martes, 23 abril 2024
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Glaciar del fin del mundo se deshace y las consecuencias son globales

Tras analizarse sedimentos marinos extraídos del suelo oceánico de la zona de la Antártida, donde se encuentra ubicado, se determinó que la pérdida masiva de superficie helada empezó hace 8 décadas.

El deshielo es un tema que preocupa a los científicos por las consecuencias para la humanidad. El glaciar del fin del mundo lleva 80 años derritiéndose sin parar, según demuestra un estudio publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

De acuerdo con la publicación, se sabía que el glaciar del fin del mundo, como se conoce comúnmente al Thwaites, llevaba perdiendo hielo de forma acelerada desde la década de 1970. Ahora, tras analizar sedimentos marinos extraídos del suelo oceánico de la zona de la Antártida, donde se encuentra ubicado, se determinó que la pérdida masiva de superficie helada empezó hace 8 décadas.

Un glaciar del tamaño de Florida

Esta masa de hielo es la más grande del planeta. En concreto, mide cerca de 120 kilómetros y se sitúa en el borde occidental de la Antártida. Es del tamaño de Florida, EE UU.

Tal y como explica el educador ambiental Bill Nye, conocido como the science guy (o el tipo de la ciencia), en la cadena CNN, “si este glaciar llegase a derretirse por completo y cayese en su totalidad al mar, sus consecuencias serían catastróficos”.

De ahí, precisamente, que el glaciar Thwaites reciba el sobrenombre del fin del mundo.

El fenómeno de El Niño

Aunque el deshielo comenzó en la década del 40 del siglo XX, el fenómeno de El Niño, provocado por la acción humana, aceleró el proceso de deshielo.

En la actualidad, aseguran los autores del texto, el deshielo de este glaciar contribuye al 4% del aumento mundial del nivel del mar.

“El retroceso en la zona de anclaje de los glaciares, o el área donde estos pierden contacto con el fondo marino y comienzan a flotar, se debió a factores externos”, explicaron los autores a Europa Press.

Glaciar del fin del mundo

El estudio concluye que los cambios en el glaciar del fin del mundo no son exclusivos ni se limitan solo a esta masa de hielo. Más bien forman parte de un contexto más amplio de un clima cambiante.

Los resultados de este estudio coinciden con trabajos previos que indagaron en el retroceso del glaciar Pine Island.

Por tanto, aseguran los autores, “el hallazgo de que tanto el glaciar Thwaites como el Pine Island comparten una historia común de adelgazamiento y retroceso que corrobora la opinión de que la pérdida de hielo en el sector del mar de Amundsen de la Antártida occidental está controlada predominantemente por factores externos”. Esto, indican, “implica cambios en la circulación oceánica y atmosférica”.

En consecuencia, más allá del ya mencionado 4% de incremento en el nivel del mar, Thwaites escupe al océano miles de millones de toneladas de agua y hielo al año.

Si se derrite por completo, el nivel del mar podría aumentar más de 60 centímetros, cifra que parece anecdótica, pero que significaría que islas como Cuba desapareciesen.

Y no solo eso: el glaciar del fin del mundo actúa como un muro de contención de la capa de hielo del occidente antártico. Si se desprendiese, dice el estudio, toda la estabilidad de la zona se pondría en jaque. Si esto ocurriese, el nivel del mar se elevaría hasta 3 metros con “implicaciones catastróficas”.

Todas las personas que viven en las costas tendrían que buscar un nuevo lugar para vivir, ¿pero dónde?, la humanidad enfrentaría la migración climática a gran escala.

Venezuela sin glaciares

En los Andes tropicales -que cubren a Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y parte de Bolivia- los glaciares perdieron más de 30% del área que ocupaban desde la década de 1980.

En Venezuela, el golpe fue letal: “La pequeña cobertura glaciar que teníamos en Venezuela desapareció hace poco”, dijo en diálogo con CNN en Español Rodney Martínez, representante para América del Norte, Central y del Caribe de la Organización Meteorológica mundial.

El calentamiento global acelerado mantiene al planeta en jaque.