hoy galardonado con el premio Miguel de Cervantes en la península ibérica.

En este boletín figuran escritos de Rosario Anzola, Juan Alonso Molina, Julio César Blanco, Alfredo Álvarez y Tógliatty Toro, quienes hacen un esbozo o perfil del escritor galardonado, su entorno y su fructífera obra literaria que hoy honra el gentilicio larense y venezolano.

Como se señaló anteriormente, la actividad se realizará en las instalaciones de la Alianza Francesa el 24 de abril, a las 6:00 am, y la hora se debe a que el premio se entregará en España a las 11:00 de la mañana y la diferencia horaria obliga levantarse temprano en Venezuela para poder ver el acto en vivo. La invitación es extensiva a todos los amigos y admiradores del poeta Rafael Cadenas y al público en general para que asistan a celebrar tan especial ocasión.

A continuación el trabajo especial del Consejo Consultivo de Barquisimeto:

Rafael Cadenas 

Premio Miguel de Cervantes 2022

En ocasión de la proximidad de la entrega del Premio Miguel de Cervantes 2022 -máximo galardón literario en lengua castellana- a nuestro insigne barquisimetano y consejero honorífico Rafael Cadenas, el Consejo Consultivo de Barquisimeto realizará una serie de actividades en homenaje a quien con su palabra ha exaltado el gentilicio larense y venezolano. Para iniciar esta celebración que nos llena de júbilo, cuatro personalidades de la ciudad han escrito sobre él y su monumental obra.

El reconocimiento a nuestro consejero lo coloca en el mismo sitial de grandes escritores hispanoamericanos, también galardonados como lo son Octavio Paz, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Álvaro Mutis, Elena Poniatowska, Ida Vitale y Cristina Peri Rossi.

A los jóvenes: ¿Quién es Rafael Cadenas? | Rosario Anzola, escritora. Rafael Cadenas nació en Barquisimeto en 1930, vivió en una ciudad provinciana, casi rural, donde las plazas eran los lugares de encuentro para conversar; y muy especialmente esta Plaza Lara muy cerca de la que fue su casa. Ahí, ahí mismito.

Permítanme confiarles una fantasía alimentada por el entusiasmo que ha despertado entre nosotros, los larenses, el Premio Cervantes.

Visualizo esa casa como el Centro Rafael Cadenas, donde estarán sus libros, donde se leerán sus poemas, donde la literatura tendrá un refugio para conversar, crear y cantar al mejor estilo de los antiguos trovadores. Allí se reverenciará la palabra, que es a fin de cuentas el verbo primigenio que dotó de alma y sensibilidad a los seres humanos. A ustedes los jóvenes les corresponde llevar a cabo estos sueños para dignidad de la palabra, de la poesía y los poetas, y para honrar a un hombre que se ha hecho acreedor de los más importantes reconocimientos en lengua hispana. Cuenten con nosotros, pero la batuta es ya de ustedes.

“…Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira, señálame la impostura, restrégame la estafa. 

Te lo agradeceré, en serio. Enloquezco por corresponderme. Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame, sacúdeme”.

                                                          Ars poética, Rafael Cadenas

Sigo contándoles…

Por estas calles y plaza Rafael compartió sueños e inquietudes con algunos de sus coetáneos con quienes siempre mantuvo una hermandad a prueba de años, entre ellos: Salvador Garmendia, Manuel Caballero, Rubén Monasterios, Alberto Anzola y Rafael Cordero.

Cuando Rafael tenía apenas 16 años, Casta J. Riera le publicó Cantos iniciales, un poemario que anuncia su vocación y vida en poesía. Siendo todavía un liceísta, conoció la cárcel acá en Barquisimeto, entonces pasó unos días acusado de agitador. Más tarde, en 1950, se va a Caracas a estudiar en la Universidad Central de Venezuela, y lo atrapa la fogosidad juvenil en contra de la dictadura de Pérez Jiménez y, como muchos de sus fogosos compañeros vuelve a prisión, y en 1952 es expulsado del país. Vive expatriado en Trinidad y regresa a Venezuela cuatro años después donde presencia la caída del dictador.

Retoma entonces sus estudios de letras en la Universidad Central y en 1962 se muda a Mérida donde ejerció la docencia y escribió, mucho, muchísimo… A través de los años se va evidenciando su alejamiento de la actividad política para centrarse cada vez más en su cosmos interior,  que es su elam vital, más allá de la política y de lo estético.

A Rafael lo marcó la utopía compartida con los comunistas soñadores de los años sesenta, de aquellos que creyeron posible un mundo de igualdad y libertades. En esa época de comeflores, de hippies, de canciones de protesta y de aperturas sociales, el idealismo por la verdadera equidad era un compromiso obligatorio para quienes tenían sangre en las venas del pensamiento y la palabra. La gran mayoría de esos entonces jóvenes militantes, padeció años después el desencanto y la decepción de un ideario convertido en represión, mentiras y persecuciones.

A Rafael Cadenas le sigue doliendo la pobreza, las injusticias y las dictaduras, así como le duele la palabra mal dicha, mal leída y mal escrita.

¿Cómo será el Año de Cadenas?

Será un año de homenaje y celebración. El Consejo Consultivo de la Ciudad de Barquisimeto está promoviendo un año para honrar a quien es uno de los consejeros honoríficos. El entusiasmo está presente en personas e instituciones que han hecho saber su disposición y voluntad para las actividades que se llevarán a cabo durante todo el año 2023.

Se ha pensado en una Exposición Itinerante, con sus libros, y fotografías, para que recorra instituciones educativas y culturales del estado Lara. También queremos que los jóvenes sean los protagonistas en parques y plazas, donde artistas plásticos y poetas emergentes muestren sus obras, basadas en la Experiencia Cadenas. Los niños también tendrán unas Vacaciones con Cadenas, por mi trabajo de años en el mundo de la infancia, puedo afirmar que la poesía es disfrutada y comprendida por los niños quienes son poetas natos; lo que sucede es que el proceso de educación y formación les hace olvidar que alguna vez aprendieron y aprehendieron el significado del amor, del dolor, de la risa y del llanto a través de comparaciones hechas de imágenes y versos genuinos. No puede faltar un gran Encuentro de Poetas, si las circunstancias lo permiten, se convocará a una toma de la ciudad a través de la poesía de Cadenas. Y cerraremos el año con un acto denominado “En torno al lenguaje. En torno a Cadenas”.

Y yo también debo cerrar mi disertación porque ahora es que faltan palabras para que sigamos “encadenados” con Cadenas. Eso sí: en una cadena que no inmoviliza porque sus eslabones vibran con versos de justicia, paz y libertad, tal como en los poemas de Rafael Cadenas.

¿Y quién es Rafael Cadenas para los barquisimetanos?

Cadenas me resulta cercano por la poesía, por los amigos compartidos y por nuestro común gentilicio. He seguido su huella, siempre encandilada y embrujada por la fuerza de su poética. He leído cada uno de sus libros, revisado sus textos con mis alumnos y amigos y he celebrado sus reconocimientos como si fueran propios, porque la palabra de Cadenas nos pertenece, es inherente a quienes vivimos con devoción la literatura. Y esto se evidencia en esta mañana, puesto que con cada premio que se le ha otorgado, cada uno de nosotros se ha sentido premiado y es que, para los barquisimetanos, uno concibe a Rafael como “propio”, por la gracia de la admiración y del afecto.

¿Y quién es Rafael Cadenas para el mundo?

Cadenas es considerado un poeta excepcional en todos los rincones del mundo donde su poesía se lee, se degusta, se saborea, y se instrospecciona. Me consta, cuando me he reunido con escritores de otras latitudes una de las referencias más destacadas es precisamente la obra de Rafael Cadenas. ¡Qué orgullo! ¿Verdad?

Rafael es un poeta enigmático y difícil de catalogar. Si bien, en algunas épocas de su vida se vinculó a algunos movimientos y grupos de intelectuales que han hecho de la literatura su quehacer tanto cotidiano como trascendente, Cadenas ha ido construyendo un universo cuántico, que yo atrevidamente defino y siento como la poética de la soledad, de la brevedad y de los silencios.

Derrota (Fragmento)

Yo que no he tenido nunca un oficio 

que ante todo competidor me he sentido débil 

que perdí los mejores títulos para la vida 

que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución) 

que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos 

que me arrimo a las paredes para no caer del todo 

que soy objeto de risa para mí mismo que creí que mi padre era eterno

que he sido humillado por profesores de literatura 

que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada 

que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida 

que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo 

que tengo vergüenza por actos que no he cometido….

mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente 

me suicido al alcance de la mano 

me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.

La Barquisimeto de Cadenas | Juan Alonso Molina, historiador. La ciudad que cobijó los primeros dieciséis años de vida del poeta mayor en que devino Rafael Cadenas -nacido en 1930-, fue escenario pero también fuente vital para el desarrollo de su sensibilidad poética.

Tal vez el signo predominante fuera la transición: el paso no demasiado rápido, pero consistente e imparable, de una pequeña ciudad provinciana de maneras campesinas y activo comercio regional de bienes agrícolas, a una urbe de amplias avenidas, ruidoso tráfico automotor, intensa vida ciudadana y creciente oferta de nuevos servicios, donde se empezaban a planificar las primeras urbanizaciones de diseño uniforme y vialidad orgánica construidas por el Estado con la renta petrolera.

Una ciudad de solares y plazas arbolados, en la cual una sensible, tenaz e inteligente mujer llamada Casta Joaquina Riera había creado la “Academia Mosquera Suárez”, el primer instituto de enseñanza para la mujer trabajadora -notable excepción en un tiempo en que la población femenina carecía de estímulos y oportunidades distintas a las de ama de casa-, fundado la revista cultural Alas y, como si fuera poco, se manifestaba dispuesta a patrocinar la publicación de las primeras obras de jóvenes creadores.

“Uno de ellos Rafael Cadenas, el mayor de cinco hermanos de una familia de aquella clase media que, como el país de entonces, podía permitirse soñar y poner por obra de su propio esfuerzo la obtención de mejores condiciones de vida”.

Era Barquisimeto una ciudad dinámica sin ser pretenciosa, donde Cadenas solía reunirse al atardecer en las plazas Lara o Altagracia, a discutir con Manuel Caballero, Salvador Garmendia, Ramón Lossada Aldana, Rafael Cordero, Elisio Jiménez Sierra o Alí Lameda, las noticias previamente leídas en los diarios El Impulso y en el bisemanario Notas, o escuchadas en las emisoras radiales en casa, y en locales favorables a la tertulia como la bodega -más bien pulpería- de Escolástico Ochoa Colacho, o la Botica Olivares.

Circulaban libros y algunos intelectuales como Hermann Garmendia podían ufanarse de sus bibliotecas; esta última de importancia capital en la formación literaria de aquellos jóvenes, como hermano mayor y mentor intelectual que fue de Salvador y sus amigos más cercanos.

La muerte del dictador Juan Vicente Gómez y los cambios políticos y sociales que indujo en aquel país atrasado y aún temeroso cuanto ignorante de las libertades a que tenía derecho, así como el desconcierto e indignación por las atrocidades de la segunda guerra mundial y sus consecuencias sobre la economía global, fueron un dramático crisol en el que cuajaron la sensibilidad social y la aspiración al cambio de la juventud de la época, de lo cual Rafael Cadenas y varios de sus condiscípulos dieron fehaciente y precoz testimonio de lucha y militancia políticas al lado del entonces vetado y temido Partido Comunista de Venezuela.

Su decisiva participación en diversas actividades de protesta en el Liceo Lisandro Alvarado en que cursaba el bachillerato, finalmente lo llevarían a la expulsión de su estado natal justo cuando Casta J. Riera editaba Cantos Iniciales, su primer poemario. Poco después, el traslado de su familia a Caracas y los estudios universitarios iniciados en la Universidad Central de Venezuela luego interrumpidos por el destierro ordenado por la dictadura perezjimenista, harían definitivo el alejamiento de Barquisimeto.

Pero la cadencia del habla local, la modestia del gesto, la templadura ética del semiárido, la hondura y firmeza de la mirada habituada a la canícula de “veranos tan dilatados”, persistiría en él sin proponérselo. Y es lo que hace a los barquisimetanos que aún discurrimos de vez en cuando en los bancos bajo los árboles de las plazas Lara y Altagracia, sentir la mano cálida de un paisano universal cada vez que leemos a Rafael Cadenas.

De todas maneras

Memoria apoderada del instante, memoria que tiñes lo naciente, memoria que te enseñoreas del vivir, memoria alimentada con la eternidad que no era para ti, tú me has creado, no podré sostenerme sin tu peso, pero me secuestras, tus rejas se extienden por mi cuerpo, no me dejas salir, eres mi límite.

Necesito una cara para andar entre la gente y es tuya.

Contigo no soy nada. Sin ti no soy nada.

                                                                               Rafael Cadenas

Rafael Cadenas y la importancia del Premio Cervantes 2022 | Julio César Blanco Rossitto, ingeniero, escritor. El año pasado, en víspera de los días navideños, el pueblo venezolano recibía una grata noticia: el poeta barquisimetano Rafael Cadenas, había sido galardonado con el Premio de Literatura Miguel de Cervantes 2022, el más elevado reconocimiento de las letras hispanoamericanas y uno de los más prestigiosos del mundo; al punto de ser considerado el Nobel de la lengua castellana. El mismo galardón ha sido otorgado a un selecto grupo de escritores consagrados, entre los cuales cabe mencionar a Cristina Peri Rossi, Sergio Ramírez, Juan Goytisolo, Elena Poniatowska, Nicanor Parra, Mario Vargas Llosa, Octavio Paz y Jorge Luis Borges; en cuyas plumas, el idioma del ingenioso hidalgo que recorrió La Mancha acompañado de su infatigable amigo Sancho Panza, ofrece las maravillas de la escritura cuando ella es capaz de revelarse en su máxima belleza.

Este reconocimiento se suma a otros de gran importancia como el Premio Reina Sofía de poesía Iberoamericana (2018), el Premio de Literatura Latinoamericana Juan Rulfo (2009) y el Premio Nacional de Literatura (1985); para quien con maestría, ha forjado un trabajo persistente, revelador, auténtico y valiente en el ámbito de la literatura pluriversal. Es la obra literaria de quien en ocasiones se sabe solo, de quien jamás ha buscado el fácil reconocimiento y menos aún, las canonjías, de quien ha sido un adelantado de la palabra poética. Por el contrario, el poema de Cadenas, en muchas ocasiones resulta incómodo, no sólo para sí, sino también para quien lo lee: al fin y al cabo, su voz es la de un hombre que cuestiona y se cuestiona constantemente; ello explica la afirmación que hace en el poema Imago, de su libro Falsas Maniobras (1966): “El apego, el apego es el enemigo. Con sus gomas alocadas da que hacer. Produce anexiones, pueriles violencias, enrarecimientos del aire”.

Lo ético del lenguaje en Rafael Cadenas | Alfredo Álvarez, periodista. A propósito de Rafael Cadenas y su determinante influencia en el ánimo de los venezolanos de bien -pues es tan cierto que hay unos cuantos compatriotas que,  limitados por su afición a las ideas impermeables, no se percatan aún de la inmensa estatura intelectual del noble poeta- rescato una significativa circunstancia, experimentada en mis años de vigorosa vida y formación universitarias. Para esa fecha, era requisito ineludible, grabado a fuego en nuestra conciencia académica, sumergirse con disciplina y apego en el ensayo del poeta En torno al lenguaje. Era esta la única manera de acceder a las materias del pensum que tenían que ver directamente con el manejo del idioma. Felices e irresponsables, nos correspondió aligerar el trámite con una versión mimeografiada que apuramos a nuestro favor con el auxilio de las económicas fotocopias del quiosco de las afueras de la Facultad de Humanidades y Educación, sede de la bien amada Escuela de Periodismo de LUZ.

La impresión y deseo de los maestros Sergio Antillano e Ignacio de La Cruz, era disponer como una norma en nuestra vida profesional que, si aspirábamos a ser los nuevos oficiantes de la palabra, en nuestras rutinas diarias al informar y difundir noticias debíamos ejercer con sentido ético el uso del lenguaje. El hábito de leer a Cadenas -como muchas cosas notables- se perdió en la urgencia de una vida mediatizada y frívola, lo que contribuyó a que ese sentido de la pertinencia ética se ausentara de los requisitos de la formación de los reporteros emergentes. Para aquel instante se nos dijo que la ética era la investigación general sobre lo bueno, pero ahora es mucho más importante, para los noveles periodistas, tener el mayor número de seguidores en sus redes sociales en vez de asumir como propia la nobleza de las exigencias de Cadenas, ese silencioso gigante poseedor del premio Cervantes.

Alertaba, y nos alerta todavía, con ese rigor trascendente, su amor por la lengua y la  dolorosa preocupación que nos impone el progresivo deterioro del idioma en los medios de comunicación.

Descubre una huidiza conducta en las mayorías hablantes que nos expone a ausentarnos de la realidad, asumiendo variantes expresivas reñidas con las lógicas de la gramática y del orden moral. La decadencia del idioma, la pobreza del lenguaje como algo habitual, nos condena a una irreversible declinación que se ve y ya se aprecia con toda propiedad en los líderes de grupos políticos, gremios económicos, sociedad civil, gobierno y el régimen mismo. Una frenética orgía que terminó por defenestrar el buen gusto y la sensatez, donde los medios de comunicación son el altar en se oficia ese oscuro rito.

Nos dice Cadenas, con una certeza inconmovible, que el único mérito de la radio en la actualidad, es su estridente vulgaridad, y que los mejores programas de la TV son los menos favorecidos por la dictadura impuesta por el rating y el asfixiante mercadeo. Las telenovelas, ese producto de exportación que en su momento nos enorgulleció, son vistas por Cadenas como una escuela del histerismo. De esa implacable razzia acicateada por el poeta escapan medianamente librados los periódicos, donde sobrevive un castellano mal empleado y peor maltratado.

Nuestra tragedia como sociedad nos retrotrajo a estadios ya superados proveyéndonos de una Neolengua, estratagema cuyo propósito es reducir al mínimo la capacidad de pensar de toda una sociedad.

Karl Kraus, citado y compartido por Cadenas, alertaba por igual que la lengua era para él la más importante revelación de los males del mundo. Vio en el tratamiento descuidado de sus contemporáneos hacia la lengua un signo de descuido del mundo en general. El uso del lenguaje como arma de manipulación es, probablemente, tan antiguo como el ser humano. Y en la actualidad, debido al impacto mediático que se necesita para mantener el poder, es una estrategia imprescindible, un riesgo que nos acecha y limita sin que nosotros nos percatemos de esa tragedia.

Un ejemplo es la connotación positiva que fue ganando la palabra fanatismo. Antes de la llegada de Hitler al poder, el vocablo se usaba peyorativamente. Sin embargo, los nazis consiguieron que el fanatismo acabara resultando positivo usándolo en expresiones que sugieren audacia y compromiso. Se hablaba de “valentía fanática”, de “juramento fanático”, de “amor fanático” por el pueblo.

En los últimos momentos, cuando ya la palabra había perdido fuerza, Goebbels empezó a hablar de “fanatismo feroz” para añadirle potencia al concepto. Debiéramos sospechar y actuar en consecuencia de ese vigor con el cual ahora desde el mismo régimen combaten la corrupción.

En el lenguaje está la clave, y hace bastante tiempo Cadenas lo señaló. Rescatar la lengua es una condición para obtener la libertad.

¿Por qué no hay clase de lengua? Una reflexión de la mano de Cadenas | Tógliatty Tor, profesora. Hace tiempo vengo haciendo esta interrogante, tras más de veinte años ininterrumpidos de enseñanza de la lengua y de educación literaria. Debo decir también que este texto ya había tenido una versión primigenia que dejé escrita en 2019 y se perdió en mis archivos por los avatares de la vida. Pero hoy lo retomo de mano de Cadenas, por ser su año ilustre y por estar en las manos de los profesores en formación inicial de la especialidad de lengua y literatura de la UPEL para que reflexionen -igual que yo- en torno al lenguaje.

En este texto Cadenas nos conduce, nos impele, nos mueve, nos sacude. Seguramente con la intención de que sintamos lo mismo que él: un recio amor a la lengua… que, por recio, después nos pone a pensar la realidad en actitud desinteresada (cual fenomenólogos) y, por tanto, nos mantiene en un estado de alerta de la conciencia. Conciencia que, al fin, nos hace no solo ser amantes, sino defensores de lo que creemos se amenaza: la propia lengua.

Creo, tras muchas horas de clases de lengua, que el asunto no estriba, propiamente, en el contexto cultural que, ciertamente, impacta la lengua. El asunto, más bien, reside en el hecho de la propia clase de lengua. Puedo precisar esta afirmación refiriendo la cantidad de veces que he preguntado a estudiantes, tanto de primaria como de secundaria (hoy media general), qué han aprendido en esta clase y la misma cantidad de veces que he recibido la respuesta inefable: ¡nada!

“¿Cómo nada?” -respondo siempre- y me sumerjo en una perorata que causa risa en los estudiantes. Pero es que, aludiendo a Cadenas, parece que la clase de lengua se transformó en una actividad sin alma, en una acción mecanicista que nada tiene que ver con la realidad en la que todo estudiante usa su lengua para amar, odiar, dudar, enamorar, pedir, ofender…

Queda claro que para quien estudia lengua en las aulas de estos niveles, aquella experiencia nada tiene que ver con lo que efectivamente hace con ella cada día de su vida. Entonces sí será que la cultura del hoy impacta la lengua de estos niños y jóvenes, pero también lo es el hecho de que la clase de lengua, el lugar por excelencia donde ella debe ser objeto de estudio para un saber en acción, no logra serlo. Se trata, así, de una única afirmación de Cadenas: “la clase ha de ser algo vivo”. Y para que esté vivo, digo ahora, se trata única e insoslayablemente de que el profesor también lo esté.

Que sea el profesor quien difunda su pasión por leer para que los demás lean, por escribir para que los demás escriban, por hablar para que los demás hablen, por escuchar para que los demás escuchen. Las habilidades lingüísticas en el aula deben hacerse clase y más clase con pasión docente.

Si luchamos contra un contexto que culturalmente nos gana, la clase de lengua (viva) es para desarrollar las habilidades lingüísticas. Permanecer silentes, por mera disciplina, ¿a qué contribuye en la formación del hablar-escuchar?; copiar (cual transcripción automática), que no escribir, texto, ¿qué desarrolla cuando luego necesitamos escribir un texto argumentativo?; nunca leer, ¿Cuánto se espera que no impacte el pensar?

La clase viva de lengua es bulliciosa (aunque rompa la disciplina) cuando hablamos; es enfocada cuando pensamos (para el desarrollo del pensamiento) al leer; es creativa para impulsar ideas al escribir; es respetuosa para escuchar. Es integradoramente humana para ser personas, quienes a través de las palabras orales y escritas puedan ser parte del diálogo como trasunto de la subjetividad, para lo cual lo literario puede encontrar adecuado espacio. Sin eso, no hay clase de lengua.

Al volver a Cadenas y reflexionar en torno al lenguaje, sigue quedando un sinsabor por la clase de lengua no viva en la que el estudiante no logra encontrar la posibilidad de vivir situaciones comunicativas donde, de manera simulada o real, se haga una y otra vez (con intención de práctica y mejora constante) lo que ya sabemos todos: “lenguajear”. Pero hay que aprender a hacerlo, más bien diría yo: apasionarse por hacerlo. Sin más.

Fracaso

Cuanto he tomado por victoria es sólo humo. 

Fracaso, lenguaje del fondo, pista de otro espacio más exigente, 

difícil de entreleer es tu letra. 

Cuando ponías tu marca en mi frente, jamás pensé en el mensaje 

que traías, más precioso que todos los triunfos. 

Tu llameante rostro me ha perseguido y yo no supe que era para

salvarme. 

Por mi bien me has relegado a los rincones, me negaste fáciles 

éxitos, me has quitado salidas. 

Era a mí a quien querías defender no otorgándome brillo. 

De puro amor por mí has manejado el vacío que tantas noches 

me ha hecho hablar afiebrado a una ausente. 

Por protegerme cediste el paso a otros, has hecho que una mujer 

prefiera a alguien más resuelto, me desplazaste de oficios suicidas. 

Tú siempre has venido al quite. 

Sí, tu cuerpo llagado, escupido, odioso, me ha recibido en mi más 

pura forma para entregarme a la nitidez del desierto. 

Por locura te maldije, te he maltratado, blasfemé contra ti. 

Tú no existes. 

Has sido inventado por la delirante soberbia. 

¡Cuánto te debo! 

Me levantaste a un nuevo rango limpiándome con una esponja 

áspera, lanzándome a mi verdadero campo de batalla, 

cediéndome las armas que el triunfo abandona. 

Me has conducido de la mano a la única agua me refleja. 

Por ti yo no conozco la angustia de representar un papel, 

mantenerme a la fuerza en un escalón, trepar con esfuerzos propios, 

reñir las jerarquías, inflarme hasta reventar.

 Me has hecho humilde, silencioso y rebelde. 

Yo no te canto por lo que eres, sino por lo que no me has dejado 

ser. Por no darme otra vida. Por haberme ceñido. 

Me has brindado sólo desnudez. 

Cierto que me enseñaste con dureza ¡y tú misma traías el cauterio!, 

pero también me diste la alegría de no temerte. 

Gracias por quitarme espesor a cambio de una letra gruesa. 

Gracias a ti, que me has privado de hinchazones. 

Gracias por la riqueza a que me has obligado. 

Gracias por construir con barro mi morada. 

Gracias por apartarme. 

Gracias.

                                                                 Rafael Cadenas (1996)