lunes, 26 febrero 2024
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Vecinos de urbanización Orinoco afirman que doble homicidio es consecuencia de acoso vecinal

Sobre el tema, este medio consultó con un profesional de la psiquiatría quien afirmó que la convivencia en viviendas comunales y casas de alquiler tienden a producir situaciones violentas entre inquilinos.

Este 5 de enero el equipo de Correo del Caroní se trasladó a la urbanización Orinoco, en Castillito, Puerto Ordaz, donde conversó con algunos vecinos y testigos del suceso acontecido el pasado jueves, en el que dos mujeres perdieron la vida.

Habitantes de la comunidad explicaron que el agresor y las víctimas residían en una vivienda compartida, donde estaban en calidad de arrendatarios al igual que otras familias.

Aseveraron que José Luis Flores, el femicida, tenía aproximadamente 7 años viviendo en la zona.

Presuntamente, los involucrados mantenían malas relaciones interpersonales, lo que derivaba en constantes riñas vecinales y pleitos.

Un vecino del populoso sector que prefirió mantener su identidad en reserva, aseveró que las víctimas propiciaban una situación de acoso contra Flores, poniéndole apodos y hostigándole de forma constante.

“Ellas tenían loco a ese señor, se la pasaban insultándolo y él se llenó de ira. Se llevaban muy mal. Él no era una persona agresiva ni tenía esa conducta”, expresó el testigo.

Otra residente confirmó esta versión, alegando que Flores no tenía conductas violentas con otros residentes de la urbanización.

“Pero eso no justifica algo tan horrible, fue algo terrible”, acotó.

Riñas vecinales y acoso prologando: caldo de cultivo para la violencia  

Correo del Caroní conversó con la psiquiatra Evelyn Milne a quien consultó acerca de los motivos que pudieron haber originado la reacción de Flores, ante las afirmaciones de vecinos quienes aseguran que no es una persona violenta.

“Aparentemente, el maltrato psicológico ya llevaba cierto tiempo y es un hombre que no sabemos si padecía algún problema mental, consumo de alcohol o drogas. Para que ellas estuviesen permanentemente molestándolo, tiene que ser que su manera de comportarse era dócil. Algo tiene que haber pasado para que este señor entrara en este arranque de rabia y perdiera el control de sus actos”, opinó Milne.

Asimismo, la especialista refirió que este tipo de confrontaciones son recurrentes en viviendas comunales y vecindades y, enfatizó en que, al no conocer a profundidad a los compañeros del domicilio, tampoco es posible saber cómo podrían llegar a reaccionar ante discusiones.

“Esta persona estaba en una crisis de furor. Esto es muy frecuente. Es como una casa de hospedaje y alquilan habitaciones, hay que compartir. Hay quienes tienen características de personalidad diferentes de quienes están a su alrededor. Tienen que saber que deben aprender a compartir, debería haber alguien que coloque horarios y tiempos: cocina, entradas y salidas, turnos… No todos sabemos vivir en comunidad (…)”, cerró Milne.

Este 5 de enero, familiares y amigos de las víctimas se encontraban en el lugar del lamentable hecho; sin embargo, prefirieron no dar declaraciones a los medios de comunicación.