lunes, 17 junio 2024
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Oliver Stone presenta el documental Lula en Cannes

La película parte de una entrevista cara a cara entre Stone y él, en aquel momento, expresidente brasileño, que tuvo lugar pocos meses después de la salida de Lula de la cárcel.

“Muy humano, muy honesto, nada pretencioso” y “muy humilde”. Así describe Oliver Stone al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, tras retratar su vida en un nuevo documental llamado simplemente Lula, que el realizador estadounidense acaba de presentar en el Festival de Cannes.

“Nos metemos en esta historia porque le meten en la cárcel, lo que es escandaloso, le meten en la cárcel básicamente sin pruebas”, al día siguiente de haber estrenado su nueva película, fuera de competición, en el certamen de Cannes.

Stone quien a lo largo de su carrera ha seguido a numerosos líderes de la izquierda latinoamericana, como Evo Morales (Bolivia) o Néstor y Cristina Kirchner (Argentina), muestra en Lula una admiración personal e ideológica sin ambages por el líder brasileño.

Lo conoció por primera vez en 2009, cuando filmaba el documental South of the border (Al sur de la frontera) y lo recuerda como un “hombre de paz”.

Lula se encontraba entonces en su segundo mandato y había logrado importantes reformas en Brasil, desde su ascensión al poder en 2003, hasta convertir al país en una gran potencia económica que también fomentaba la emancipación social de los sectores más vulnerables de la sociedad.

“Sacó a 30 millones de personas de la pobreza y, cuando dejó el cargo, tenía un índice de aprobación del 80%. También era un hombre de paz y buscaba la paz en el mundo. Muy amado. Y lo que pasó después fue toda una historia”, argumenta Stone.

El político brasileño, que venía del sindicalismo metalúrgico, conocía bien ese entorno de pobreza, ya que como recuerda el documental de Stone, Lula fue el primer político en llegar a la jefatura de Estado brasileña tras haber nacido en la miseria.

“Los altos y bajos de su vida, si no fuera porque son reales, nadie se los creería si crearas un personaje de ficción como Lula”, apunta, por su parte, Rob Wilson, codirector junto a Stone de la película.

Injerencia de Estados Unidos en América Latina

La película parte de una entrevista cara a cara entre Stone y él, en aquel momento, expresidente brasileño, que tuvo lugar pocos meses después de la salida de Lula de la cárcel (2019).

El líder brasileño, sin embargo, tenía ya la cabeza puesta en disputarle la presidencia al ultraderechista Jair Bolsonaro, “básicamente, un fascista”, enfatiza Stone en las elecciones de 2022.

Lula había pasado 19 meses en la cárcel, acusado de corrupción e incriminado en el escándalo Lava Jato, en lo que luego la justicia brasileña reconocería como un error histórico. Fue un caso que lanzó a la fama al juez Sergio Moro, devenido luego en político, ministro de Justicia de Bolsonaro y también aspirante presidencial en 2022.

“Nunca se probó, remarca Stone, sobre los cargos, pero se repitió y se repitió en los medios en Brasil, que son muy conservadores”.

La filtración de conversaciones privadas de Moro y de los fiscales por parte de un hacker Walter Delgatti, quien también aporta su testimonio a este documental permitió finalmente la absolución de Lula.

Pero, según argumenta la película, ni el aparato judicial brasileño ni el político ni el mediático, pudieron haber actuado sin el beneplácito del país natal de Stone, los Estados Unidos.

“La intervención en América Latina por parte de los Estados Unidos es una historia muy muy vieja, que se remonta a la Doctrina Monroe (1823). ¿Cuántas intervenciones hemos tenido en estos países? Puedes contar cincuenta, sesenta, setenta. Estuvimos muy involucrados en Brasil también”, asegura.

Lula, en concreto, era muy independiente, señala el realizador, y estaba en contra de los tratados de libre comercio que favorecían a Washington, puntualiza Stone. Además se involucró en el bloque geopolítico alternativo de los Brics (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica).

“Su independencia es muy importante, expone Stone, pero Estados Unidos no consiente mucho eso. Ese es el conflicto en aquel momento, un líder que se convierte en demasiado difícil”.

“Sudamérica no pertenece a Estados Unidos, pero Estados Unidos cree que tiene derecho”, concluye el también realizador de Natural born killers (Asesinos natos), Platoon o Wall Street.