sábado, 20 julio 2024
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Petróleo vertido en agua y tratamiento inadecuado de desechos tóxicos forman parte de la cotidianidad en las refinerías

Así lo evidencia el monitoreo del Observatorio Venezolano de Derechos Humanos Ambientales en su informe Derrames petroleros en Venezuela, del periodo 2016-2021 cuando se reportaron 199 derrames en el país, incluyendo uno de gasolina.

Los incidentes dentro de las refinerías parecen ser parte de la dinámica habitual de la que fuese en alguna época, una de las empresas más sólidas del mundo. Hoy, Petróleos de Venezuela (Pdvsa) padece los efectos de la desinversión y una dudosa gestión medioambiental, según ha quedado en evidencia en el monitoreo de investigadores y ONG.

De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Derechos Humanos Ambientales en su informe Derrames petroleros en Venezuela, durante el periodo 2016-2021 se reportaron 199 derrames de hidrocarburos en el país, incluyendo uno gasolina. “Se observa una tendencia creciente en el número de este tipo de incidentes, desde 12, en los dos primeros años, hasta 68 en 2021”, señala el reporte del organismo.

La gravedad de los derrames, a pesar de la falta de información gubernamental, no ha pasado desapercibida para expertos dentro y fuera del país. Incluso en octubre de 2021 la NASA hizo públicas imágenes satelitales que mostraban la contaminación del lago de Maracaibo, en el estado Zulia, debido a los constantes escapes de crudo.

Adicionalmente, el mal manejo de desechos tóxicos complica aún más el panorama para el medio ambiente y los pobladores de las áreas afectadas.

Uno de los más recientes eventos fue un incendio de mediana magnitud que elevó una cortina de humo sobre las poblaciones de 23 de Enero, Los Rosales, El Milagro, Puerta Maraven, cercanas a la refinería Cardón, en la península de Paraguaná del estado Falcón, el pasado 22 de mayo, situación que causó alarma entre los habitantes de la zona.

De acuerdo con la información suministrada por una fuente interna, el incendio se produjo sobre una laguna de desperdicios. “Allí es donde se vierte lo que se conoce como intercambiadores (…) Estos son los desechos de la actividad refinadora. Factores externos como el calor o incluso un rayo puede ser la chispa que ocasione la combustión en estos depósitos”, explica el trabajador petrolero quien pidió mantenerse en el anonimato.

Explicó que los desechos deben llevarse finalmente a fosas profundas ubicadas en terrenos especiales dispuestos por la petrolera, para ser enterrados. “Con unos Vacuum -camiones provistos con aspiradoras-, se vacían las lagunas y se trasladan esos desechos a los terrenos”, explicó.

Días atrás, del ministro Petróleo, Tareck El Aissami, confirmó el incendio que se originó en la zona, y añadió que la planta estaba operativa. “Hemos iniciado la recuperación total de esa zona afectada por los incendios pero que no comprometen la producción”, manifestó El Aissami agregando que las actividades continuaban con “absoluta normalidad”.

Eduardo Klein, coordinador del Centro de Biodiversidad Marina de la Universidad Simón Bolívar (USB), dejó en evidencia, a través de imágenes satelitales publicadas en su cuenta en Twitter, que el ministro solo vio una parte de los problemas de Cardón, y que, a su juicio, ignoró otros que también son evidentes, como la ruptura de un gasoducto submarino en la zona de Rio Seco en Paraguaná. El incidente ocurrió a mediados de mayo y se extendió por más de dos semanas.

“El Aissami visita la refinería Cardón y certifica que todas las operaciones están normales. Claro, normal es entonces esa fuga de gas en el tubo submarino de Río Seco (…) Son diez averías en menos de dos años, y parece entonces normal el derrame de petróleo (…) La nueva normalidad es que los tubos se rompan a cada rato: tapan un hueco aquí y sale una fuga más allá”.

La situación en Río Seco podría calificarse de ecocidio. En dos años se han registrado 10 derrames de petróleos y dos fugas de gas de la tubería del Complejo Refinador Paraguaná (CRP) que atraviesa el Golfete de Coro. La situación ha llevado a que la producción de langostinos en la entidad falconiana sea nula, mientras, según voceros del gremio de pescadores, la vida marina ha desaparecido. 

Derrames cotidianos

El 1 de junio, Klein divulgó nuevas imágenes satelitales, esta vez del Zulia, para mostrar la existencia de manchas de petróleo a 15 km de la costa oriental del Lago de Maracaibo. Ya el 23 de mayo el experto había denunciado la aparición manchas de crudo provenientes de tierra firme.

“Debido a la extracción de petróleo, las tierras a la orilla del lago están más bajas que la superficie del agua: al sacar el petróleo la tierra se va hundiendo. Eso se llama subsidencia. Para evitar la inundación, en los años 1940 se empezó a construir el muro de Lagunillas. Ese muro evita que el lago inunde Bachaquero y Lagunillas”. Klein explica que al lado del muro hay un canal que recoge las aguas de lluvia, y por un sistema de bombas, las lleva al lago. “El problema es que ese canal está lleno de petróleo. Petróleo que Pdvsa ha derramado por muchos años y entonces, cuando llueve, el canal se llena, las bombas se prenden y bombean ese petróleo al lago”.

Contaminación constante

Alejandro Álvarez Iragorry, biólogo, miembro de la ONG Clima21 y creador del Observatorio de Derechos Ambientales, relata que desde el inicio de la actividad petrolera la contaminación ha sido una constante, y sus efectos se han ignorado por diversas razones.

“La industria petrolera cumplirá en diciembre de 2022 un siglo de funcionamiento, y se puede afirmar que también fue el inicio del daño ambiental, ya que con el reventón del pozo Barroso II se liberaron sin control, en al menos nueve días, 900 mil barriles de petróleo”, dijo. Pero la modernidad y la entrada de un nuevo siglo no significó que la situación mejorara. En los años 80, Pdvsa desarrolló el Plan Nacional de Contingencia que establecía todas las acciones para prevenir y mitigar los efectos de los derrames petroleros.

“Al inicio del nuevo siglo, Pdvsa comenzó a tener problemas operativos y eso se incrementó tras la pérdida de los profesionales que fueron despedidos. Hasta el 2017 la empresa estuvo informando de los derrames, siendo el cálculo unos 50 diarios, la mayoría pequeños cercanos a un barril o menos”.

Una vez se dejan de publicar esos informes y no se hacen declaraciones en materia de derrames se dejan de lado aspectos tan importantes como ¿dónde se iniciaron los eventos?, ¿cuáles fueron las causas?; ¿cuál fue el volumen o el tipo de hidrocarburo derramado?, y si fue controlado ¿qué se hizo para mitigar su avance e impacto?

“A partir de 2021, Clima21 comenzó a hacer un monitoreo de derrames petroleros para tener una base, gracias al reporte de los medios de comunicación desde 2017 a 2021, ahí nos encontramos con 195 reportes, esto solo significa que la enorme mayoría no son informados y los medios de comunicación no se enteran”, añadió.

En el primer trimestre de este año, el Observatorio de Derechos Ambientales contabilizó 22 derrames, distribuidos en cuatro entidades. Según la ONG, del total de incidentes 54% se registraron en el Zulia; 23% en Falcón; 14% en Anzoátegui y 9% en Monagas. En el caso de Anzoátegui y Monagas, los derrames se registraron en distintas zonas, desde cuerpos de agua dulce (como ríos y lagunas) hasta áreas marino-costeras (playas de Lechería).

Álvarez Iragorry señala que a menos que estos derrames no caigan en un cuerpo de agua que afecte a una comunidad, difícilmente son reportados. Pero tampoco los pequeños derrames son notificados. “Solamente aparecen en los medios de comunicación los derrames importantes donde las comunidades hacen las denuncias”.

Adicionalmente, en este momento las autoridades desestiman el grave impacto que tienen estas situaciones para el frágil ecosistema y las poblaciones que hacen vida alrededor de estos complejos altamente contaminantes.

“En nuestro informe indicamos que estos derrames siguen afectando zonas donde hay comunidades pesqueras, operaciones turísticas, donde hay ecosistemas sensibles, parques nacionales costeros”.

Lo cierto es que pesar de no tener la información con el número real y existir un subregistros, los accidentes en el manejo de desechos tóxicos y derrames sigue ocurriendo, generando daños muy importantes, por lo que a juicio de los expertos consultados, cada vez es más urgente que las autoridades tomen medidas claras.