martes, 23 abril 2024
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‘Canaima de carne y huesos’: un libro de diez mujeres kamarakotos e incontables violaciones de derechos humanos

Los periodistas Jesús Piñero y Valeria Pedicini viajaron a Canaima para reseñar las historias de 10 mujeres pemones que le hacen frente a la vida pese a los obstáculos agravados por la crisis humanitaria compleja.

Al pensar en Canaima, inmediatamente imaginamos al Salto Ángel, pero este pedazo de tierra ancestral también guarda en sus entrañas a la comunidad pemón kamarakoto que sufre los embates de la crisis humanitaria compleja por la que atraviesa el país, los efectos de la pandemia por COVID-19 y las secuelas que esta dejó.

Develar esta realidad a través de historias contadas por sus protagonistas es el fin de Canaima de carne y huesos: diez historias de mujeres, incontables violaciones a los derechos humanos, un libro escrito por el periodista e historiador Jesús Piñero y la periodista y fotógrafa Valeria Pedicini.

El libro cuenta con un prólogo escrito por la periodista Morelia Morillo, cofundadora de la Red de Periodistas de la Amazonía Venezolana. Así como un epilogo de las abogadas Victoria Capriles y Eumelis Moya Goitte.

Cuántos gramos de oro cuesta comunicarse; el primer registro civil de Canaima; la competencia desigual del turismo; el trabajo en las minas y el trabajo en el ambulatorio rural del poblado; son algunos de los temas de las 10 historias cuyas protagonistas son mujeres kamarakotos que le hacen frente a la vida pese a los obstáculos.

En exclusiva para Correo del Caroní, Jesús Piñero contó cómo fue el proceso para escribir este libro y los motivos por los que decidieron “dejar la burbuja caraqueña” para atreverse a reunir historias para develar que Canaima va mucho más allá del paraíso.

– ¿Cuál fue el impulso que los motivó a viajar desde Caracas para contar las vivencias de mujeres en Canaima?

– A finales de 2021, en diciembre de 2021, viajé a Canaima de vacaciones. Desde pequeño siempre había tenido la inquietud de conocer este parque nacional sobre todo el Salto Ángel. Cuando tuve esa oportunidad pude notar la desigualdad que había en el lugar. Me di cuenta de que una cosa era lo que vendían los grandes campamentos a los turistas y otra muy diferente era la vivencia de las personas en el pueblo y en la comunidad y hablando de eso con unas amigas se me ocurrió escribir sobre eso.

Luego una fundación abrió convocatoria para para postular proyectos y yo postulé ese a ver qué tal y bueno, terminé ganando la beca y pude empezar a concretar a darle forma a ese proyecto. Invité a una gran amiga llamada Valeria Pedicini y así fue que surgió la idea de contar esa historia y desmontar un poco lo que es el turismo fancy de Canaima que, aunque es un paraíso bellísimo, también esconde una realidad bastante turbia detrás de esa fachada.

– En la presentación del libro hablas sobre tu deseo de contar la vida oculta de la comunidad kamarakoto de Canaima, que es una realidad muy distinta a la del turista que va a disfrutar de este oasis. ¿Cuáles fueron esas diferencias marcadas que encontraron?

– Bueno, vi que había una escuela primaria que a pesar de que se mantiene activa está muy deteriorada o estaba muy deteriorada, no sé si ya la arreglaron, eso fue hace dos años. Pero también noté cómo es el comercio interno y a pesar de que está dolarizado también está muy marcado por el pago en gramas oro, entonces me llamó mucho la atención porque es como si estuviésemos en el Neolítico.

También cuando uno piensa desde Caracas en el estado Bolívar, se imagina que el único problema que existe es el Arco Minero, pero no, hay una historia social que es más allá del impacto ambiental que tiene. Se refleja en la vida de las comunidades vulneradas, sobre todo en Canaima. Hay mucha gente que vive su burbuja y el papel del periodismo tiene que ser ese, mostrar realidades distintas.

– Para muchos, Canaima es igual al Salto Ángel, para ustedes que la vivieron “de carne y huesos”, ¿qué significa Canaima?

– Es un contraste tremendo. Canaima para mí, si yo tuviera que definirlo en una palabra, sería un contraste muy violento que hay entre un paraíso extraordinario, una cosa absurdamente bella, en la que también habita una realidad tan dura como la que viven sus pobladores.

Canaima no solo es el Salto Ángel, en ella se esconde una realidad terrible. Pero no solamente hay historias trágicas, también se pueden contar historias de logros.

– ¿Por qué contar las historias solo de mujeres?

– Yo soy historiador aparte de periodista y la mujer ha sido una víctima a lo largo de la historia. Han sido desplazadas de muchos espacios y cuando tú te acercas a estas sociedades que mucha gente dice que son sociedades matriarcales, no lo son del todo.

O sea, son sociedades que giran en torno a la figura del hombre, a mí me sorprendió mucho que en las guiaturas del pueblo de Canaima al Salto Ángel no fuera una mujer guiando. Pues la mujer pareciera que tuviera tareas muy asignadas en la localidad, como enfermeras, maestras, amas de casa, trabajando, dentro de los campamentos, pero había oficios exclusivos de hombres y eso me llamó mucho la atención.

Son sociedades que giran en torno a la figura del hombre. Eso también fue la selección de Valeria porque yo decía: “yo hombre, no me voy a poner a escribir historias de mujeres. Yo necesito el acompañamiento femenino para esto” y por eso también busqué ayuda en Valeria.

Fíjate que en el libro no solo son puras mujeres las protagonistas, sino que también quienes escriben, está Victoria Capriles, Eumelis Moya y Morelia Murillo.

– ¿Cuánto tiempo les tomó conseguir las diez historias que cuentan en el libro y cómo fue el proceso de selección?

– Luego de que me enteré que gané la beca e invité a Valeria, empezamos una especie de preproducción del proyecto en Caracas, empezamos a conversar con personas que ya habían asistido a Canaima y que allá convivieron con los locales. Por ejemplo, hablamos con una doctora que estaba haciendo sus rurales allá y ella nos dio el contacto de varias mujeres.

Entonces empezamos como armar un bosquejo de muchísimas personas, la intención era vamos a ver cuántas historias ya teníamos y el número de días, pero si salían más de 10 maravilloso. Al llegar allá nos encontramos también con otra realidad, porque una cosa es lo que tú planeas en Caracas y otras cosas lo que terminas pasando en Canaima y bueno nada, al final publicamos 10 historias y decidimos no publicar dos. Estuvimos cinco días y cuatro noches en Canaima en agosto de 2022.

– ¿Cuáles son los enfoques que Valeria Pedicini y tú manejaron durante estas entrevistas?

– Son dos focos distintos y al final nos dimos cuenta que era como una clineja de historias que están intercaladas, empieza a Valeria, luego vengo yo, Valeria, yo y así vamos. Ella es mucho más emocional a la hora de contar. De hecho, Valeria tiene el poder de la escritura increíble para eso y yo soy mucho más de contexto, más estructurado y Valeria deja que su escritura fluya.

– ¿Cómo recomendarías este libro a alguien que desconoce las realidades que se viven en Canaima?

– Lo presentaría como la otra cara de Canaima. Es una carta de invitación a no solo a no disfrutar el Salto Ángel y de los lugares turísticos porque es válido y todos lo queremos hacer, pero lamentablemente, sólo una minoría puede darse el lujo de conocerlo. Pero yo invitaría a la gente a comprender a las personas que viven allí.

Más allá del tema de conocer, fue comprender cómo esta gente es venezolana y apenas empezó a registrarse en un registro civil en 2009 cuando eso fue un decreto de Guzmán en el siglo XIX. E invito a salir de la burbuja y de la zona de confort, que es un cliché. Pero sí, salir de la burbuja caraqueña y de la ciudad y entender que dentro del corazón de la Gran Sabana hay gente que siente y padece los embates de la emergencia humanitaria compleja y lo de la pandemia también, y que así como nos golpeó a los caraqueños y a estas ciudades, estamos en pañales como lo vivieron ellos.

– ¿Dónde se podrá comprar el libro?

– Desde el 14 de febrero el libro está disponible en una serie de librerías que lamentablemente la mayoría está en Caracas, solo hay una en Barquisimeto. Pero virtualmente está disponible en la página de Editorial Dahbar, y puede ser comprado en físico y en formato digital por Ebook.