domingo, 21 julio 2024
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Aumenta temor en la comunidad Lgbti+ en Venezuela por hechos de criminalización

En Venezuela a un homosexual no le permiten donar sangre, una persona trans está obligada a identificarse legalmente con un nombre que no la representa y parejas del mismo sexo no tienen derecho a casarse.

Cuando Julio Nuño comentó su intención de visitar un “sauna” en Caracas, su hermana respondió con un rotundo “no”, al pensar que pueda terminar en la cárcel, un miedo que se disparó para personas Lgbti+ luego de que, recientemente, 33 hombres fueran detenidos en un bar gay de Valencia, lo que reforzó denuncias de este colectivo, que se siente víctima de “criminalización”.

Para Nuño, la reacción de su familiar es la prueba de que hechos como la detención de estos hombres, posteriormente excarcelados bajo “régimen de presentación”, “han acrecentado” el miedo por ser gay en el país, entre los más atrasados de Latinoamérica en materia de reconocimiento de derechos para este colectivo.

“Deberían dejarlos presos, ojalá se mueran, no merecen la vida, la Biblia dice hombre y mujer”, son algunos de los mensajes que, según Nuño, se leen en redes sociales tras la detención múltiple en el estado Carabobo.

Con estas expresiones como prueba, este activista de 68 años, que admitió a EFE que “nunca” se ha sentido “realmente integrado” a la sociedad venezolana, se preguntó si a alguien le gustaría sentirse “tan odiado”, simplemente por “decidir con quién estar”.

Odio injustificado

En Venezuela a un homosexual no le permiten donar sangre, una persona trans está obligada a identificarse legalmente con un nombre que no la representa y parejas del mismo sexo no tienen derecho a casarse, entre otras prohibiciones.

Pese a este contexto, Nuño expresa abiertamente su orientación desde los 16 años, por lo que ha vivido con la obligación de “tener que estar escondiendo, tener que estar disimulando, tener que estar alerta”.

Aseguró que ser homosexual le ha costado agresiones verbales, físicas, discriminación e incluso un episodio de violencia sexual cuando era más joven y que decidió no denunciar porque -precisó- los victimarios eran policías, y porque no se sentía protegido, ni antes ni ahora, por la ley.

El mismo miedo siente ahora, luego de que la justicia acusara a 33 hombres por los delitos de “ultraje al pudor”, “agavillamiento” y “contaminación sónica”, y que agentes policiales los sometieran a abusos, burla y malos tratos, según denunciaron los propios detenidos.

Nuño afirmó que tanto él como sus amigos se sienten amenazados y expuestos por esta situación, que las ONG defensoras de derechos humanos han identificado como una política de “homofobia de Estado” que promueve el odio.

“Odiame por algo que se justifique, porque soy un ciudadano irresponsable, porque soy mala persona, porque soy cruel, porque soy deshonesto, porque soy falto de integridad. Odiame por eso, ¿pero me vas a odiar porque decido, ni siquiera querer a un hombre, estar sexualmente con un hombre? ¿Me vas a odiar por eso?”, sostuvo.

Violencia naturalizada

Aunque Aisak Ovalles -activista de derechos humanos, artista escénico y drag queen- se define como “una persona afortunada” por no tener experiencias “tan graves” de discriminación, asegura que ha vivido hechos de violencia que él mismo ha “naturalizado” por “prejuicios”, “machismo” y la “crianza”.

Recuerda un episodio en 2019, cuando él y otros compañeros de su grupo de teatro fueron detenidos por usar para una obra uniformes policiales sin los permisos requeridos, un hecho que -admitió- representa un delito, pero que derivó en que fueran víctimas de violencia por su orientación sexual.

Ovalles contó a EFE que “nunca”, como en esa ocasión, había sentido “tanto odio” hacia él, y que este provenía de los policías que los detuvieron e insultaron a todos los gais que trabajaban en este montaje, en el que muchos usaban maquillaje y tacones.

“En la calle yo no he sentido tanto odio (…) A veces uno se expone. Yo grabo en la plaza o hago actividades y agarro taxi tarde y, de cierta manera, uno se expone, pero yo nunca he sentido ese odio como lo sentí dentro de ese calabozo”, relató.

Esta y otras experiencias le han permitido adoptar mecanismos de protección, como “estar siempre acompañado” o ser precavido con los sitios que visita, medidas que -aseguró- toman todos los venezolanos, pero que con más frecuencia deben asumir grupos vulnerables.

“Cuando te trasvistes o cuando eres una persona trans o eres lesbiana o tienes una expresión de género un poco disidente y diversa, la vulneración es más grande”, afirmó.

Este activista recordó que hechos como la detención de “los 33” recuerdan que hoy “el miedo al Estado es mayor, porque es el que te va a decir: ‘mira, no, no puedes, no puedes existir o si vas a existir tienes que ocultarte”.

CIDH rechaza acciones arbitrarias contra comunidad Lgbti+

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó el 7 de agosto su preocupación ante “las acciones arbitrarias” y “los abusos de autoridad cometidos por agentes de seguridad de Venezuela” contra personas lgbti, por lo que urgió al país a “abstenerse de criminalizar” a este colectivo.

“La comisión insta a Venezuela a respetar los derechos humanos y a cesar la criminalización de las personas lgbti, en estricto cumplimiento de los principios de igualdad y no discriminación. Además se hace un llamado al Estado para garantizar el principio de legalidad, asegurando la libertad de las personas en casos donde no se configure imputabilidad o delito”, dijo la CIDH.

El comunicado, difundido por la Organización de los Estados Americanos (OEA), recuerda el reciente arresto de 33 hombres durante un operativo policial en un local privado frecuentado por personas lgbti en el estado Carabobo, los cuales ya fueron excarcelados, “bajo régimen de presencia en los juzgados”.

“Pese a que el operativo se originó presuntamente por quejas de vecinos relacionadas con el ruido, personas defensoras de derechos humanos afirman que la motivación detrás de estas detenciones ha sido el prejuicio y la discriminación hacia esas personas por su orientación sexual”, señaló la comisión.

Esto, prosiguió, ocurre en un contexto en el que las “personas lgbti están especialmente expuestas a acciones arbitrarias o abusos de autoridad por agentes de seguridad del Estado”, con base en “prejuicios contra sus orientaciones sexuales o identidades de género no normativas”.