miércoles, 29 de junio de 2022

Observatorio Venezolano de Prisiones reporta 184 presos fallecidos por desnutrición en 2021

Los derechos humanos a alimentación y al agua potable son violados por el Estado que no garantiza las mínimas condiciones de vida a los privados de libertad.

Los derechos humanos a alimentación y al agua potable son violados por el Estado que no garantiza las mínimas condiciones de vida a los privados de libertad.

@g8che

El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) contabilizó 184 muertes de presos por desnutrición en cárceles y calabozos del país durante el 2021, para sumar un total de 628 fallecimientos durante los últimos cinco años por esta razón.

“En nuestro país no existe pena de muerte, pero ingresar a estos centros de reclusión es prácticamente eso”, dijo la directora del OVP, Carolina Girón, durante la presentación del informe Desnutrición 2021 este lunes.

De acuerdo con la directora, 97% de los presos manifestaron pérdida de peso desde su detención. Explicó que, aunque es común la pérdida de peso cuando una persona es apresada, no es normal -como ocurre en el país- que los privados pierdan hasta un 40% de su peso.

Estado incapaz

La ONG documentó que el Ministerio de Servicio Penitenciarios solo garantiza la alimentación al 28% de los privados de libertad, mientras que el 71% de los presos recibe alimentos de familiares o de compañeros de prisión. El porcentaje restante no recibe alimentos nunca.

 

Nuestras cárceles no están en centros urbanos, por lo que las mujeres a veces tienen que caminar hasta 10 kilómetros, mucho de los trayectos los tienen que hacer a pie con cantidades de peso encima”

Carolina Girón, directora del OVP

 

Girón señaló que hay dos tipos de cárceles: las controladas por los líderes delincuenciales y las administradas por el Ministerio de Servicios Penitenciario, siendo estas últimas donde hay mayores problemas para acceder a alimentos. “Es donde hay más protestas y huelgas por la corrupción. Muchos de los alimentos se quedan en manos de los funcionarios o se los venden a los presos”, denunció.

En el caso de las cárceles administradas por los líderes de bandas, los pranes son los que deciden cuándo ingresa el alimento. “El Gobierno venezolano no ha tenido voluntad política para mejorar esto, lamentablemente se olvidó de los presos y del sistema penitenciario, para convertirlo en un depósito de seres humanos, un depósito miserable, precario, donde se paga hasta por respirar”, lamentó.

Comer una o dos veces al día 

Girón rechazó el incumplimiento del Estado venezolano a las garantías de vida y seguridad de los presos

Según lo documentado, en las cárceles venezolanas no hay comedores, cocinas ni espacios para la refrigeración de los alimentos. Además, la dieta está compuesta, en su mayoría, por carbohidratos: arepas sin sal, bollos, crema de arroz o pastas.

“El 91,5% de los presos no consume proteínas de ningún tipo y el 90% no consume ni frutas ni verduras”, añadió la directora del observatorio.

El acceso a alimentación, además de ser pobre en nutrientes, es el mínimo en cantidad para un porcentaje importante de presos. Los datos presentados evidencian que 40% de los presos consume alimentos solo una vez al día, un 38% consume alimentos dos veces por día, apenas el 12,7% come tres veces al día y un 9% declaró no recibir alimentos nunca.

Víctimas de violencia sexual 

Las mujeres privadas de libertad son las que padecen de peor manera las nulas garantías de alimentación y quedan en mayores condiciones de vulnerabilidad. La directora expuso que las mujeres embarazadas o en proceso de lactancia no tienen acceso a dietas acordes a su estado.

Sumado a ello, deben hacer servicios de limpieza a los custodios o permitir abusos sexuales para tener acceso a alimentos o agua. “Si no tienen sexo con el funcionario, pues no comen”, declaró Girón.

Sin agua 

La directora de OVP comentó que 64% de los presos no cuenta con servicio de agua potable. Los familiares, en su mayoría mujeres, son las que deben llevarles este insumo en pequeños botellones.

“Nuestras cárceles no están en centros urbanos, por lo que las mujeres a veces tienen que caminar hasta 10 kilómetros, mucho de los trayectos los tienen que hacer a pie con cantidades de peso encima”, cuestionó.

El porcentaje restante que recibe agua, casi nunca lo recibe por tubería, por lo que los pocos presos que reciben agua del ministerio dependen de camiones cisterna que llegan semanal o mensualmente, reveló el observatorio.

Más del autor

¡Síguenos!

Notas relacionadas

spot_img